Tribunales

Una mujer afirma que su expareja la violó en Gáldar: "Buscaba a ver si yo cedía"

La denunciante cuenta que el día de los hechos habían decidido romper la relación por un episodio de celos en un piscolabis

El acusado, de espaldas, en el juicio celebrado este martes ante la Audiencia de Las Palmas.

El acusado, de espaldas, en el juicio celebrado este martes ante la Audiencia de Las Palmas. / B. M.

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Una mujer ha relatado este martes ante la Audiencia Provincial de Las Palmas que el 12 de noviembre de 2017 su expareja aprovechó el momento en el que acudió a su vivienda de Gáldar a recoger sus pertenencias, ya que acababan de romper la relación, para penetrarla en contra de su voluntad, generándole un trastorno de estrés postraumático del que seis años después aún no se ha recuperado. "Me forzaba, buscando a ver si yo cedía, pero ahí no cabe tener deseos sexuales", contó la denunciante en el juicio.

La fiscal Ruth Díaz y la acusación particular, ejercida por el letrado Manuel del Río, piden una pena de 11 años de cárcel para el acusado al atribuirle un delito de agresión sexual, en el que concurre el supuesto agravante de haber cometido estas acciones por motivos de género. Además, las acusaciones reclaman una orden de alejamiento hacia la denunciante por 20 años y una indemnización de 9.000 euros por los daños morales ocasionados.

El encausado, Venancio R. V., negó en su intervención haber violado a su expareja y afirmó de forma rotunda que esa noche no tuvo "contacto alguno con ella". Según su versión, la denunciante había estado esperando en el portal de su casa para que le devolviera unas cortinas que le había comprado y 50 euros que le debía por limpiar su vivienda. "Se tiró en el suelo de la casa y empezó con su llantina mientras me insultaba", sostiene el acusado.

El encausado alega que "no podía tener erecciones" con la cantidad de alcohol que había tomado

La denunciante explicó que ese día habían estado comiendo con unos amigos, hasta que el presunto agresor "cogió un berrinche de celos" porque creía que "estaba ligando con el dueño del local". Ambos mantuvieron una discusión, en la que el encausado supuestamente le dirigió insultos como "furcia", y decidieron poner punto y final a la relación.

Volvieron a verse unas horas más tarde en el domicilio del encausado cuando la supuesta víctima fue a recoger sus pertenencias. Mientras guardaba las cosas en bolsas, según contó la denunciante, Venancio R. V. fue al baño y regresó desnudo de cintura para abajo. "Me hizo un moratón al empujarme contra la encimera. Cuando es consentido es una cosa, pero esto era distinto, era una falta de respeto", narró.

"Me sentía sucia"

La presunta agredida aseguró que su expareja le agarró de los brazos y le quitó las bragas con violencia, para después penetrarla tanto anal como vaginalmente. "Intentó introducir su pene en mi boca, pero me pude escapar y no llegó a eso", incidió en la vista oral. Después de los hechos, siguió recogiendo sus cosas antes de dejar la vivienda y pedir un taxi: "Yo solo quería llegar a mi casa y bañarme porque me sentía sucia".

Los informes médicos aportados a la causa reflejan que la supuesta víctima no presentaba lesiones en ni en la zona anal ni en la vaginal, más allá de un dolor en el coxis, pero los peritos encontraron restos de ADN en su vagina. La prueba encontrada no es suficiente para poder determinar a quien pertenece, como explicó el profesional que analizó las muestras de orina y sangre de la denunciante, y el acusado sostiene que en el momento de los hechos llevaban una semana sin mantener relaciones sexuales.

La Fiscalía y la acusación particular piden una pena de 11 años de cárcel para el acusado

El supuesto autor de los hechos contó que esa tarde había estado bebiendo bastante durante la comida y "no podía tener erecciones" con esa ingesta de alcohol. El magistrado que presidía la sala le preguntó si había conducido hasta Las Palmas de Gran Canaria en ese estado, ya que afirmaba en un audio aportado a la causa que se encontraba allí minutos antes de regresar a su vivienda. "No estaba allí, con suerte llegué a mi casa", respondió el apelado, que afirmó que no era cierto lo que le dijo por mensajes a su expareja.

La defensa puso en tela de juicio por qué la denunciante permaneció en el domicilio para recoger sus cosas después de la supuesta agresión e interrogó a las psicólogas que le examinaron al respecto. Estas manifestaron que la víctima sufrió un "estado de confusión" después de los hechos y que, en esa situación, podía haber permanecido en la vivienda. Tras los alegatos de las partes, el juicio quedó visto para sentencia.