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La Provincia - Diario de Las Palmas

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¡Salvemos a los baifitos!

El desconocimiento y la globalización del lenguaje amenazan el habla canaria

La utilización del vosotros vuelve a calar en las nuevas generaciones, después de que durante años se haya trabajado para superar el complejo por utilizar el ustedes

Espectáculo de Yeray Rodríguez. NACHO GONZÁLEZ

Apunta un dicho popular que cada vez que un canario dice «vosotros» muere un baifito. Traducción: olvidar el habla canaria y sustituirla por vocablos que consideramos más cultos o cool lleva a su extinción. La mata. Con ella también muere parte de la idiosincrasia isleña. La globalización que se ramifica a través de los medios de comunicación y las redes sociales está provocando que palabras que forman parte de la identidad del Archipiélago queden en el olvido, algo a lo que también ayuda la llegada a las Islas de vecinos procedentes de otras regiones. A esto se suma que hay quien considera que el habla canario no es correcto. ¿Cómo podemos parar el olvido de nuestra manera de hablar? ¡Ños, hay trabajo en ello!

Quizá la premisa fundamental sea dejar claro de una vez por todas que el dialecto canario no es más ni menos culto que el de otras partes del territorio peninsular. Y que, por lo tanto, utilizar el ustedes en detrimento del vosotros o hacer uso de palabras propias del Archipiélago como alongarse, fonil o sopladera es igual de válido que decir asomarse, embudo o globo. «No debemos sacar pecho pero tampoco agachar la cabeza», sostiene Humberto Hernández, presidente de la Academia Canaria de la Lengua (ACL). En las Islas se tiene que defender nuestra variedad lingüística, protegerla y estudiarla al igual que hacen otros hablantes del español. Algo a lo que además estamos obligados legalmente. La propia Constitución dice que las modalidades regionales deben ser objeto de protección y reconocimiento como patrimonio cultural y el Estatuto de Autonomía recoge como uno de los principios rectores de los poderes públicos «la defensa, promoción y estudio del español de Canarias».

Sin embargo, muchos isleños han crecido pensando que su forma de hablar no es tan correcta como las que existen en la Península. Una idea reforzada por las escuelas y los medios de comunicación que provocaba un cierto complejo al usar las características propias del habla canaria para expresarse en público o cuando se trasladaban al continente. Ahora esto parece haber quedado algo atrás. La ministra de Sanidad, la canaria Carolina Darias dice guagua sin complejos en las ruedas de prensa y varios periodistas han informado de la invasión de Ucrania en el español de Canarias sin ningún tipo de vergüenza.

Aún así, la modalidad canaria se enfrenta ahora a otros riesgos. Uno es el desconocimiento y otro la globalización. Muchas expresiones van quedando atrás, sobre todo aquellas vinculadas a actividades que ya no son tan habituales como las del sector agrícola y ganadero tradicional. A su vez, las nuevas tecnologías y las redes sociales ejercen un efecto homogeneizador de la lengua y pueden hacer que poco a poco desaparezcan señas de identidad únicas para los canarios. Algo que Hernández considera «un gran riesgo» al suponer «un empobrecimiento» del patrimonio cultural canario, ya que el español no es una lengua rica solo por sus elementos comunes sino por los que tiene también cada dialecto.

Muchos canarios se llevan las manos a la cabeza al escuchar a los más pequeños emplear el vosotros para dirigirse a sus compañeros. Una tendencia que los académicos consideran más un efecto temporal vinculado a la enseñanza escolar que un cambio permanente. «No veo en la facultad que los alumnos usen el vosotros», señala Hernández, también catedrático de Filología Española en la Universidad de La Laguna (ULL). Por eso, insiste en que los menores suelen utilizarlo porque en las etapas más tempranas de la escolarización el sistema pronominal que se enseña es el peninsular mientras que el canario no está presente. Pero recalca que una vez que los menores se libran de la presión escolar la mayoría vuelven a usar el ustedes de manera natural.

