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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Jonathan Viera: "No me voy a ir hasta que lleve a este equipo a Primera División; se lo debo al club y a la afición"

"El míster y el segundo son gente con unos valores que ya no se ven en el mundo del fútbol", comenta. "Todo lo que hizo Jesé después del partido sobró", valora

Jonathan Viera, en el hotel de La Cala Club Golf, en Mijas (Málaga). laprovincia.es

Jonathan Viera Ramos (Las Palmas de Gran Canaria, 1989) es el capitán y líder de la UD Las Palmas. Por fin puede realizar una pretemporada desde cero para llegar lo mejor posible al comienzo del campeonato. Está cansado, "tieso" como dice él, después de las dos primeras semanas de entrenamientos, pero sabe que es bueno. Ya comparte habitación en Marbella con Vitolo, su mejor socio, con el que habrá de llevar a la equipo a Primera División. Relajado después de una ducha reparadora, sentado en el hall del hotel de concentración, charla del antes, del ahora y del después con LA PROVINCIA.

¿Hay mucha fiesta por aquí?

[se ríe] No, ahora no. Ahora lo que hay es mucho trabajo. Las pretemporadas son para esto, para cargar las pilas y llenar las piernas de muchas sesiones para tener gasolina durante toda la temporada.

¿Y le parece bien?

Sí, me parece muy bien.

¿Pensó que la frase que dijo en el Heliodoro -“Yo veo mucha fiesta aquí, y me parece bien, pero les esperamos en el Gran Canaria”- tras perder frente al Tenerife iba a pasar a la historia?Porque está en memes, gifs y en todos lados.

No, la verdad que no. Fue un comentario como otro cualquiera. Sí es verdad que por el tipo de partido que era y por todo lo que conlleva un derbi, y porque lo dije yo, se magnificó mucho más. No lo dije con ánimo de ofender a ellos ni a su afición, sino para que el Estadio -de Gran Canaria-cogiera un poco más de chispa para la vuelta, y ya está. Ellos se lo tomaron un poco mal, pero no pasa nada. Ya lo dije después del partido: si alguien se sintió ofendido le pido disculpas porque no fue mi intención.

En la vuelta de la final del playoff apareció en los aledaños del Heliodoro una carreta con su silueta y la frase en su boca. Imagino que le llegó. ¿Se alegró al menos un poco de que el Girona subiera en el campo del Tenerife?

No, la verdad que no. Justo hablaba días antes con el presidente -Miguel Ángel Ramírez- y se lo dije. Le dije que es bueno tener equipos canarios en Primera. Ya bastante lejos estamos de todo el mundo como para desearnos el mal entre nosotros. Ojalá los dos equipos podamos estar en Primera División porque yo creo que el fútbol canario se merece un derbi en la máxima categoría.

Nada más caer eliminado el equipo declaró que el año que viene iba a volver a estar ahí. ¿Así lo creen ustedes? ¿Creen que el objetivo debe ser el ascenso, sin medias tintas?

El objetivo es ganar al Zaragoza, ese es el objetivo. Si nos marcamos un objetivo a 42 jornadas estamos equivocados. La primera meta es prepararnos para ganar al Zaragoza y así partido a partido. Luego veremos hasta dónde puede llegar el equipo y hasta dónde podemos llegar todos. ¿Si nos da al final para pelear? Pues vamos a estar, eso que no le quepa duda a nadie. Pero nos vamos a equivocar si miramos más allá. Así lo hicimos el año pasado y no fue bien. Sólo pensábamos en el siguiente partido mira como estuvimos los últimos 11 partidos -nueve victorias y dos empates-. Esa es la clave.

¿Pero entiende que la afición mire hacia el ascenso, más con usted en la plantilla desde el principio, con el regreso de Vitolo y esa ilusión que genera la sociedad de la doble 'V' -Viera y Vitolo-?

Sí. Lógicamente, cuando vienen futbolistas buenos y de la talla de Vitolo la ilusión crece y la gente piensa más allá del partido del Zaragoza. Es lógico y normal. Yo no sé si había estado la cosa así a estas alturas, pero ya hay más de 13.000 abonados. Es espectacular. Después del partido frente al Tenerife me impactó mucho lo que pasó -el apoyo final de la grada-. Pero nosotros no podemos equivocarnos. Tenemos que pensar en el partido del Zaragoza y cuando ganemos el partido del Zaragoza pensar en el siguiente y así hasta la jornada 42. Todo lo que no sea eso sería un error.

