Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carnaval de Las Palmas 2022

Supremme de Luxe: «El arte drag tiene que ser una libertad total de expresión»

"El nombre viene de Diana Ross, de las Supremes; un día que estaba escuchando un disco de versiones y quería algo así, ni masculino ni femenino", afirma la drag, una de las más antiguas de España

Supremme de Luxe este jueves en el escenario del parque Santa Catalina.

Daniel Blesa, más conocido por su nombre artístico, Supremme de Luxe (Madrid, 1979), es una de las drags con más trayectoria de España. Este viernes presentará la gala Drag del Carnaval junto a Roberto Herrera y Fátima Plata. En esta entrevista habla de drag, de arte y de libertad de miras.  

Un buen día recibió la llamada de Israel Reyes, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, para presentar la gala Drag. ¿Cómo reaccionó ante tal petición?

Dije sí. Rotundo. Luego le dije ahora vamos a preguntar a todos los que hay por medio, que no somos ni tu ni yo, a ver si se puede. Por todas esas cosas que no dependen de mí. Pero desde el primer día dije que sí, que era un sueño y que encantada de la vida, por mi parte sin problema ni traba.

¿Cómo está afrontándolo? 

Los nervios hay que tenerlos siempre, están muy bien antes de actuar porque te dan el puntito de estar alerta. Que haya mucho público me tranquiliza, llevo muchos años actuando en vivo en teatros y el público me da mucho rollo. Lo que tenemos aquí a favor es que al haber tanto público vivimos la gala para la gente que está aquí, independientemente de que se emita por televisión y lo vea gente fuera, lo bueno es que la tienes con un buen ambiente. Lo tienes relativamente fácil porque te marcan un buen comienzo.

Deduzco que ha visto la gala en más de una, de dos y de tres ocasiones.

La he visto muchas veces. La primera gala fue en 1998 y yo empecé a actuar como drag en diciembre del 97, mi trayectoria profesional ha ido muy a la par.

¿Cómo veía la gala desde el otro lado?

Como un icono, algo así como me pasaba con el programa de Rupaul Drag Race [cuya versión en España ahora presenta]. Me encanta que de repente se apueste por horarios familiares, de prime time, un acto al que pueda acceder un público general. Muchas veces se piensa que determinados contenidos son de nicho, quizá porque solo lo orientas a ese público concreto. Pero cuando lo sacas de ahí muchas veces te sorprendes; como aquí, que las entradas se agotan en pocos minutos. Entonces siempre la he visto con mucha ilusión. Estos artistas se van abriendo camino y así se van poniendo cosas para audiencias amplias, se les está sacando de la zona oscura y se presenta con orgullo, como una parte cultural que se defiende y que se apuesta por ella. Además, hay que ser listos; si el público responde es porque quiere ver algo así, hay que quitarse prejuicios y vamos a producirlo en condiciones porque hay quien lo está demandando.

Ha sido sacar un espectáculo de este tipo del ‘underground’ alternativo de la cultura.

Si te pones a ver la historia del transformismo, incluso en la época de la República, no era tan underground. Los primeros llegaron a hacer giras internacionales y actuaban en teatros. Yo empecé a finales de los 90 y percibía más libertad que ahora a la hora de demostrar propuestas. Pero está muy bien que se dé un vuelco. De todas formas, el underground está muy bien. No todo tiene que ser para todos los públicos. Sobre todo porque cada artista tiene que hacer lo que le dé la gana y la propuesta que quiera. Y las hay que son alternativas porque tienen que serlo así. O lo contrario. El arte tiene que ser libre y el arte drag todavía más, una libertad total de expresión. Lo que está guay es poder acceder al mainstream [público general] y luego ya decidir si quieres hacer una cosa u otra. Era como cuando no nos podíamos casar, yo he ido a manifestaciones para que aprobaran el matrimonio homosexual, estando en contra del matrimonio de cualquier tipo; pero debería no casarme porque no quiera, no porque no pueda. Eso es abrir posibilidades.

Además, en el arte drag cabe todo. Hay mil tendencias.

Efectivamente. Yo trabajo el cabaré, pero me enamoré precisamente de eso, que pueda hacer lo que me dé la gana sobre el escenario. Puedes bailar, cantar, basarlo todo en el maquillaje, en la puesta en escena. Es una gozada.

¿Cómo se introduce en el arte del transformismo?

Hacía teatro, desde los 13 años estaba ya en ámbitos profesionales. Fui de la penúltima promoción de la mili, hice el servicio social sustitutorio, tenía ya cierta independencia económica y no sabía qué hacer parada nueve meses. Resulta que había un boom fuerte entonces, se acababa de estrenar Priscilla, había jaleo. En tele se veían propuestas y me dije voy a ver qué pasa. Vi un espacio de libertad. Ya luego me ha ido bien y lo he ido encaminando.

Supremme de Luxe, ¿de dónde viene el nombre?

De Diana Ross, de las Supremes. Estaba escuchando un disco de versiones y quería algo así como ambiguo, que no fuera ni masculino ni femenino. A mí es que me gusta la música de los 60, entonces me cuadró todo. Luego el ‘De Luxe’ me lo añadieron en un bar, me lo intenté quitar varias veces pero a la gente se le quedó; así que dije pues ya está.

No sé si ya tenía un estilo definido entonces.

He ido variando. Tenía un estilo más ambiguo, luego solo monólogos cortos con distintas historias. Entonces empecé a cantar, con música en directo. Pero siempre he intentado hacer propuestas más teatrales y sacarlas de los bares; que es complicado, llamaba a muchas puertas y se me cerraban.

De ahí la importancia social de esta gala.

Siempre digo que no te fijes en cómo salgo al escenario, hazlo en mí propuesta. Luego dime que no te gusta, pero no por el hecho de salir así me digas que no. Lo que hay que visibilizar es que te valoren independientemente. Hay gente que basa el espectáculo en su imagen; en el mío no, me pongo así pero hago otras cosas. La cosa es que no por el hecho de estar travestido digas no. Ahora hemos visto la reacción con los niños [sobre el escenario del Carnaval, una niña corrió para abrazarla]. Los prejuicios muchas veces los tenemos los mayores, ellos no. Nacen inocentes y con una mente limpia, entonces les metemos muchas cosas en la cabeza antes de que se hagan cuestiones. A un niño si algo le gusta se ríe, se emociona, sin pensar en nada más.

La noche de la gala. ¿Hará reír al público?

Espero que sí, conmigo y no de mí [risas]. Tenemos que seguir un guion, pero lo han escrito pensando en nosotros. Aún así, salirse del mismo da esa sensación de que estamos viviendo el espectáculo y que conectamos con la gente.

Será el reencuentro con drag Vulcano, que estuvo en Drag Race, aquí en su casa. Lo mismo con Sethlas que participa en la segunda edición del programa.

Tengo muchas ganas de encontrarme con él y con Sethlas. Cuando hicimos la gira con los drags del programa, veía a los artistas en su tierra y es maravilloso observar cómo les arropan allí donde han crecido y evolucionado.

¿Qué tienen en común el programa y esta gala?

Tienen en común que no van orientados a un público minoritario. Intentan romper esa barrera de nicho. No han pensado con límites, si no con miras altas. En la vida hay que tirar hacia arriba que para bajar siempre hay tiempo.

Compartir el artículo

stats