Una situación que ha vivido incluso un referente en el uso del habla canaria para hacer reír a los demás, el humorista Manolo Vieira. Cuando su hija estaba en el colegio escribió una nota en la que ponía: «Manolo Vieira es mi padre y si no os lo creéis…». Su familia se asombró, pero él solo dijo «eso se quita». Y se le quitó.

Los niños canarios ven las series de dibujos animados dobladas al castellano, sus ídolos en las redes sociales también usan esta modalidad lingüística, pero el refuerzo que hacen la familia y los amigos suele ser suficiente para que no abandonen el ustedes de por vida. Aunque a la poeta lanzaroteña Macarena Cáceres le «chirríe» escuchar a los pequeños canarios hablando con el vosotros, cree que el lenguaje es un ente vivo que está en continuo viaje y por eso las nuevas generaciones adaptan las palabras «a su jerga actual».

¡Salvemos a  los baifitos!

¡Salvemos a los baifitos! D. Guerra / I.Durán

Alegando en las redes

Todavía existen chicos y chicas que usan el vosotros porque lo creen más correcto, algo que parecía haber quedado en el pasado. Así lo considera el escritor Alexis Ravelo quien recuerda que cuando estudiaba les decían que podían utilizar el ustedes al hablar pero al escribir tenían que poner vosotros porque era la variante culta. Gracias a autores canarios como Víctor Ramírez, Rafael Arozarena, Lola Campos Herrero, María Dolores de la Fe se había logrado superar «porque escribían el ustedes sin ningún miedo».

Pero algunos canarios que no utilizan el ustedes de manera generalizada se quejan del dedazo social que los señala y asume que son menos isleños por eso. «El habla canaria es mucho más», recalca Francisca González, periodista de TVE en Canarias, que habitualmente realiza conexiones a nivel nacional y una de las profesionales que cubrió la erupción volcánica en La Palma. «Yo siempre utilizo el vosotros porque en el colegio me lo enseñaron así», explica. Mucha gente la acusaba en redes sociales de avergonzarse de Canarias cuando conectaba con los telediarios nacionales «y no es así». «Ser canario va mucho más allá de decir ustedes o fleje», valora y mantiene que «no podemos convertirnos en talibanes y guardianes del habla de los demás».

Lo que ni la animación, ni Instagram o TikTok parecen poder hacer desaparecer es el seseo, es decir, la pronunciación de la «z» y la «c» como una «s». «Hablar con la zeta supone un esfuerzo fonológico y eso se nota», recalca la escritora tinerfeña, Cecilia Domínguez. Y por eso lo que corre un mayor riesgo son las palabras y expresiones.

Lo cierto es que como se suele decir lo que no se conoce no se puede valorar. Y los contenidos canarios, incluidos a lo largo de toda la etapa educativa, deberían reforzarse para que desde pequeños los niños aprendan a querer y sentirse orgullosos del habla del Archipiélago. Sin embargo, los materiales didácticos no son exclusivos para Canarias por lo que hacen poca o nula referencia a nuestra modalidad dialectal. Libros de texto que recojan las particularidades del habla isleña ayudarían a reforzar la idea de que el canario es tan válido como cualquier otro dialecto. Algo que ya ocurre por ejemplo con las variedades lingüísticas del español de América. ¿El problema? Con un número de hablantes tan limitado –apenas dos millones en el conjunto de las Islas– es más difícil que se adapten los contenidos como sí ocurre por ejemplo en México, donde hay más de 120 millones de personas.

Golisnear en el diccionario

Aún así, responsables públicos y docentes deben hacer un esfuerzo por integrar estos contenidos en las lecciones que se dan a los alumnos. La reciente polémica después de que la Consejería de Educación propusiera que asignaturas específicas como Historia de Canarias dejasen de ser obligatorias –bajo el argumento de que los contenidos canarios se incluirían de manera trasversal en varias materias desde Infantil hasta Secundaria– puso en pie de guerra a parte de la comunidad educativa. Finalmente, la Consejería anunció que la asignatura seguirá siendo obligatoria y se incrementarán a su vez los temas específicos del Archipiélago en otras materias.