¿Cómo ha sido ese nuevo reencuentro con Vitolo 12 años después con la excepción de esos seis meses de finales de 2017 -el grancanario estuvo cedido por el Atlético de Madrid porque el club rojiblanco no podía inscribir jugadores al estar sancionado-?

Muy especial. Hemos estado hablando durante el verano para que esto pasase y la verdad que él está con muchas ganas. Yo hace mucho tiempo que no lo veo con la ilusión con la que lo estoy viendo ahora y eso es muy importante. Es importante que él esté feliz porque si no, no va a rendir como lo hace normalmente. Viene de unos momentos muy complicados para él y le vamos a ayudar para que esté feliz y contento. Ya está prácticamente integrado. Esta es su casa y tiene que ser un jugador que marque la diferencia porque lo pudo hacer.

¿Cuánto de importante fue esa charla que mantuvieron los dos, en la que Vitolo le prometió que no quería venir aquí de paseo, sino a darlo todo para intentar llevar al equipo a Primera?

Bueno, hablamos muchas veces, pero sí es verdad que hubo una conversación en concreto que fue muy importante para mí y también para él. Me dijo eso, que teníamos que intentar devolver a Las Palmas a Primera y que quería volver a ser el que era. Ahora lo importante es que entre todos hagamos por que esté feliz, porque calidad le sobra.

¿Quién manda en la habitación? ¿Quién gobierna en los detalles?

[se ríe] La verdad es que nos llevamos muy bien y nos compenetramos. Son muchos años ya. No hay ningún problema con eso.

Háblame del entrenador, Xavi García Pimienta. Parece como que es un desconocido para todos. ¿Es tan tímido como parece?

En realidad no. Tanto el míster como su segundo Álex García son espectaculares. Están haciendo un trabajo impresionante y se nota que saben mucho de fútbol, y eso es bueno para todos. Además, el estilo que proponen es perfecto para nosotros. Son gente con unos valores que ya no se ven en el mundo del fútbol.

¿En qué sentido?

Cercanía con todo el mundo, exigencia a todos por igual, a los chavales los primeros; humildad a la hora de decir las cosas...

Cierto es que en los primeros siete partidos de García Pimienta había dudas porque el equipo no terminó de arrancar: una victoria, tres empates y tres derrotas. ¿Por qué fue?

Las dudas estaban fuera; dentro no había dudas. Ni teníamos dudas los jugadores ni el club, ni el presidente ni nadie. Una vez recuerdo que tuve una conversación con ellos y les dije: 'Estamos haciendo todo para ganar y el problema es que la pelota no entra. Pues ya entrará'. Al equipo le hacía falta una victoria para coger confianza. Hay mucha gente joven y el año pasado también, y la experiencia también se nota, es normal.

Pero después del partido contra el Girona, que parecía el definitivo para meterse en la lucha por el playoff, ¿en serio no creyeron que era una misión imposible? Al fin y al cabo, nadie había conseguido recortar ocho puntos en 11 jornadas.

Yo recuerdo que antes del partido del Valladolid les dije a todos: 'Bueno señores, ya que nos hemos quitado la presión vamos a salir a jugar la pelota y a divertirnos. Si no somos capaces de llegar arriba, entonces vamos a pasarlo bien por lo menos. Vamos a jugar, a divertirnos'. Y así la gente se fue quitando la presión y muchos empezaron a mostrar su mejor versión.

Tampoco era muy previsible que el equipo lograra su récord histórico en Segunda División, con nueve victorias y dos empates en los últimos 11 partidos. Imagino que fue por un cúmulo de factores, pero, ¿el de quitarse la presión fue el fundamental?

Sí, seguro. Había gente que no estaba preparada para toda la presión que suponía tener que llegar arriba y quitársela de encima después del triunfo en Valladolid fue clave.

Sin embargo, da la sensación de que volvió justo en el momento menos indicado, en la eliminatoria frente al CD Tenerife.

Sí, la verdad que sí. Sobre todo en el partido de ida. Yo noté mucho que el equipo acusó la presión, pero también es verdad que es complicado hacer lo que hicimos, estar 11 partidos sin perder y sin margen de error. Un final, otra final, otra final... Teníamos tal nivel de estrés semana a semana sabiendo que no podíamos fallar en ningún partido que fue muy difícil. También creo que físicamente llegamos un pelín justos al final.

