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Entrevista. Presidente del Casino La Unión de Telde

Gonzalo Otero: "La clave para salvar el Casino de Telde sería que entre gente joven"

"Hemos preparado propuestas para proyectar películas aquí, pero no hay dinero ni nos lo dan", puntualiza el dirigente de la casa de recreo

Gonzalo Otero, en la biblioteca del Casino.

Gonzalo Otero, en la biblioteca del Casino. SANTI BLANCO

¿Cuándo convocarán la asamblea general para crear la junta gestora?

Los estatutos dicen que el mandato es por dos años. El nuestro acababa el 2 de enero, y antes convocamos la asamblea general para convocar elecciones, pero transcurrido el plazo no se presentó ninguna candidatura. El 28 de diciembre expliqué a los socios el procedimiento; nosotros no nos presentamos porque no queremos seguir, pero tenemos una responsabilidad y por eso hemos seguido al frente. Pero la intención de la junta directiva es renunciar cuando consigamos una serie de documentos que nos ha pedido el interventor. Convocaremos una asamblea en la que se eregirá una junta gestora, que tiene dos meses para convocar unas elecciones. Pero no queremos que en esos dos meses esa gestora se despreocupe del tema, así que la convocatoria dependerá de la implicación que haya. En ningún caso vamos a dejar al Casino desprotegido.

¿Conoce a alguien con interés de presentarse?

De momento no. Lo que nos transmiten los socios es que quieren que sigamos.

¿Qué puede contar acerca de la actual situación económica del Casino?

El asesor económico elaboró un informe que dice que estamos en situación de quiebra cierta. Los fondos son negativos, si bien la asociación está cumpliendo con sus obligaciones de pago con sus empleados en la Seguridad Social y Hacienda, según un informe entregado en 2014 y que debe seguir de guía a quien llegue. Por otro lado, cuando hay un acto aquí vienen políticos, que nos dedican muchas palabras bonitas pero no nos ayudan para nada; tenemos todo lo negativo de un servicio público y nada negativo. Hemos preparado propuestas para proyectar películas aquí y atraer gente joven y que vengan institutos, pero la realidad es que no hay dinero ni tampoco nos lo dan. Otro problema que tenemos es que heredamos un contrato del 1 de noviembre de 2011, que es el de explotación de los servicios de restauración del Casino; esto ha significado la privatización de la entidad. Es un contrato que hace mucho daño al Casino, porque encima no se le puede negar la entrada a nadie que no sea socio.

¿Cuándo acaba ese contrato?

En 2021 y lo puede ampliar en dos años si él [el arrendatario] quiere. Yo entiendo que este hombre quiere ganar dinero, pero, por contrato, no paga alquiler y además trata mal al socio porque está obligado a hacerle descuento.

¿Ustedes han pedido a las administraciones públicas que colaboren?

Sí. El Cabildo simplemente nos dejó la terraza. El Ayuntamiento, y en concreto la alcaldesa, sí colabora con nosotros; cuando necesitamos, por ejemplo, un escenario para algún acto se portan bien. Pero en cuanto a dinero no nos ayudan nada. Lo que más me duele es que el Cabildo ni nos contestó.

¿Con cuántos socios cuenta el casino actualmente?

Con 700, más o menos. El año pasado se dio de baja a los que no pagaban. Si esto no experimenta un revulsivo, esto no tiene mucha vida. Y es una pena, porque el casino es una sociedad civil, y aquí puede haber un foro de debate.

¿Han pensado en hacer campañas de captación?

Cualquier campaña que hagas te cuesta dinero, y ahora mismo no lo hay.

Entonces, ¿cuál es la clave para salvar el casino?

La clave es la entrada de nuevos socios. La vía de escape para el casino sería que entre gente joven.

¿Y otras fuentes de financiación del Casino?

Otras fuentes de financiación eran los bailes, pero ya no se hacen porque la gente no está dispuesta a pagar por estas cosas. Aquí se han hecho muchas actividades culturales, eso sí.

Sobre la puerta de la terraza, ¿es un tema que está zanjado?

Esa puerta la abrió la anterior presidencia y otro señor quiso denunciar al presidente, que era concejal, y hubo que cerrar esa puerta porque faltaba la autorización del Cabildo. Luego la conseguimos y pudimos abrirla de nuevo. Administrativamente no hay ningún problema al respecto, en lo penal desconozco cómo está el asunto.

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