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Brutal agresión en 2021

Violación de Igualada: los Mossos llevaban un mes siguiendo la pista del detenido

Los agentes descartan el ataque grupal y aseguran que el sospechoso actuó solo

Dispositivo policial en Igualada por la detención de un joven que violó a una menor en 2021

Dispositivo policial en Igualada por la detención de un joven que violó a una menor en 2021. EFE

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Dispositivo policial en Igualada por la detención de un joven que violó a una menor en 2021. Guillem Sánchez

Seis meses más tarde, los Mossos d’Esquadra han resuelto la brutal violación que sufrió una adolescente de 16 años en Igualada la madrugada del pasado 1 de noviembre de 2021. Para la sociedad, la de Igualada no fue una agresión sexual más. Es un caso que conmocionó a la sociedad española por la gravedad de las heridas que sufrió la víctima y por el desprecio que mostró el agresor hacia la vida de una menor de edad que fue abandonada inconsciente en un descampado de las afueras del municipio de la capital de la comarca de la Anoia. El sospechoso de aquel crimen es un joven de 20 años, con antecedentes por delitos de violencia sexual en el ámbito familiar, y que además no andaba lejos: residía en la misma localidad en la que ocurrieron los hechos. 

Hacía varias semanas que los investigadores habían puesto la lupa sobre él, tras descartar a diversos candidatos. Para estrechar el círculo sobre este joven, los policías han recurrido a pistas como la ubicación de su teléfono móvil y o al hecho de que fuera alguien que ya había atacado sexualmente en el pasado. Sin embargo, según remarcan fuentes policiales, aunque cada vez estuviera más claro para los Mossos que este vecino era el hombre que más ansiaban detener dado el revuelo social, ha sido necesario seguirlo durante semanas y continuar recabando indicios contra él antes de arrestarlo para poder reunir indicios que acrediten judicialmente que es culpable y evitar así, entre otras cosas, que su arresto quede sin efecto tras pasar a disposición judicial, el próximo sábado. Según las mismas fuentes, el seguimiento para recabar pistas de las últimas semanas también ha sido una forma de control para evitar que reincidiera y no consta que haya atacado a ninguna otra mujer desde el pasado mes de noviembre. 

Los Mossos consideran al detenido el autor material de la agresión y no están previstas nuevas detenciones. Hasta la fecha se creía que el brutal ataque a la menor de edad de Igualada podía haber sido obra de un grupo de agresores. La creencia había emparentado el caso con episodios tan traumáticos como la violación de la manada de Pamplona, o la de Manresa o Molins de Rei. No ha sido así: hay un solo violador que además tenía antecedentes. A pesar de su detención, los investigadores se muestran poco dispuestos a dar más información sobre unas pesquisas que siguen bajo secreto de sumario. 

Alarma social

El 'caso Nit' ('noche', en catalán) generó una gran alarma social por la violencia que mostró el agresor y motivó concentraciones de repulsa tanto en Catalunya como en el resto de Espanya. Que transcurrido medio año siguiera sin resolverse acrecentaba la frustración de la familia de la víctima y la presión sobre la policía catalana, que este jueves de madrugada ha anunciado a las 5.00 horas y a través de su cuenta de Twitter que ya han arrestado a un sospechoso. No era una violación grupal, fue cosa de un solo hombre. 

La casa del sospechoso está en el centro de Igualada, en la calle de Sant Sebastià, junto a la plaza de la Creu. Durante horas, los investigadores de la Unitat Central Agressions Sexuals (UCAS) han registrado exhaustivamente el inmueble, antiguo como muchos de la zona. Lo han hecho en presencia del joven arrestado. Este trabajo será clave para poder demostrar su vínculo con la violación. A pesar del tiempo transcurrido, han buscado piezas de ropa que lo puedan comprometer o incluso que todavía conserven restos biológicos de la víctima. Hallar una prueba de ADN resultaría una prueba casi definitiva.

Abandonada en un solar

La víctima es una adolescente que entonces tenía 16 años y que estudia Bachillerato. La madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre, salió de fiesta con unas amigas y acabó en la discoteca Epic, ubicada en un polígono industrial a las afueras de Igualada. Sobre las cuatro de la madrugada, abandonó el local y se dirigió a coger la estación de tren para regresar a Vilanova i la Geltrú, donde reside su madre. Pero no llegó a coger el tren. Fue hallada inconsciente y semidesnuda sobre las seis de la madrugada por un camionero, que al verla tendida en el suelo creyó que estaba muerta y la tapó con una manta antes de llamar a los equipos de emergencia.

En cuanto los sanitarios llegaron, se percataron de que estaba viva y fue trasladada de urgencia al Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona. Ingresó con un traumatismo craneoencefálico y con graves lesiones provocadas por la agresión sexual que han requerido de diversas intervenciones quirúrgicas. El golpe en la cabeza le ha impedido recordar una experiencia traumática pero también ha hecho más difícil a los investigadores identificar al autor de la agresión, dado que ella no ha podido facilitar ninguna pista. Y en el lugar donde fue atacada entonces no había cámaras de seguridad. A raíz de este ataque se instalaron un mes después.

Tras el ataque, la familia de la víctima se puso en contacto con este diario para pedir la colaboración ciudadana. La madre este jueves ha atendido a varios medios de comunicación en los que se ha mostrado agradecida por la resolución de este crimen. "Estoy en choque, después de tanto tiempo esperando que se hiciera justicia divina y policial, por fin ha llegado el día. Tengo una sensación extraña en el cuerpo", ha explicado en declaraciones a Catalunya Ràdio. La joven, tras las operaciones que ha tenido que superar para sanar de las heridas que le causaron, ha regresado al instituto y trata de pasar página de una historia que casi no recuerda pero que difícilmente podrá olvidar.

El caso más difícil para las investigadoras

La Unidad Central de Agresiones Sexuales (UCAS) es una unidad de reciente creación que está especializada en combatir agresiones sexuales que perpetran autores desconocidos, o que actúan en serie. En sus más de dos años de existencia ha resuelto varios casos aunque este se había convertido en una prioridad para el cuerpo catalán y una prueba de fuego para las policías. 'Las' policías en femenino porque la UCAS está formada sobre todo por mujeres: 22 de los 36 agentes que la forman son féminas, como lo es también su responsable.

Diariamente se denuncian una media de algo más de dos agresiones sexuales en Catalunya, según los datos del cuerpo autonómico. La inmensa mayoría de estos delitos los sufren mujeres y los cometen siempre hombres. Debido a que los organismos policiales han sido históricamente lugares de hombres y que los puestos de investigador son plazas deseadas a las que se accede tras algunos años de experiencia, lo que acababa pasando casi siempre es que mujeres atacadas por hombres tenían que ponerse en manos de hombres para recibir justicia. Los responsables de los Mossos creyeron que tal vez sería menos complicado para las víctimas abrirse y declarar ante un policía que también fuera mujer. Por eso crearon la UCAS.

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