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El derbi como revulsivo

La UD deja atrás la mala racha de cuatro jornadas sin ganar y toma aire con su triunfo frente al Tenerife antes de afrontar la segunda serie de cinco partidos en dos semanas

Los jugadores de la UD Las Palmas celebran el gol en propia puerta de Adrián Ortolá, portero del CD Tenerife, el domingo pasado en el Gran Canaria.

Los jugadores de la UD Las Palmas celebran el gol en propia puerta de Adrián Ortolá, portero del CD Tenerife, el domingo pasado en el Gran Canaria. Andrés Cruz

Andaba la UD Las Palmas necesitada de una victoria después de cuatro partidos sin ganar y la logró a lo grande, en el derbi ante el CD Tenerife. No por cómo jugó, pues Ortolá le regaló el gol y no hizo más méritos que su rival para llevarse los tres puntos, pero sí por su significado. Atrás quedaron los seis años –en tres de esas temporadas los amarillos estuvieron en Primero y no hubo enfrentamiento regional– sin imponerse en el clásico canario y la primera mal racha del curso, justo antes de que el próximo domingo, en Sabadell, arranque la segunda serie de cinco partidos en dos semanas.

En la anterior, en octubre, la UD arrancó muy bien y acabó estampada. El balance final de siete puntos de 15 posibles afeó un comienzo que prometía, con dos victorias consecutivas en casa –ante el Almería y el Castellón–. El inicio de las rotaciones casi integrales ante los primeros compromisos intersemanales del curso bajaron el nivel del equipo y provocaron las primeras lesiones musculares de cierta gravedad –Pejiño, Araujo, Cardona, Clau–, por lo que la acumulación de encuentros vuelve a examinar las verdaderas capacidades de Las Palmas tras la conquista del derbi.

Los datos históricos, sin embargo, no avalan en el caso del cuadro amarillo la teoría de que un triunfo ante el Tenerife supone un impulso ante lo venidero. Por lo menos en el siglo XXI. De las seis veces que ocurrió en dos décadas, Las Palmas sólo ganó el siguiente partido en una ocasión.

La rotaciones en octubre bajaron el nivel del equipo, que examina otra vez a su plantilla

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Y sucedió hace 20 años. En la temporada 1999-2000 la UD se impuso al Tete en el extinto Estadio Insular por 2-0 y la siguiente jornada venció en el Molinón por 1-2. Sin embargo, ya no volvió a suceder. Esa misma campaña el conjunto que dirigía Sergio Kresic también ganó en el Heliodoro (1-2), pero después empató en casa ante el Sporting de Gijón (1-1).

La siguiente vez que Las Palmas venció (1-3) a su eterno rival fue en Primera, en el curso 2001-02. Después del hito por haberse impuesto al cuadro chicharrero en el primer enfrentamiento de la historia en la máxima categoría, los amarillos igualaron con la Real Sociedad (0-0) en Ciudad Jardín.

En las otras tres ocasiones la UD se impuso por 1-0. En la temporada 2002-03, con Josu Uribe como entrenador, Las Palmas ganó por 1-0 a los blanquiazules y seguidamente cayó en el Martínez Valero de Elche (3-2). En la 2010-11, el 1-0 que marcó Sergio Suárez desde el punto de penalti sucedió en la última jornada. Y en la 2013-14, al 1-0 que logró Vicente Gómez con la cabeza en el minuto 89 le siguieron tres derrotas consecutivas, la primera de ellas en el Alfredo Di Stéfano ante el Castilla (3-2).

Por eso la UD quiere revertir la situación tras el triunfo del pasado domingo gracias al regalo de Adrián Ortolá. Espera Pepe Mel, que motivó a los suyos durante toda la semana con un cartel de Suso –capitán del Tenerife– y otro de Miguel Concepción –presidente– siempre visibles en Barranco Seco, que derrotar al eterno rival suponga un revulsivo.

Errático

La victoria llegó justo en uno de los peores partidos de Las Palmas en todo el curso. No encontró el juego de Sergio Ruiz, acorralado por el centro del campo blanquiazul, ni la profundidad de los extremos, porque el conjunto de Fran Fernández no cometió errores –salvó el histórico de Ortolá– ni dejó espacios. Y así, un equipo que vive mejor sin el balón como la nueva UD de Pepe Mel, se quedó sin argumentos, porque cuando lo tuvo, que fue muy poco –un 38% al final del partido–, no tuvo ideas.

Le viene al cuadro amarillo, en primer lugar, el reto de conseguir la primera victoria del curso fuera de casa, y después el examen de los jugadores menos habituales, que en líneas generales no dieron la talla cuando el técnico decidió tirar de rotaciones. Sólo dos salieron reforzados: Jonathan y Fabio.

De las seis victorias ante el ‘Tete’ en este siglo, Las Palmas sólo ganó una vez el siguiente choque

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El Sabadell, penúltimo con siete puntos en once jornadas –ha jugado un partido menos que la UD–, parece un rival propicio para romper el maleficio lejos del Gran Canaria. Y también para poder afirmar que la victoria en el derbi sirvió como revulsivo.

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