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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La fiesta que cabrea a Viera

El capitán se dirige a los fieles amarillos en el Heliodoro ante el delirio chicharrero | «Estos no saben lo que les pasará el sábado»

Jonathan Viera supera a Andrés y a Sergio González, ayer, en la disputa de la ida de la promoción de ascenso. LOF

Igual que en el corazón de La Romareda en 2015, unos días antes del ascenso, el mediapunta de la UD recurre a su léxico más motivacional para iniciar la remontada en el recinto de Siete Palmas dentro de 48 horas. «Veo mucha alegría y me parece bien. Pero llega un encuentro muy diferente», valoró 

El mismo protocolo de emergencia. La lírica de la épica. Toca remontada. Lo dice Jonathan Viera Ramos. El mediapunta de la UD Las Palmas se dirigió a los 800 fieles amarillos en el Heliodoro Rodríguez López al término del primer asalto de las semifinales (1-0) ante el eterno rival. Toda una declaración de principios. «¡Noventa minutos en el Gran Canaria son muy largos!», advirtió el capitán al ser requerido por los seguidores.

Es el primer regate de la vuelta. La primera manera de convertir el drama en esperanza. A falta de ímpetu y personalidad en el latifundio de El Teide, pues mejor tocar otras teclas de mayor índole motivacional. Habló el artista para calentar la vuelta del derbi más largo de la historia. No hay reloj en esta cruzada diabólica entre el músculo de las 21 faltas cometidas por el once de Ramis y la sinfonía de los poetas. Todo salió mal. Mollejo fue ovacionado y Valles fue la diana de las críticas por su cabezazo a Andrés. No vio la roja directa.

Los 19.732 espectadores del Heliodoro –restando la mancha amarilla– tentaron a su suerte. Toques de claxon y fiesta por todo lo alto en la capital tinerfeña. El delirio terminó por picar a la bestia. El pírrico tanto de León (1-0) hizo justicia. Duela lo que duela. El Tenerife fue fiel a sus principios más primitivos. Contacto, anticipación y las toneladas de oficio de Carlos Ruiz y Aitor Sanz. Meller y Moore ganaron la contienda de los laterales de forma apabullante. León y el citado Carlos Ruiz hicieron lo propio con la nómina de pistoleros de la UD –primero Rafa Mujica y luego el sorprendente Maikel Mesa, ante la lesión muscular de Sadiku–.

Cómodos sin el esférico, pendientes del robo y el envío en largo al arco de Álvaro Valles. Buscar las espaldas de los centrales. Un truco infalible ante las bondades de Raúl Navas, que sufrió en exceso su ‘mal de caderas’. Le temblaron las piernas al zaguero ante los ejecutores Enric Gallego y Mario.

"Les esperamos en el Gran Canaria. Noventa minutos en nuestro estadio son muy largos", valoró

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Un sueño en noventa minutos. Final por la promoción o entrega sin glamour del trono al Tenerife. Lo del sábado (20.00 horas, Movistar LaLiga) es algo especial. Drama a la vista. Anoche, el ímpetu blanquiazul sorprendió a los grancanarios. Las triangulaciones de Viera, Moleiro y Kirian no terminar de convertirse en acciones de serio peligro. Moore y Carlos Ruiz sacaron dos balones bajo palos, pero Valles evitó una goleada. Escaso bagaje ofensivo en la primera parte de la UD. El lateral norteamericano evitó el 0-1 de Viera con un giro imposible. Remate de Gallego y el larguero de los dioses. Pero con el 1-0, la UD se descompuso. Fue a peor con el baile de los minutos hasta que surgió Rober.

La celebración blanquiazul

Al son del himno del Centenariazo. Primer acto extraño que vuelve a dilapidar la condición de favorito. De las patrañas a la velocidad. El Tenerife se merendó a la UD en 45 minutos. El desliz de Rafa Mujica, carente de colmillo, terminó por ilustrar un pasotismo que por momentos dejó congelados a los ferigreses de Viera. La fiesta soñada por los chicharreros.Del funeral al delirio. Una ceremonia que picó a Viera.

«Probablemente se ha jugado a lo que quería el Tenerife. Tuvimos la primera y la sacan sobre la línea. Era la clave, no la hemos metido y ellos metieron la suya . El equipo después del 1-0 se puso algo nervioso. es una situacioón nueva para muchos jugadores, pero nos vemos el sábado en el Gran Canaria».

Incide en el clima festivo del Heliodoro. «Veo mucha fiesta aquí y me parece bien…Pero los esperamos el sábado y será un partido totalmente diferente. Noventa minutos en el Gran Canaria son muy largos», determinó el capitán. Mirando a los ojos de los fieles amarillos en el infierno, no se guardó nada. «Veo mucha fiesta y no saben lo que les a va a pasar».

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