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UD Las Palmas

Areces Franco, el juez del terror

La polémica actuación del colegiado desata la versión más cándida de la UD en el Ángel Carro

Areces Franco, el juez del terror

De la candidez al cabreo. La UD fue víctima del tsunami Areces Franco y de la falta de determinación que exige un líder en este purgatorio de Segunda. La tercera derrota del campeonato liguero vino barnizada por un arbitraje lastimoso pero también de falta de rigor del Ferrari amarillo. Los dos tantos del tinerfeño Iriome González -que ya suma cinco ante el cuadro grancanario en 12 partidos- escenifican la falta de tensión. Son para analizar con detenimiento, el mismo que una lluvia de pecados arbitrales.

El penalti (en el minuto 46), inexistente, fue lanzado por Pita de forma infantil. De forma tímida, el golpeo fue hacia el centro de la portería. Casto mantuvo su figura de hielo y despejó el balón en una de las imágenes del encuentro. Es la segunda pena máxima que detiene en esta campaña tras parar el lanzamiento de Sanchón en Montilivi ante el Girona. El ex del Tenerife Iriome acudió al rechace como una centella. Le ganó la partida a Nauzet Alemán, Marcelo Silva y a Dani Castellano. Acción de pillo para sellar un tenebroso 1-1.

Pero es que en la acción del 2-1, de nuevo el terror del Teide Iriome. El tinerfeño, solo y sin oposición en el segundo palo, sorprende al meta amarillo con un tono despiadado.Nuevo gesto de desesperación de Casto. Culio no completa la marca, deja a sus anchas al ejecutor más odiado. Poco más hizo el Lugo que aprovechar un regalo arbitral y la candidez amarilla en el congelador del Ángel Carro. Durante los 92 minutos, respiró asediado por los estiletes amarillos. Justificadísima la indignación con el colegiado Areces Franco, igual que ante la falta de pundonor en dos acciones claves.

Pero a los puntos, analizando el bagaje ofensivo de Lugo y UD, no hay color. Los amarillos fusilaron a Dani Mallo y completaron méritos para firmar la 14ª victoria del campeonato. Pero la maldición del Ángel Carro estira su leyenda macabra [tercer naufragio consecutivo: ocho goles recibidos y dos a favor en 270 minutos infernales]. Un escenario que resulta trágico para el líder.

El séptimo del francotirador

El primer acto fue plácido. Dominio aplastante del sello de Herrera. El Lugo era un poema, inerte ante las acometidas amarillas y que vio como en el 37 perdía a Diego Seoane por lesión. Era la crónica del final del régimen de seda de Setién. O eso parecía. Pero el cadáver resucitó con los factores externos. Los palos y una actuación polémica.

Las combinaciones entre Roque Mesa, Araujo y Nauzet minaban, centímetro a centímetro, la resistencia de la retaguardia lucense. La UD, el mejor ataque de la Liga (43 dianas en 2.160') solicitó el balón y lució una hoja de ruta de acero. Bajo este acoso de fuego, el extremo de Las Mesas aprovechó una falta desde la frontal para lucir su pegada. Es el séptimo gol en esta campaña, el segundo de golpe franco directo -tras el que logró ante el Recreativo en el Colombino-. Genialidad a balón parado y descanso. Esta acción de genio y dos lanzamientos de Araujo. Fue el bagaje ofensivo de la artillería isleña. Y dos acciones anuladas por posición ilegal -la segunda que terminó en la red, muy controvertida tras una pared-.

Carrusel polémico

De la tormenta roja de Piñeiro Crespo (C. Asturiano) a la era de las tinieblas de Areces Franco (C. Asturiano) bailan las últimas cinco jornadas. Dos rostros para la polémica. Tras el descanso, el penalti incendió una batallas anestesiada. Y sacó a la UD del encuentro. El calvario se inició en el primer suspiro del segundo acto. Marcelo Silva forcejea con Lolo y se decreta pena máxima. Además ve la cartulina amarilla. Tampoco castigó dos agresiones clamorosas a Araujo -de Pavón en el 40', amonestado solo con amarilla- y un pisotón de Borja Gómez al capitán David García -73'-. El zaguero sureño vio la tarjeta por responder a la agresión.

Los jugadores de la UD vieron siete cartulinas amarillas. En una mañana de ataque y toque. Y son para analizar. La primera por celebrar Nauzet su tanto mostrando su espinillera -brindó el gol a su hija y su padre-. Las de Marcelo, David y Ortuño también se tiñen de rigurosas. Un carrusel de despropósitos que se sumaron a la falta de pegada de Viera, que estrelló el balón en el poste. Es la huella del infierno. Para colmo de males, el ex del Tenerife Iriome estira su cuenta ante la UD. Infortunios y un juez para el debate. Más polémica en la lucha.

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