Para Víctor Álamo de la Rosa, escritor herreño y profesor de Secundaria, esta polémica es un ejemplo más de que nunca se ha prestigiado los contenidos canarios. Incluso en los estudios universitarios los temas sobre el español de Canarias y la literatura canaria son residuales. «Un futuro docente puede salir de la universidad sin haber cursado jamás una materia específica de Canarias», lamenta. Por lo que considera que difícilmente podrán reproducir estos contenidos en sus futuras clases porque «lo que se desconoce ni se valora ni se enseña, es así de simple».

Bajo su punto de vista, la única manera de mejorar y perpetuar el uso del español de Canarias en el Archipiélago es incluir «de modo obligatorio» los contenidos canarios en todas las etapas educativas «sin la engañifa de la transversalidad» porque los docentes al tener un tiempo limitado durante el curso se ven ahogados para poder incluirlos.

La lengua es un ser vivo y las palabras tienen una vida, unas son más longevas y otras menos. Pero siempre es el vehículo a través del cual se puede narrar historias, ya sea en forma de novela, canción, monólogo, obra de teatro o poema. Las palabras que eligen los autores definen los rasgos de sus personajes, pero también de su propia identidad. En los libros de Alexis Ravelo la voz del narrador siempre es la de un canario. En la primera página de su última novela, Los nombres prestados, se puede leer «el perro se puso a menear el rabo cada vez más deprisa mientras se le echaba encima para lambucearlo a sus anchas». El autor optó por labucear, en lugar de lamer. «Intento buscar giros para que de una manera no ostentosa quede claro que mi variante dialectal es la del español de Canarias», destaca Ravelo, quien considera que utilizar sin complejos y con orgullo nuestra variante del español es la mejor manera de defenderlo.

Lambucear y aquellar

Ese uso natural del léxico isleño en sus obras se convierte en un quebradero de cabeza para sus traductores a otros idiomas. En su caso, las editoriales optan por profesionales especializados en autores hispanoamericanos, porque su español es más cercano al del Archipiélago que al del resto de España. La aceptación de Ravelo entre los lectores peninsulares es muy buena y, en muchas ocasiones, lo eligen precisamente porque sus historias están escritas «en canario». Siempre se ha negado a incluir al final de sus libros un glosario, pero cuando escribe contextualiza los términos típicos de las Islas para que se entiendan sin necesidad de recurrir a un diccionario.

En su poesía y en sus proceso creativo, Macarena Cáceres usa el léxico canario de manera intencionada. Ejemplo de ello son los títulos de dos de sus poemarios Hablo jable y Aquellar de la lluvia. El jable es, en Lanzarote y en Fuerteventura, la arena blanca de playa y la poeta lo emplea como una forma de «corporeizar un territorio y para hablar de una territorialidad».

Si hay una disciplina artística que contribuye a la difusión masiva del lenguaje canario es el humor. Y Manolo Vieira es un maestro de este arte. En sus monólogos logra mostrar el habla canario, pero sin caer en la caricatura. El humorista ha pasado casi cuatro décadas recibiendo aplausos en todos los escenarios del Archipiélago y, en muchas ocasiones, también de la Península. Le gusta rescatar palabras nuestras que están en desuso para contar las historias que imagina y pide a la sociedad canaria que no renuncie a su identidad, porque «nuestra forma de hablar nos identifica como pueblo». Desde las tablas de su emblemático teatro pub La Chistera, que reabrió las puertas hace apenas tres semanas, Vieira ha visto infinidad de veces como su público se da codazos entre risas para comentar con sus acompañantes alguna palabra o expresión canaria que incluía en su relato. «El canario se ríe con, no de. Nosotros nos reímos con nuestras cosas, nos hacemos gracia y nos gusta ser como somos. Nuestro léxico, además de rico, es muy bonito y divertido», señala el histórico humorista, para quien Pepe Monagas, el personaje creado por Pancho Guerra e «interpretado magistralmente» por José Castellano, es un referente del uso del lenguaje canario.

