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Los 10 fichajes: más luces que sombras

Superado el primer tercio del curso, el balance de las nuevas incorporaciones deja satisfacciones, dudas y fiascos

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Partido de UD Las Palmas-Mirandés

“Cuando un equipo ficha a nueve o diez jugadores, si un mínimo de cinco funciona, ya es un éxito”. Fue la frase que Pepe Mel pronunció cuando fue cuestionado hace un par de semanas por Pietro Iemmello, una de las caras nuevas de la UD Las Palmas 2020-21. Vino a decir, sin decirlo, que el italiano ha estado por debajo de las expectativas, porque luego, además, pronunció los nombres de las incorporaciones con las que sí estaba feliz. Superado el primer tercio del campeonato, por números y sensaciones, el balance de los diez fichajes bajo la dirección deportiva de Luis Helguera es más positivo que negativo, pero también deja una serie de dudas y decepciones.

Sergio Ruiz.

Con 1.093 minutos, sólo superado como jugador de campo por Álex Suárez –1.210– el santanderino es el mejor fichaje de la UD. Llegó cedido hasta el final de 2021 por el Charlotte, de la Liga de Estados Unidos, porque el nuevo club finalmente no pudo ser inscrito por los efectos de la pandemia. Ha sido un fijo para Pepe Mel hasta que se lesionó el miércoles pasado en el choque frente al Mirandés –volverá en enero–. Es la extensión del técnico en el campo. Ha jugado tanto de pivote como de interior, y siempre demostró su buen manejo del balón, su alma de líder y, también, su capacidad goleadora –suma dos–.

Rober González.

El de Alcuéscar –Extremadura–, cedido por el Real Betis hasta final de curso, es otro de los indiscutibles para Mel. Sólo descansó en el choque de Albacete y se ganó desde el principio el puesto de extremo derecho, aunque con libertad para moverse hacia el centro. Aporta velocidad, desborde, trabajo atrás y gol. Con los dos del domingo ante el Sporting ya suma cuatro, los mismos que Araujo. Además, ha demostrado inteligencia para desenvolverse en el área como pocos.

Jesús Crespo ‘Pejiño’.

El barbateño era igualmente uno de los fijos en los onces del entrenador hasta que se rompió el isquio tras el choque frente al Cartagena y se torció el tobillo luego en un entrenamiento, lo que ha retrasado su vuelta. Con Rober formó una gran pareja de extremos: ambos defendían igual que atacaban, presionaban arriba y generaban peligro. El equipo anhela su vuelta –prevista para mañana–. Ha marcado un gol.

Enzo Loiodice.

Aunque irregular, el francés, propiedad de la UD al igual que Pejiño, ha dejado más luces que sombras. Tiene calidad, maneja bien el balón y goza de una buen disparo, sin embargo, su incidencia en el juego fluctúa: aparece y desaparece. Tras descansar el miércoles pasado, volvió a ser suplente y salió en la segunda parte para realizar su mejor partido como amarillo.

Ale Díez.

Su regreso desde tuviera que ser operado de una fractura en un dedo del pie está previsto para enero, lo que será una buen noticia para Mel. Porque el cacereño es un lateral polivalente, cumplidor y que se ganó la titularidad cuando su rol cuando llegó tras terminar su contrato con el Extremadura era de suplente. En dos de los tres choques que disputó actuó por la izquierda, y cuando lo hizo en su posición natural, ante el Logroñés, se rompió. Destaca, sobre todo, por su entrega.

Jonathan Silva.

Poco a poco, a medida que coge el tono físico, mejora sus prestaciones. Arrancó tarde porque llegó cedido por el Almería en el último momento y al poco de llegar tuvo un incidente con su pareja –le detuvieron por violencia machista y luego quedó en libertad sin cargos porque no hubo denuncias– que retrasó aún más su puesta a punto. Tras jugar dos encuentros entre semana, se ganó el puesto. Le faltan partidos para confirmar las buenas sensaciones tanto ofensivas como defensivas.

Óscar Clemente.

No termina de explotar ni de tener su sitio en el equipo titular de la UD después de terminar su vínculo con el Atlético de Madrid, pero cuando aparece, algo deja. Su mejor partido fue frente al Sporting el domingo pasado, en la segunda parte, al igual que el resto. Una de sus mejores virtudes es que siempre tiene en la cabeza la portería contraria, pero le falta claridad, por lo visto en los seis choques en los que participó, se desenvuelve mejor por la izquierda que en la mediapunta, su posición natural.

Pietro Iemmello.

Un fiasco. La UD esperó para incorporar al italiano hasta el último día del mercado estival procedente del Benevento –cedido– y el resultado ha sido nefasto. No ha marcado un sólo gol y, lo que es peor, casi no ha tenido oportunidades para marcar. Por si fuera poco, a Pepe Mel no le gusta porque se muestra apático en los entrenamientos y no presiona la salida de balón de los rivales. Por eso sólo ha participado en seis partidos, sólo dos como titular, en los que no ha dejado rastro alguno de su presencia.

Tomás Cardona.

La entidad amarilla pagó a Godoy Cruz por su cesión para que fuera el líder de la defensa, sin embargo, de momento es un fracaso. Y no por la lesión muscular que sufrió hace varias semanas y que aún hoy le impiden jugar –está previsto que regrese dentro de un par de jornadas–. Desde el primer momento el técnico lamentó que al argentino le faltaba mucha adaptación al fútbol europeo, sobre todo en términos de ritmo. Apareció solamente en las jornadas tres, siete y nueve. Todavía se le espera.

Ismael Athuman.

Ni siquiera ha debutado. Pepe Mel anunció pocos días antes del cierre del mercado de verano que había dado orden al club para que hiciera una ficha profesional al grancanario internacional por Kenia, que llevaba varias temporadas en el filial y acababa de finalizar su contrato. Sin embargo, la realidad es que fue la solución de emergencia ante la negativa del club a incorporar un nuevo central, y quizá por ello sea el único profesional –tiene el número 13, habitualmente reservado para un portero– que aún no ha jugado un sólo minuto. Aunque no ha estado disponible en alguna ocasión por compromisos con su selección y por alguna lesión, el técnico ha tenido tiempo para incluirle.

Otras caras nuevas.

Además de las diez incorporaciones hay otros cuatro futbolistas nuevos en la UD con respecto al curso pasado. Se trata de Edu Espiau y Christian Rivera, que volvieron de sus respectivas cesiones al Villarreal B, y al Leganés y al Girona, respectivamente –Araujo y Maikel también estuvieron fuera medio curso–, y de Álex Domínguez y Clau Mendes, subidos del filial y en la dinámica del primer equipo desde la pretemporada. De ellos, sólo el Chino sobresalió hasta que tres lesiones musculares le lastraron.

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