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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La OTAN mira hacia el Sahel

La difícil situación que atraviesa la región africana, convertida en un refugio de yihadistas, preocupa a la comunidad internacional

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Encuentro del ministro José Manuel Albares y el presidente Ángel Víctor Torres en Tenerife María Pisaca

El Sahel, frente a las costas canarias, se ha convertido en un peligroso coctel que combina el avance del yihadismo, la desgobernanza y la hambruna. La OTAN mira con preocupación hacia esta región, desde donde puede llegar una nueva ola de flujos migratorios hacia Europa o amenazas terroristas.

El hambre, la inseguridad, el avance del yihadismo, la falta de gobernanza y los golpes de Estado azotan el Sahel. La región se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional, que percibe los peligros que amenazan a Europa desde su frontera sur. Ante este escenario, España se ha propuesto llevar la situación del Sahel a la próxima reunión de la OTAN, que tendrá lugar los días 29 y 30 de junio en Madrid, con el objetivo de marcar una hoja de ruta común para hacer frente a estos peligros, que son similares a los que provienen del flanco este de Europa.

Durante su visita a Canarias, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, señaló que «no está sobre la mesa» el despliegue de bases de la OTAN en el flanco sur de la Alianza, sino que la intención es estar preparados para poder responder ante cualquier amenaza que llegue por esta vertiente, ya sean ciberataques, el uso inaceptable y político de la migración irregular y del suministro energético o del terrorismo. «Nadie debe sentirse amenazado por la OTAN», señaló Albares, pues se trata de una alianza defensiva, no ofensiva. 

Albares recordó la difícil situación que atraviesa el Sahel, que se ha convertido en uno de los mayores nidos de terroristas del mundo. De hecho, esta amplia zona del África subsahariana concentró el año pasado el 48% de las muertes causadas por el terrorismo a nivel global. Es decir, prácticamente una de cada dos víctimas mortales de atentados terroristas se contabilizó en el Sahel. Albares insistió en que esta situación, junto con los efectos de la crisis mundial de materias primas y la inflación galopante en la economía occidental, anuncia la llegada de «momentos complejos» en esta zona de África tan próxima al Archipiélago. Así, Albares augura una mayor presión sobre los habitantes y un «mayor empuje» hacia la inmigración como vía para huir de la pobreza, la desigualdad y el terrorismo. En este sentido, el ministro considera que la inmigración irregular, las pateras y los cayucos seguirán llegando, pero se mostró convencido de que los acuerdos con Marruecos permitirán reducir su cantidad de forma inminente.

Albares advierte de la peligrosidad de la región, que acumula casi la mitad de los asesinatos terroristas

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El Sahel, ubicado a menos de 200 kilómetros de las costas de Canarias, abarca áreas de Mauritania, Senegal, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea y Etiopía, es una zona fronteriza en la que se producen multitud de desplazamientos, tanto internos como de tránsito hacia el norte, a la vez que es un territorio de transición bioclimática. Cada país de la región presenta una realidad particular, pero el caso de Malí es el más preocupante. Tras dos golpes de Estado consecutivos, el coronel Assimi Goita se hizo con el control y ahora capitanea una junta militar que reniega con vehemencia de todos sus lazos con Francia, su antigua metrópoli. El sentimiento anticolonialista instalado entre la población maliense, en parte alimentado por el Kremlin, y el idilio con Moscú ha desembocado en la salida de las tropas francesas del país, que llevaban casi una década desplegadas en la operación Barkhane para la lucha contra el yihadismo.

La ONU advierte de que hasta 18 millones habitantes de esta zona no tendrán nada para comer verano

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El Ejército galo advirtió de que la presencia de mercenarios rusos del grupo Wagner en Malí era incompatible con su permanencia y la junta militar optó por ponerles una alfombra roja hasta los Campos Elíseos. La salida de Francia se ha producido de forma ordenada y con ella arrastró a la Unión Europea, que ha suspendido el grueso de su misión de formación y entrenamiento del Ejército de Malí (EUTM), que ejecutaba desde 2013 y en la que España jugaba un papel decisivo con medio millar de militares. Los miembros del grupo Wagner actúan sin ningún tipo de control y sin límites éticos. En los últimos meses se les ha acusado de protagonizar la matanza de cientos de civiles en varias localidades malienses, con lo que empuja al Ejército de Bamako a participar en estas acciones que, oficialmente, están enmarcadas en la lucha contra el terrorismo. Los tentáculos de Rusia no solo se extienden sobre Malí, también lleva a cabo campañas de desinformación en Guinea o en Burkina Faso, donde se producen manifestaciones contra Emmanuel Macron y se ondean banderas rusas. Además, Moscúllega a grandes acuerdos de defensa con estos países a cambio de la explotación de sus recursos naturales.

La situación humanitaria en la región ha llegado niveles alarmantes, especialmente en Burkina Faso, Chad, Malí y Níger. La semana pasada, Naciones Unidas advirtió de que hasta 18 millones de personas en el Sahel se enfrentarán a una grave situación de inseguridad alimentaria en los próximos tres meses. En estos países, se prevé que 1,7 millones de personas sufrirán niveles de inseguridad alimentaria que alcanzarán la categoría de emergencia durante el periodo entre cosechas entre junio y agosto. Con este nivel de empobrecimiento, las familias se ven obligadas a vender sus utensilios de labranza y otros bienes que necesitan para mantener sus vidas y medios de subsistencia.

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