Canarismos a ritmo de trap

Bejo, uno de los nombres de moda en el trap nacional, apunta que a través del rap se expresa de manera natural, tanto en lo que se refiere a sus vivencias como a sus ideas y lo hace con su acento. «Lo uso a mi favor, saco lo bonito que tengo de mi lugar de nacimiento y estoy orgulloso», afirma el músico tinerfeño afincado en Madrid. En Mucho una de sus canciones con más reproducciones en las plataformas digitales de música, Bejo emplea palabras como chacho o también chamberga, para referirse a un individuo mal vestido. Una acepción del vocablo que solo se emplea en Tenerife y en La Palma, según el diccionario de la ACL. «Igual que ahora hay canciones en inglés o en español de Puerto Rico que, a base de escucharlas les vas sacando el significado, con el canario ocurre lo mismo, se va explicando a través de la música», señala Bejo. El trapero considera que la música hecha en Canarias tiene un valor añadido fuera de nuestras fronteras, por lo que apuesta por destacar las particularidades del habla isleña en lugar de evitarlas.

El cantautor Pedro Guerra, uno de los artistas canarios más universales de la música actual, también introduce algunos canarismos en las letras de sus canciones. Por ejemplo, entre sus 2000 recuerdos están las películas con rombos, Gustavo y dos son dos, la calle de adoquines, la tiza y el creyón, la manera canaria de referirse a los lápices de colores. El compositor se muestra ilusionado al ver que las nuevas generaciones de artistas conservan toda la canariedad del lenguaje y pone como ejemplo Contando lunares, del herreño Don Patricio y Cruz Canufé, que cuenta con más de 500 millones de reproducciones en internet. El cantautor, quien lleva muchos años afincado en Madrid, reconoce que al vivir tanto tiempo fuera de Canarias se ha «contaminado» de otras formas de expresarse, pero que hay palabras como gaveta, fósforo o millo que él ha logrado «imponer» en su familia.

El verseador Yeray Rodríguez, que también es miembro de la Academia Canaria de la Lengua y doctor en Filología Hispánica, considera que los jóvenes están dejando de emplear el léxico y las expresiones canarias, pero puntualiza que la lengua «es tan dinámica como la sociedad que la habla» y, seguramente, a lo largo de la historia, cada generación ha pensado que sus descendientes han dejado a un lado las tradiciones lingüísticas de sus mayores. Los medios de comunicación, a su juicio, juegan un papel fundamental para que en ocasiones los nietos no conozcan, por ejemplo, una buena parte del vocabulario de sus abuelos. Además, apunta que «la propia fisonomía de nuestra lengua, en la que se ha confundido en ocasiones el origen con el prestigio, tampoco ayuda».

Poético y metafórico

Cuando se sube a un escenario y sorprende al público con su habitual rapidez mental y su ingenio desmedido para crear versos improvisados, Rodríguez no fuerza el uso interesado del léxico canario, pero tampoco lo evita. «El entorno verseador es un entorno rural, más conservador y apegado a ciertos vocablos representativos que en otro entorno resultarían exóticos. Esa, digamos, es nuestra forma de hacer vernácula nuestra expresión. El lenguaje campesino, tan poético, tan metafórico, es uno de mis aliados», señala.

Víctor Lemes, cantautor grancanario, reconoce que hace un esfuerzo para «mantener la esencia» de algunas palabras canarias, con el fin de que no se pierdan «en el maremágnum de nuevas tendencias». En sus canciones trata de incluir expresiones típicas del Archipiélago y se pueden escuchar versos como por las pipas tengo los labios azotados, pero no lo hace «como reivindicación ni con el puño en alto, sino porque son bonitas».

