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Baloncesto Eurocup (1ª jornada, 'Top 16', la crónica)

El Herbalife se desquicia

El Granca, sometido siempre por el Lokomotiv Kuban, arranca la segunda fase de la competición europea con una derrota. Los rusos, excelsos en el tiro exterior, acabaron con los amarillos

Al Granca le hubiera hecho falta ayer un buen psicólogo. A las malas, un 'coach', ese pseudoterapeuta que se ha convertido en una de las profesiones de moda en los últimos años y que ayuda a controlar las emociones y saber cómo encarar ciertos reveses. Si en los tiempos muertos en el baloncesto, hubiera un señor que, con un par de claves, arreglara la mentalidad de 12 hombres en un santiamén, ésa sí que sería el empleo del futuro.

Porque ayer el Granca careció de tener un cierto control emocional. La serenidad, el autocontrol y la calma se fueron del equipo. El Herbalife fue una montaña rusa; agresivo y manso; tenaz y frágil; impotente y vivo. Y así, perdido en esas dos caras acabó por disolverse poco a poco, sin opciones ante un Lokomotiv Kuban dominante y, sobre todo, regular, acompañado por un acierto extraordinario. Así el equipo ruso barrió al Herbalife Gran Canaria (71-86), al que comió su moral cuarto al cuarto.

Pronto el equipo de Sasa Obradovic empezó a mostrar hechuras. Los rusos salieron a enseñar sus cartas desde el primer momento, a demostrar que no iban de farol. Ya lo decía Luis Casimiro en la previa del encuentro: el Lokomotiv era un falso cuarto clasificado de la primera ronda en función de su notable potencial. Unas palabras que no eran ningún discurso en falso.

Tardó poco el equipo de Krasnodar en empezar a mostrar sus recursos. Lo primero, un triple del norteamericano Matt Janning; después, una canasta interior de Kevin Jones, que desde los compases iniciales del acto mostró la robustez que, junto a Ian Vougioukas, le da a la pintura rusa (3-5, min. 2). El Herbalife estaba incómodo, era algo palpable, algo a lo que encima se unió el extremo acierto del Lokomotiv, que empezó a inquietar al equipo de Luis Casimiro, un grupo que hacía tiempo que no se veía en una situación similar.

Entre Ryan Broekhoff, Mardy Collins y Matt Janning, el 'Loko' se escapaba poco a poco en el marcador. No eran rentas definitivas, pero sí de esas que pueden empezar a doler en el Herbalife (11-17, min. 6). Tocados, sin encontrar la manera de poder hacer su juego, el Herbalife se tambaleaba. Solo los triples de Sasu Salin -después de varios partidos peleado con su muñeca y el aro- servían para que el Granca se repusiera de las continuas embestidas del Lokomotiv, que casi realiza un cuarto perfecto en lanzamientos.

De hecho, solo le faltó anotar un lanzamiento para que pudiera tener esa calificación redonda. Porque los rusos estuvieron muy finos en sus tiros: 4/4 desde la personal; 6/7 en lanzamientos de dos y un impecable 4/4 en el triple. Casi nada. Unos guarismos que no estaban estrictamente ceñidos a la predisposición defensiva del Granca, notoria durante el primer periodo. El resultado, un 19-25 para empezar el segundo cuarto.

En los siguientes diez minutos las diferencias aumentaron. Al Granca no le gustó verse por detrás en el marcador y se abrió a por el partido, con más corazón que cabeza. Sin anestesia, Broekhoff y Janning siguieron a lo suyo. Infalibles desde el 6,75, otros dos triples ponían ampliaban una renta entre rusos y canarios que empezaba a ser peligrosa (22-31, min. 12).

Aquellos dos triples fueron el comienzo de un parcial de 2-12 (24-37, min. 14.), ampliado a un 4-14 (26-40. min. 15) tras un triple de Mardy Collins, que demostró ser tan buen jugador como pendenciero -zancadilleó a Oliver con malas formas, las mismas con las que golpeó a Kevin Pangos el curso pasado cuando estaba en el Estrasburgo-.

El Granca no se encontraba, trabado en las defensas físicas y eficientes de un equipo que demostró que quizá no tenga el increíble talento del curso anterior, donde alcanzó la Final Four de la Euroliga, pero que es un serio candidato a dar guerra en esta Eurocup. Al descanso, once puntos de diferencia (36-47) y a tirar de épica.

El Granca no estaba a gusto. Los porcentajes del Lokomotiv (77% en tiros de dos y 64% en el triple al descanso) parecían incorrompibles. Los problemas seguían para el Granca, con un trío arbitral de criterio dispar y confuso. Advertencias y advertencias para banquillo y jugadores rusos que no se traducían en faltas técnicas. Lo mismo que no hacer nada.

El buen acierto no cesaba en el conjunto de Krasnodar, que conseguía mantener unas distancias con el Herbalife que resultaron determinantes al final del partido. Otro triple más del australiano Ryan Broekhoff -5/6 en el desde el perímetro, acabó con 17 puntos-, fue el inicio de un intento de remontada amarilla que se frustró. En parte, por culpa de detalles como el rebote; solo 19 en todo el partido.

Al Granca le sentó bien el apoyo de su público, que al golpe de los suyos creció en decibelios. Los claretianos, mejor dispuestos, abrieron un parcial de 11-4 (51-59, min. 28) que daba vida al Herbalife. Todo con Richard Hendrix, Pablo Aguilar y Bo McCalebb guiando al equipo. La barrera de los diez puntos había cedido, pero el Lokomotiv cortó rápida la reacción amarilla. Vladimir Ivlev y Zubkov -como no, desde el triple-, devolvieron al Granca a la cruda realidad (51-63). Una técnica a Albert Oliver y un triple de Janning sobre la bocina tras anotar el tiro libre, desquiciaban al Granca (54-67, al término del cuarto).

El Herbalife lo intentó y redujo la distancia más que nunca porque tras un robo de Rabaseda se puso a solo seis puntos ( 63-69, min. 33). El Granca había llegado tarde y Janning, Collins y Vougioukas terminaron con un Herbalife peleón que terminó rendido ante un 'Loko' demasiado mandón.

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