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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El derbi maldito de Ramis

El ahora técnico del Tenerife vivió en su época de jugador la histórica eliminación de la Copa del Rey a manos de la UD en el curso 1994-95

Ramis -a la izquierda- y Chano tratan de arrebatarle el balón a Víctor en aquel derbi del 12 de enero de 1995 en el Heliodoro. | | LP/DLP

Luis Miguel Ramis vivirá el domingo desde otra perspectiva el derbi canario, en el banquillo. Lo hizo dos veces como jugador y el recuerdo no le resulta grato. La UD apeó a su ‘Tete’ en aquella histórica eliminatoria de la Copa un jueves 12 de enero de 1995. 

Buljubasic, Llorente, Ramis, César Gómez, Paqui, Chano, Del Solar, Felipe, Castillo, Latorre y Pinilla. Un once que ha quedado en los anales de la historia negra del CD Tenerife. Fue el que saltó al césped del Heliodoro Rodríguez López en la noche del jueves 12 de enero de 1995, el día en que una UD de Segunda B hacía vivir a su sufrida afición de aquel entonces una gesta histórica que aún permanece en la retina de muchos por la heroica actuación de los amarillos, que eliminaban al eterno rival en la tanda de penaltis y lo dejaban fuera de la Copa del Rey.

En esa alineación del Tete, Luis Miguel Ramis, ahora entrenador de los blanquiazules, que vivirá este domingo desde otra perspectiva, la que da el banquillo, un duelo siempre emocional que no pudo saborear dulcemente en su etapa como futbolista.

El entrenador del equipo tinerfeño anotó un penalti en la tanda que Las Palmas ganó 3-4

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En la ida, 0-0. Y a la vuelta llegaba Las Palmas con piel de cordero ante un Tenerife que vivía su etapa dorada entre los grandes del fútbol español. Todo lo contrario que la escuadra grancanaria, que después de su hegemonía histórica en el fútbol canario veía cómo desde la isla de enfrente se disfrutaba en aquellas temporadas de ese papel mientras que los de este lado vivían momentos convulsos en una categoría de bronce que durante años fue su tumba.

Con Paco Castellano en el banquillo de la UD, los Manolo, Eleder, Víctor, Asier, Alexis Suárez, Padrón, Paquito, Edu García, Verona, Eduardo Ramos, Orlando, Xabier y Toni Robaina -estos dos últimos entraron desde el banquillo- se vistieron de héroes en un derbi magistral, de puro sabor copero.

Con uno menos por la expulsión de Alexis Suárez a los 43 minutos, la muralla amarilla resistió el 0-0 durante los 90 minutos reglamentarios y los 30 de la prórroga adicional. Llegó el momento culmen con la tanda de penaltis. Los amarillos transformaron cuatro, mientras que el equipo blanquiazul sólo materializó tres, siendo el aruquense Manolo López uno de los grandes artífices de la clasificación amarilla.

Comenzó lanzando el Tenerife por medio de Chano, que se encontró con el Gato de Arucas. Luego Verona (gol); Ramis (gol); Paquito (gol); Pinilla (fuera); Robaina (gol); Pizzi (gol); Víctor (poste); Latorre (gol); y Edu García (gol). Resultado final de la serie: 3-4.

“Estos encuentros son siempre especiales, da igual la circunstancia”, apunta el ‘míster’

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Y a partir de ahí, el delirio. En el campo, donde hasta la afición del cuadro local despidió con aplausos al rival, y en toda Gran Canaria. Sobre todo en la capital. Pocos minutos después del tanto definitivo de Edu García en la decisiva tanda de penaltis, miles de hinchas se lanzaron a las calles a celebrar la gesta de la Unión Deportiva. Todos los pasos se encaminaban hacia una Plaza de España teñida de un color, el amarillo. La fiesta continuó hasta el día siguiente, con la llegada del equipo a la antigua estación del Jet Foil.

Ahora desde la perspectiva de entrenador, Luis Miguel Ramis sigue considerando que estos derbis regionales “siempre son especiales, da igual la circunstancia”. “El colorido que tienen estos partidos, sobre todo cuando están las aficiones en el estadio, es algo que genera mucha ilusión durante la semana, mucha intensidad y motivación. Son semanas largas, de esas que deseas que llegue el partido cuanto antes. Esta vez no podemos tener a las aficiones en el Heliodoro y duele”, declara. Seguro que el míster aún recuerda aquel 12 de enero de 1995.

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