Hace solo cuatro meses, Lemes publicó El corazón es un captcha, un libro compuesto por relatos basados en «desechos reales» y anécdotas aliñadas con ficción, en el que también puso todo su empeño por conservar su identidad. Cuando envió el texto a su editorial, el corrector le quería rectificar el uso de los verbos en la segunda personal del plural, porque pensaba que eran erratas, pero él impuso su manera de hablar y de escribir. «Eso es parte de mi identidad», sostiene. A pesar de que vivió fuera de Canarias durante muchos años, Lemes recuerda que decía papa o guagua sin complejo y si no lo entendían, «lo aclaraba». Desde su punto de vista, estamos «un poco eclipsados» por la forma de la hablar en la Península y debemos reivindicar nuestro habla, porque «nadie corrige el vos argentino de Mario Benedetti».

Sobre las tablas de los escenarios o ante las cámaras de un plató de televisión, hablan los personajes creados por la dramaturga Auxi Campos, quien se alegra de vivir una etapa de recuperación del léxico canario a través de los artistas jóvenes urbanos, que están volviendo a sus raíces. «Los herederos de la Transición, los que nacimos entre los años 80 y 90, hemos perdido más la costumbre de utilizar palabras tradicionales del habla isleño, a pesar de que nuestras abuelas o madres las utilizaban y resuenan en nuestra cabeza», lamenta Campos, quien achaca esta pérdida a que hubo unos años en los que se tendía a «estandarizar» a los jóvenes para que «encajaran» en una corriente cultural que rechazaba el léxico canario como un elemento positivo. En este sentido, la dramaturga considera que perdió parte de sus raíces para poder «aspirar a la España del bienestar», algo que se sumó a que en la Escuela de Actores le imponían el uso del acento neutro.

Cargando enrale

A pesar del desuso que cada vez más sufren las expresiones canarias, su reivindicación ha servido a diferentes proyectos empresariales de las Islas para captar clientes. Camisetas, láminas decorativas, tazas... casi cualquier objeto es bueno para plasmar en él una palabreja isleña.

«Estás para comerte con mojo», «Cargando enrale» o «Se me fue el baifo» son algunas de las expresiones que Baifos in the sky, marca que las hermanas Judith, Tara y Claudia Ortega impulsaron hace diez años, estampa en sudaderas, libretas o neceseres. La idea surgió de la magua que sentían de Canarias cuando estudiaban fuera del Archipiélago. «Por la morriña empezamos a colgar en las redes sociales imágenes con expresiones canarias, se viralizó y nos empezaron a pedir productos», expone Judith.

Sus productos los buscan sobre todo gente que vive aquí pero también canarios que están fuera o incluso algunos que «para viajar a la Península quieren llevar alguna prenda con significado» para tener a Canarias por bandera. Al estar muy vinculadas a la forma de hablar del Archipiélago son conscientes de que muchos canarismos cada vez se conocen menos. «Nos han llegado a preguntar gente de aquí qué significa baifo, en ese nivel estamos», lamenta.

Colgar el habla canaria en la pared también es posible gracias a las láminas de Essenah, el proyecto lanzado hace dos años por Juan Atamán Romero. «Lo que nació siendo una sección de la marca se ha convertido en su seña de identidad», expone. Sus productos permiten decorar la casa con expresiones tan canarias como «Ños» o «Jaira» o incluso tener siempre a mano en el cuadro colgado en la cocina la receta de la quesadilla herreña o la trucha de batata.

Las palabras que están escritas nunca se perderán, pero su uso va cambiando con los años. Unas se quedan dormidas frente a otras que están más de moda. Para un pueblo, perder la identidad lingüística es perder su identidad, porque los seres humanos somos lenguaje y el lenguaje es nuestra memoria. ¡Paremos la matanza de baifitos!

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