Luego, en la vuelta, de repente cae como una losa el gol tempranero de Enric Gallego. ¿Lo dieron por perdido en ese momento?

No, sinceramente. Después del gol vi que el equipo se rehizo bien. Creo que estábamos bien, frescos y rápidos. Además, ellos ya tenían dos o tres tarjetas amarillas, pero llegó la mala suerte y caí en el minuto 20 o 30 por ahí y me lesioné. No fue un golpe total, pero sí es verdad que se notó como que las ilusiones bajaron un poco. Se notó en todo, en el ambiente del Estadio, en los futbolistas... Fue complicado.

¿Y qué significó para usted tener que marcharse cuando tenía todos los focos encima?

Para mí fue un golpe muy duro. Yo sabía que llegaba un poco justo y se lo había dicho a los fisios. Esa semana estaba un poco tieso. Pero bueno, yo estaba diciendo: 'si me ganan 0-5 no pasa nada, pero que me dejen terminar el partido y vamos a ver qué pasa'. Entonces, más que nada fue la frustración de no poder acabar el partido y ayudar a los compañeros.

Ese día el entrenador decide cambiar a Jesé en el descanso y cuando vuelve al campo para dirigirse al banquillo hace gestos como de irse. ¿Molestó en el vestuario?

Cada uno es como es, yo no voy a cambiar a la gente, está claro. Cuando pasa una situación como la que pasó, cuando el equipo va perdiendo por dos goles, con toda la gente apoyándonos en la grada y con todos implicados en intentar remontar y pasar la eliminatoria, todo lo que hizo después del partido sobró. Al final no está. Él no quería y el club tampoco quería y será por algo.

¿Tan distanciado estaba ya Jesé del vestuario?

No, que va, para nada. Encima yo era de los que más hablaba con él durante todo el año y estaba implicado. Lo que pasa es que luego puede salirte mejor o por la cosa, esto es como todo, pero él estaba ahí implicado con la gente, con el vestuario, con los chavales. Yo creo un poco también que la frustración y los nervios le jugaron una mala pasada, porque al final uno a veces dice cosas de las que luego se arrepiente.

Hablemos un poco de Jonathan Viera. Vino a Las Palmas pudiendo estar en otros equipos porque lo eligió así, pero, ¿no piensa a veces que podría estar jugando al más alto nivel en un equipo de Primera de cualquier liga, más todavía con las ofertas que tiene?

Sí, está claro que lo pienso. Yo tengo muchos amigos en Primera División, mismamente en el Espanyol, con el que jugamos el otro día. Sinceramente, creo que estoy en un momento en el que puedo jugar en cualquier equipo de Primera División perfectamente. Es más, este año le preguntaron al presidente por mí, pero yo tengo sólo una palabra, y cuando vine aquí le dije: 'Yo no me voy a ir, a no ser que me echen porque ya no pueda más, hasta que consiga llevar a este equipo a Primera División'. Porque creo que le debo una al club, sobre todo a la afición por lo que pasó en 2018 -su traspaso en febrero al Beijing Guoan cuando la UD estaba en puestos de descenso-. Bien es cierto que dejé bastante dinero con mi venta, pero el equipo estaba en un momento complicado y encima con mi marcha todo se hizo más difícil.

¿La vida es eso, tratar de ganar el mayor dinero posible cuanto antes y luego disfrutar de lo que uno quiere, dónde quiere y con quién quiere?

Ya te digo Está claro que la oferta económica era espectacular, que arreglaba la situación de toda mi familia si es que ya no la tenía encaminada. Pero aparte de eso, cuatro no, por el tema del covid, pero los dos primeros años en China estuve muy feliz y contento. Me acogieron fenomenal y les quiero como si fueran mi familia. El Beijing va a ser siempre mi segunda casa. Conocí a gente muy buena, pero quería estar aquí.

¿Cómo era su vida allí, la de un tipo de barrio, acostumbrado a estar en la calle y que de repente se ve en una de las urbes más grandes del mundo?

Una vida muy familiar, con mi mujer y mi hijo. Muy tranquila. Salía a pasear por las tardes y demás, pero no es como Las Palmas, donde te conoce todo el mundo y no puedes ir aquí o allí. La vida era totalmente diferente. La gente me quería mucho y el presidente incluso me hizo una oferta para renovar dos años más, pero le dije que no, que me iba para mi casa, que le había dado la palabra al presidente -Ramírez- de que me marchaba. Me dio mucha pena sobre todo por cómo acabó todo, porque tuve una lesión de rodilla para cuatro o cinco meses y no pude jugar casi nada el último año, los estadios estaban vacíos.

