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Ladrones, pedófilos y asesinos, cazados por el móvil

Antena de telefonía móvil.

Los delincuentes actuales procuran no dejar huellas. Series televisivas como CSI o Bones les han enseñado a llevar guantes e intentar borrar cualquier rastro biológico en el escenario del crimen. Pese al interés que ponen no siempre lo consiguen y suelen cometer errores, lo que permite a la policía esclarecer lo ocurrido. Pero hay otro tipo de rastro, el que dejan los teléfonos móviles en las antenas, en la nube y en las redes, que no parece preocuparles tanto y que permite localizarles. La lucha contra la delincuencia ha encontrado en los teléfonos móviles y en las nuevas tecnologías herramientas eficaces para esclarecer todo tipo de delitos. La geolocalización, las imágenes y los mensajes telemáticos son un nuevo hilo del que tirar y así se han cazado ladrones, pedófilos, asesinos o conductores temerarios.

Del crimen de Diana Quer al de Déborah

La empresa que analizó el móvil de Diana Quer y desmontó la versión del Chicle, examina ahora el ordenador de Déborah Fernández.

Asesinatos: Asunta, Águeda, Diana y ¿Déborah?

La información de los smartphones pueden ayudar a situar a un sospechoso en la escena del delito y cada vez se utiliza más. La geolocalización del teléfono de Rosario Porto en el lugar donde apareció el cuerpo de su hija Asunta y en horas próximas al crimen, facilitó su condena por el asesinato de la niña junto a su exmarido, Alfonso Basterra, quien mantuvo el teléfono apagado aquel día. Porto se suicidó en prisión tras ser condenada a 18 años. También el teléfono móvil de Águeda González, la joven de Baredo asesinada en 2006, dio pistas de lo ocurrido. El rastreo de las últimas llamadas que realizó llevó hasta Francisco Javier Reyes, condenado a 20 años por matarla. El caso más mediático resuelto con ayuda de las antenas de telefonía móvil es el de Diana Quer. José Enrique Abuín, el Chicle, fue condenado a prisión permanente revisable porque el teléfono móvil de la víctima –rescatado en aguas de la ría de Arousa– permitió desmontar la versión del asesino al situarles a ambos en el mismo vehículo el día del crimen y facilitar el recorrido desde que la atacó y mató en A Pobra hasta el lugar donde ocultó su cuerpo. Ahora, cuando falta un año para que se cumplan los veinte años del crimen prescriba el crimen de Déborah Fernández, la misma empresa que analizó el móvil de Diana, examina el ordenador de la joven viguesa en busca de pistas que permitan esclarecer lo que le ocurrió.

En busca de la mujer desaparecida de Arcade

El rastreo de teléfonos es una herramienta importante en la búsqueda de desaparecidos. La Policía busca desde julio a Manuela Barbosa, una vecina de Redondela de 66 años. La geolocalización la sitúa en Arcade, cerca del lugar donde fue vista por última vez y se pierde su señal.

El móvil delata a un conductor temerario

La geolocalización permitió a un juez desmontar la coartada de un conductor temerario. No estaba en Caldas, sino al volante en Vigo.

Un conductor temerario

El pasado mes de febrero un juez de Vigo, Juan Carlos Carballal, recurrió a la geolocalización para desmontar la coartada de un conductor temerario. El joven fue cazado por un rada a 117 kilómetros por hora en la avenida de Europa de Vigo y alegó que no conducía él, pues estaba en Caldas ensayando con la banda de música. Alegó que su coche lo utilizan varios familiares y un amigo, por lo que aseguró no saber quien lo conducía cuando el radar hizo la foto. Su teléfono lo delató. Los repetidores de telefonía demostraron que estaba en la zona por donde pasó el coche.

Cuatro años de cárcel tras ser detenido por el GPS del móvil que robó

Tres años y ocho meses de prisión. Esta es la pena impuesta a un ladrón por un robo con violencia tras intimidar a una mujer encapuchado en un garaje. La aplicación del smartphone que robó a la víctima le delató: el teléfono estaba por Bouzas y allí, en plena calle, le arresto la policía.

El robo de un móvil acaba en multas por saltarse el toque de queda

El hurto de un móvil en el interior de un coche, valorado en unos cien euros, llevó a la Policía el pasado mes de diciembre hasta un piso de Travesía donde varias personas se habían saltado el toque de queda y estaban reunidas allí. El GPS del teléfono sustraído no solo delató al ladrón, sino al grupo de amigos que no vivían allí y que fueron multados.

Abusos de ‘Papuchi’ y la red Snapchat

La red social de duración efímera era la preferida por el considerado mayor depredador sexual de Vigo para llegar a sus víctimas.

Papuchi y los mensajes efímeros que desaparecen

La red social Snapchat era una de las que utilizaba e hostelero Carlos Viéitez, Papuchi, condenado a 36 años de cárcel por abusos sexuales sobre más de una docena de menores entre 2015 y 2017. Este servicio de mensajería se creó con la finalidad de dar cierta privacidad al envío de fotografías entre usuarios. El receptor solo puede ver por un tiempo determinado la imagen que envía el emisor, de forma que se descarta que pueda guardarla y difundirla a terceras personas. Papuchi enviaba y pedía fotos eróticas a sus víctimas, cuya confianza se ganaba con invitaciones a su yate o paseos en un Maserati.

Bandas especializadas en el asalto a viviendas

Una de las bandas más violentas y peligrosas especializada en asaltos a viviendas habitadas en Galicia, condenada inicialmente a 20 años por robos a chalés, fue interceptada mediante la geolocalización de los teléfonos que usaban. Entraron en casa de un empresario y agredieron a su mujer y a sus dos hijos menores para que abrieran la caja fuerte. Lograron un botín de apenas dos mil euro. Pero las escuchas policiales de las conversaciones de la banda, que también se produjeron durante la investigación, fueron anuladas por el Tribunal Supremo. Todos fueron absueltos y quedaron libres.

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