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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La ruleta rusa es un mal negocio

El delirio ofensivo de la UD, 19 remates que provocaron diez paradas de Cristian Álvarez, vino acompañado de un serial de despistes defensivos | Cada tanto maño, un patinazo

Gesto expresivo de Armando Sadiku, tras lograr el extremo Benito Ramírez el empate ante un Cristian Álvarez superado. A la izquierda, Nieto. | | ANDRÉS CRUZ

Faltó pausa, sobró arrojo. Con una aportación ofensiva imperial -19 remates, doce a portería y diez intervenciones del meta Cristian Álvarez-, la UD, con Jonathan Viera, sucumbió en el Gran Canaria 182 días después (2-3). Al décimo partido de local, se truncó la imbatibilidad en el partenón de Siete Palmas. De nuevo el Zaragoza -que ya puso una pica en Siete Palmas el 15 de mayo de este año y el 14 de enero de 2020-, manejó mejor los tiempos. Se apropió del termómetro. La formación de José Mel Pérez estuvo espléndida en ataque, pero ruinosa en defensa. Los tantos de Bermejo y Álvaro Giménez (2) son los restos del naufragio. Un serial de pecados inadmisibles.

En los fotogramas del 1-1, obra de Bermejo, Cardona se vence ante el taconazo de Fran Gámez y el madrileño aprovecha la falta de contundencia de Navas. El balón circula hacia la red por la zona central de la portería, el área reservada de Raúl Fernández. En el 1-2, el meta vasco de la UD mide mal la salida y deja el balón ‘blandito’ para Narváez. El colombiano, exjugador del conjunto amarillo, controla y envía el balón al corazón del área. El despiste en la marca es masivo, Álvaro Giménez hace el segundo libre de marca en el interior del área pequeña. Enzo Loiodice, Cardona y Álex Suárez no tienen pareja de baile. El remate es a placer, ante la figura de un Raúl Fernández sin margen a la reacción. Ya en el 2-3, el balón llega desde la derecha -de Bermejo- y Giménez se anticipa a Ale Díez.

Pulso de contrastes. Abocado al capricho del ida y vuelta, la ruleta rusa en la que derivó el UD-Zaragoza fue un mal negocio. Difícil de metabolizar la derrota cuando firmas un recital atómico de doce torpedos. La puesta en escena de Las Palmas fue sobresaliente. Jugando de memoria, a una velocidad supersónica, la formación de Mel, con diez bajas, maravilló desde el primer segundo. Amor a primera vista. Juego salvaje, con un tiro de Kirian que tocó en los dos postes y un toque de Viera que abortó Cristian Álvarez de forma prodigiosa. El primero de los locales llegó gracias al golpeo del ‘21’ que peinó ligeramente Navas -el fue anotado al genio de La Feria-.

La retirada de Fabio González, en el ecuador, para dar entrada a Benito Ramírez, aumentó la velocidad punta de un encuentro ingobernable. Defender sin rigor es el abono perfecto para la derrota. La UD completó méritos para el triunfo, pero se olvidó de custodiar el jardín de Raúl Fernández.

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