¿Cuánto de pereza le dan las pretemporadas?

Baj, y cada vez más. No sé si es la 13, la 14 o la 15 y cada vez me gustan menos, pero sé perfectamente lo importante que son para el resto del año. Son la gasolina. El año pasado tuve la lesión de rodilla y no pude empezar hasta septiembre, luego pasé el covid en enero y lo acusé. Prácticamente empecé a arrancar en el mes de marzo. Ahora por fin puedo arrancar desde el principio y estos entrenamientos son fundamentales.

Hábleme del encuentro con Messi en Ibiza. ¿Cómo fue? ¿Quién pidió la foto a quién?

Él a mí, quién va a pedir [se ríe]. Nada, estaba ahí justo detrás mía, le saludé, me saludó y justo se acercó porque estaba con su mujer y yo con la mía y nada, le dije que era un placer estar ahí con él, que era un fenómeno y él lo mismo. La verdad que muy bien.

¿Y con Cesc Fábregas? ¿Tan cerca estuvo de venir?

Sí, mucho. Él no dijo que sí, pero bueno. Estábamos Deivid y yo hablando con él y hubo un momento en que me fui al baño y se quedaron ellos dos. Cesc le dijo a Deivid que se quería retirar y Deivid le insistió en que jugara un año más, que se lo iba a pasar bien y demás. Cuando volví del baño me dice Deivid: 'Hermano, me dice que lo llamen'. Luego empezó el míster con él y tal, pero al final se decantó por otra oferta. Pero sí, estuvo bastante cerca la verdad.

¿Por qué de amarillo el Lamborghini?

Nada, eso fue mi amigo Rayco Medina del taller Medifer que me arregló el coche y le puso el amarillo.

Imagino que le gustó.

Sí, sí, quedó muy bonito y la verdad que lo dejó perfecto, y por cierto, aclaro una vez más que no era yo el que conducía, que todavía hay gente que dice cosas -el coche apareció destrozado por delante tras colisionar con un árbol en la noche del sábado 18 al domingo 19 de diciembre, tras el partido frente al Eibar- [se ríe].

¿Cuándo le ven por las calles en el coche o en la autopista, todos le saludan?

No sé si todos, pero casi. La gente pita o baja la ventanilla para decirme algo porque es fácil de detectar, porque es el único coche así en la Isla.

¿Devuelve los saludos?

Sólo cuando puedo, cuando estoy parado o por calles pequeñas sobre todo.

¿Jonathan Viera hasta cuándo al máximo nivel?

Hasta que pueda y disfrute. Yo no quiero ser una carga para el club ni para nadie. Cuando yo vea que los chavales están apretando más que yo y me cueste seguirles el ritmo, que llegará el día, lo dejaré. Yo se lo digo al presidente, que vaya sacando a uno como yo ya porque a mí cada vez me queda menos, es ley de vida. Yo me veo con fuerza, mejor físicamente que cuando tenía 23 o 24 años. Entiendo mejor el fútbol sobre todo con la cabeza y veo que puedo seguir, no sé si hasta los 36, 37, 38 o 40. Ojalá llegue a los 41 como llegó Valerón, pero sé que es muy complicado y que hay que hacer mucho sacrificio. No sé si de aquí a allá voy a estar dispuesto a hacer tanto sacrifico para eso.

Hay uno que al menos se le parece: Alberto Moleiro, aunque no parece que vaya a durar mucho por aquí. ¿Espera que dé ese paso al frente este año, aunque cumpla ahora 19 años?

Yo hablo mucho con él. Es un niño espectacular y tiene unas condiciones que ya le he dicho ya que lo que quiera. Él me dice muchas veces 'ños, es que lo que tú tienes', y yo le digo 'tranquilo, vas a ganar mucho más dinero que yo, ya te lo digo desde ahora'. Ojalá yo a los 18 años hubiese estado así, recibiendo consejos de la gente. Cuando yo subí al primer equipo esto era otra cosa, no era lo que es hoy en día. Entonces nada, Moleiro va a llegar hasta donde él quiera llegar. Tiene que seguir trabajando, creerse más las cosas, saber que puede dar mucho más de lo que da y yo creo que desde que coja un poquito más de pausa en su juego y no vaya tan acelerado en todas las acciones va a ser un futbolista de la hostia.

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