El Hospital Insular ya ha implantado 23 prótesis 3D para tratar tumores en el tórax

La tecnología ha permitido resolver casos complejos que no se pueden abordar con otras alternativas

La actividad es posible gracias a la colaboración del ITC

A la derecha de la imagen, el doctor José Ramón Cano, junto con sus compañeros del servicio de Cirugía Torácica del Hospital Insular.

A la derecha de la imagen, el doctor José Ramón Cano, junto con sus compañeros del servicio de Cirugía Torácica del Hospital Insular. / Juan Castro

Los profesionales del servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria ya han implantado 23 prótesis 3D personalizadas para tratar tumores y deformidades en el tórax. Esta tecnología, que aterrizó en el centro de referencia del área sur de la Isla en 2016, ha permitido resolver casos complejos de pacientes aquejados de neoplasias que afectan a la pared torácica, así como otros cuadros vinculados a secuelas graves por traumatismos, accidentes y fracturas costales. La actividad es posible gracias a la colaboración del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC). 

Tal y como explica el doctor José Ramón Cano, médico adjunto a la citada sección, la extirpación de tumores que afectan al esternón, las costillas o las clavículas generan defectos en el tórax que deben ser reconstruidos, si bien es necesario preservar la estructura del torso para proteger los órganos internos y devolver a los movimientos respiratorios la funcionalidad adecuada. «Cuando los tumores son de gran tamaño, los defectos a reparar son mayores y la reconstrucción a través de las técnicas clásicas y los materiales convencionales resulta muy compleja o imposible», detalla el facultativo.

Hay que señalar que el servicio de Cirugía Torácica del Insular fue uno de los primeros en el mundo en realizar reconstrucciones de la pared torácica con estos implantes, que se diseñan a partir de las imágenes obtenidas por TAC y están hechos de una aleación de titanio, vanadio y aluminio. «Los cirujanos e ingenieros planificamos el tipo de cirugía que hay que realizar. Un programa informático simula los defectos que va a provocar la operación y, a partir de ahí, podemos trabajar en conjunto para diseñar una prótesis personalizada para cada paciente», señala el experto.

Personalización

Al ser específicas para cada caso se adaptan perfectamente a los pacientes, el proceso de implantación es más sencillo y tanto el tiempo de cirugía como el de recuperación son más cortos. Otra de las peculiaridades radica en su diseño tubular, una particularidad que les confiere características dinámicas, lo que favorece los movimientos respiratorios normales. «Antes de contar con este recurso, cuando teníamos que resecar o extirpar estos tumores empleábamos barras metálicas rígidas –de titanio o acero quirúrgico– para corregir los defectos, o bien, mallas metálicas o de un cemento especial. Estos materiales protegían los órganos, pero limitaban los movimientos respiratorios. Era como tener una coraza», anota el doctor Cano. Al listado de las ventajas que tienen las nuevas prótesis se suman la reducción del riesgo de sufrir una infección y su ligereza. 

El proceso quirúrgico es complejo. Y es que en primer lugar, los facultativos deben extirpar el tumor. Después, entra en juego el proceso de reconstrucción. «La duración media de la intervención ronda entre las cuatro y las seis horas. Todo se hace en el mismo día y solo la colocación de la prótesis puede requerir unos 90 minutos», anota el profesional.

Todos los implantes se elaboran en la Isla y son exportados a otros centros de la Península y Europa

Pero, ¿por qué es necesario emplear tanto tiempo? Básicamente, porque se realizan varias cirugías. «La primera fase es la extirpación del tumor. Después, procedemos a reconstruir con el implante y, por último, lo cubrimos con músculos y piel para evitar la aparición de heridas o infecciones. En ocasiones, necesitamos contar con la colaboración de cirujanos plásticos», añade el sanitario.

Hasta el momento, los pacientes que han sido intervenidos en el Hospital Insular tenían edades comprendidas entre los 15 y los 78 años en el momento de la operación, un dato que evidencia que la edad no es un factor limitante para poder beneficiarse de esta tecnología. La mayoría de ellos presentaba grandes defectos en la pared torácica como consecuencia de tumores, secuelas de traumatismos torácicos o de una destrucción ósea por infecciones. 

Cabe destacar que estas prótesis 3D se elaboran en Canarias, concretamente en Pozo Izquierdo – Gran Canaria–, en las instalaciones del ITC. «Cada vez están demandando más implantes en hospitales de la Península y en centros de Europa», resalta el cirujano. 

Lo cierto es que la técnica ha despertado el interés de otros profesionales del territorio peninsular y de países europeos. Tanto es así, que los especialistas del Insular han protagonizado varias jornadas de formación teórica y quirúrgica para instruir a otros cirujanos. Además, el equipo se ha desplazado a distintos centros españoles para explicar los beneficios de esta tecnología y colaborar en cirugías. 

Asimismo, el servicio de Cirugía Torácica del centro grancanario ha sido promotor del primer Registro Nacional de Implantes de Pared Torácica Customizados, junto con los hospitales Ramón y Cajal –Madrid–, La Ribera –Valencia– y Universitario de Cruces –Bilbao–.