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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Plan de ahorro energético | Respuesta en Gran Canaria el primer día de aplicación

Más calor en el interior de los establecimientos que en las calles

Los locales canarios cumplen con las medidas a pesar de las quejas por la temperatura

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Medidas de ahorro energético en Gran Canaria J.C. GUERRA

Llegó el día de fijar el aire acondicionado a un mínimo de 27 grados en comercios y edificios públicos y de 25 en restaurantes para cumplir con el plan de ahorro energético del Gobierno. La medida entró ayer en vigor y la mayoría de los establecimientos canarios cumplieron sin rechistar, pero lo que no se esperaban era que los termómetros en el exterior marcarían durante toda la jornada una temperatura más fresca que el límite establecido por el Ejecutivo central.

En la calle la sensación térmica era de 24 grados y la brisa corría mientras los trabajadores se enfrentaban a temperaturas bastante superiores en sus establecimientos a pesar de tener el aire en marcha. Muchos, incluso, se replantearon apagarlo. «Hace más calor con aire que sin él, es un auténtico sin sentido aplicar esta medida», fue la frase más repetida ayer en los locales de la capital grancanaria donde también se cumplió con otra de las iniciativas del plan de ahorro: el apagado de luces de escaparates y edificios públicos desocupados a partir de las diez de la noche.

Restauración

Los bares, restaurantes y negocios donde el trabajo implica ejercicio físico pudieron mantener el aire acondicionado en los 25 grados. Pero la mezcla de brasas encendidas y la acumulación de clientes con el paso de las horas provocó que la temperatura establecida por el Gobierno caldearan el comedor del restaurante Churrasco, lo que no pasó desapercibido para los clientes. «La gente se queja y tienes que explicarles que se trata de una nueva medida», explicó el metre del restaurante de la capital grancanaria, Manuel Becerra, tras el turno de almuerzos.

Los responsables del local no dudaron en cumplir desde el primer día con las medidas del plan de ahorro pero lo cierto es que los trabajadores notaron la diferencia de los 18 grados anteriores a los 25 actuales nada más comenzar con su jornada laboral. «Esperemos que no dure mucho esto porque trabajar así es bastante complicado», apuntó el metre, quién reconoció que al contar con una terraza tan limitada temen que el calor aleje a la clientela. «Al pasar calor muchos usuarios buscarán sitios más frescos y exteriores para disfrutar del clima privilegiados que tenemos en las Islas», aclaró Becerra mientras aprovechaba la ausencia de clientes para ventilar el comedor.

Más calor en el interior de los establecimientos que en las calles

Mientras en el Churrasco ayer se debatían entre apagar o no el aire acondicionado, en el restaurante Bella Lucía de Las Canteras estaban muy tranquilos con la nueva medida porque ya tomaron esa decisión hace mucho tiempo. «El propio gasto y consumo nos llevó a apagar la maquinaria porque las facturas no paraban de subir», explicó uno de los camareros de sala, Daniel Salazar. El sudor de su frente daba una pista de que la temperatura allí superaba los 25 grados, pero al ser un local abierto a la avenida la corriente daba un respiro a los trabajadores que no paraban de servir cervezas a las mesas de la terraza.

Más calor en el interior de los establecimientos que en las calles

El comedor vacío también anunciaba que la temperatura fuera era bastante más agradable. «No me meto dentro ni loco con este tiempo, el plan de energía ese no sirve para nada aquí, se nota mucho que las decisiones se toman desde un bonito despacho y no desde la tierra firme», denunció ayer Sebastián Tejera, uno de los clientes del Bella Lucía. Salazar reconoció ayer que los que se sientan en la zona interior del local muchas veces tiran de «abanicos» para pasar el sofoco pero aseguró que hasta e momento no han tenido «muchas quejas por la falta de aire». Según explicó el camarero la dueña del establecimiento está «muy concienciada» con el cambio climático y el ahorro, por lo que no descarta «continuar con estas medidas» aunque se acabe el plazo determinado por el Gobierno. Aunque algunos clientes como Tejera no están para «nada de acuerdo con las medidas». «No son los pasos adecuados, no se va a ahorrar y todas las propuestas son un auténtico disparate», insistió.

La ventilación y el buen clima exterior permitieron a los locales de Las Canteras airear sus establecimientos para afrontar los límites de temperatura impuestos por el plan de ahorro, pero peor lo pasaron los locales sin terraza ubicados en el Centro Comercial Las Arenas. Algunos como el Ñoño Bosmediano se ajustaron a los 25 grados pero pasando «calor». «Tenemos clarísimo que tenemos que ahorrar e intentamos no tener siempre las máquinas encendidas», explicó ayer el encargado del local, Mario Marian, quien reconoció que cuando algún cliente se queja baja un poco los grados. «Lo cierto es que no estamos para perder clientes, así que ellos mandan aunque siempre intentamos ser lo más respetuosos posible con la norma», puntualizó Marian.

Más calor en el interior de los establecimientos que en las calles

Lo cierto es que no todos los locales cuentan con aire propio, algunos establecimientos tienen que nutrirse de la ventilación del propio centro comercial que ayer marcaba los 27 grados. Fue el caso de la heladería la Quinta Cumbre donde las gotas de las neveras revelaban el calor acumulado en el edificio junto al Alfredo Kraus. «Aquí no corre ni una pizca de aire», se quejaba una de las trabajadoras mientras servía helados sin tino. «Sales a la calle y al entrar notas un golpe de calor insoportable y los clientes se quejan, varias clientas fieles ya me han dicho que se van porque la temperatura es insoportable», añadió la empleada.

Ese mismo golpe de calor lo notaron Vilma y Carolina Torres al entrar al centro comercial capitalino y percatarse de que la temperatura no era la misma de siempre. «Aquí pasa algo, tienen el aire estropeado», fue el primer pensamiento que le vino a Carolina nada más cruzar las puertas, lo que la llevó a pedirse un helado con su madre. Ninguna de las dos tenía muy claras ayer las medidas puestas en marcha por el Gobierno, pero Vilma no dudó en afirmar estar de acuerdo con todo aquello que sirva para «echar una cabo» al medio ambiente. «Solo hay que ver las noticias para saber que todo está patas arriba, hay mucha sequía y tenemos que ser solidarios con lo que podamos», aclaró mientras continuaba con su helado.

Comercio

Durante el día, el aire debía estar a 27 grados en edificios públicos, grandes almacenes, infraestructuras de transporte –aeropuertos y estaciones de guagua– y comercio. Por lo que las tiendas canarias también estrenaron ayer temperatura. Y la sensación fue la misma que en los restaurantes: se está mucho mejor fuera. En Ale-hop las dependientas ofrecían en caja pequeños ventiladores como producto estrella. «Nos estamos adaptando poco a poco a las nuevas medidas y todavía no sabemos que consecuencias va a tener para nuestras ventas», explicó ayer la responsable del local ubicado en Las Canteras, quien prefirió reservarse su nombre.

De los 23 a los 27 grados pasó de un día para otro Gonzalo Lloret en la relojería en la que trabaja en Las Arenas. Gracias a que el día fue tranquilo pudo sobrevivir sin mucho sufrimiento, pero pudo hacerse una idea de lo que le espera. «No quiero ni imaginarme como será los días con muchas ventas, porque la sensación térmica cada vez es mayor», aclaró el empleado, quien además criticó que el plan incluya la obligatoriedad de poner puertas automáticas en los comercios que dan a la calle antes del 30 de septiembre. «Después de todo lo que hemos pasado el comercio una inversión tan importante es inasumible», aclaró Lloret.

También se mostró muy preocupada por el futuro Esther Del Rosario, la dueña de la tienda de decoración EstherHome. El miedo a las sanciones la llevó a apagar sin «pesárselo dos veces» el aire acondicionado nada más enterarse del plan de ahorro. «Somos una familia y para nosotros sería un palo muy grande tener que pagar una multa», reconoció. El sistema de ventilación del establecimiento ahora se basa en la corriente que forman la puerta delantera y la trasera, aunque ayer esto no fue suficiente para enfriar del todo la tienda y algunas empleadas tuvieron que desprenderse de la mascarilla para poder trabajar sin problemas. «Estamos pasando muy mala época, siempre ponen trabas al pequeño comercio y algunos ya no podemos más», lamentó Del Rosario quien advirtió que el mes de septiembre «será aún más caluroso».

Excepciones

Ayer no todos tuvieron que ajustarse a las temperaturas impuestas por el Gobierno. Están exentos aquellos espacios que así lo justifiquen por las especificidades del sector –la cocina de un restaurante– o las condiciones de sus trabajadores, los centros de formación, sanitarios, peluquerías, gimnasios, habitaciones de hotel y medios de transporte. «Es inviable peinar con un secador a 27 grados, nos podemos morir aquí dentro», señaló ayer Cinthia Vega, empleada de la peluquería Nuevo Look, quien reconoció que «se saltaría la norma» si el Ejecutivo no hubiera decidido dejar fuera de la obligación a los centros estéticos. También agradeció haber quedado fuera del límite el monitor del gimnasio AltaFit Las Arenas, Roberto Carlos Rodríguez, quien aseguró que el aire es indispensable para poder entrar de forma segura. «Lo ponemos a 23 grados porque si no ya entras sudando», apuntó.

Apagón a las diez

Y además de los límites en la temperatura, ayer también fue el estreno de otra de las medidas del plan de ahorro: el apagón a las diez de la noche de todas las luces de escaparates y edificios públicos desocupados. Los alcaldes de los municipios canarios confirmaron esta semana que cumplirán con el decreto, el ayuntamiento capitalino anunció ayer que apagará toda la iluminación de los edificios municipales. Los comercios también cumplirán a pesar de que la medida no convence a todos. Precisamente ayer el presidente de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), Abbas Moujir, lamentó que no ha habido diálogo a la hora de aprobar las medidas de ahorro energético y cuestionó cómo afectará en las zonas turísticas de las Islas el tener los escaparates apagados de noche.

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