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Ingenio

Los últimos de Sidi Ifni en Ingenio

Agapito Sánchez y José Caballero, de 84 años, lucharon en un conflicto que cambió sus vidas

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Dos excombatientes de la guerra de Sidi Ifni, en Ingenio

"Cada día me preguntaba si llegaría al día siguiente. Había que tener mucho cuidado en el frente porque el ataque podía venir de buenas a primeras, en cualquier momento. Ellos estaban escondidos. Te veían, pero nosotros no", afirma José Caballero, nacido en Aguatona hace 84 años, que luchó en la guerra de Sidi Ifni, la cual era entre tropas españolas y marroquíes entre octubre de 1957 y abril de 1958. "Vi a los mulos que cargaban los muertos apilados, tres o cuatro en cada uno", recuerda Caballero.

Agapito Sánchez, de 84 años, del casco de Ingenio, contempló "cómo murió un compañero que le entró una bala por un lado de la cara y salió por el otro". "En una ocasión me alcanzaron los rebotes de varias balas: uno me alcanzó la cara y hubo mucha sangre. Otro fragmento de bala me alcanzó la pantorrilla y me la sacaron en el hospital, pero no me quitaron el que me alcanzó el muslo", manifiesta Sánchez.

Caballero y Sánchez son dos de los tres vecinos que quedan con vida en Ingenio de los que fueron a este conflicto bélico de hace 63 años por controlar la colonia de Ifni, el Protectorado Sur y el Sahara Occidental. "De Aguatona fuimos Claudino, Felipe, Antonio Hernández y yo. Soy el último vivo", puntualiza Caballero.

Los dos fueron a la guerra con 22 años con la misma compañía del Ejército, pero en meses distintos. Aseguran que fueron "engañados" porque no sabían que era "una guerra de guerrillas", en la que estuvieron durante diez meses. Ambos recorrieron los mismos montes, palmeras y pozos, y tuvieron a los mismos superiores, como el teniente Marrero, el sargento Romero y el capitán Dávila. "Cuando volvimos a Gran Canaria podíamos hablar de dónde habíamos estado. Nadie del pueblo sabía que había una guerra", indica Sánchez.

Respecto a cómo se alistó para ir al frente, José Caballero narra que "llevaba en el Ejército cinco meses cuando me presenté de voluntario. Me dijeron que era más fácil conseguir un mes de permiso. Sabía que había levantamientos de los marroquíes, pero no que era una auténtica guerra. Hubo un sorteo, me tocó y fui al frente en el barco La Atrevida"

Agapito Sánchez declara que "estaba en Fuerteventura haciendo el servicio militar. En el patio del cuartel me ofrecí de voluntario y sesenta fuimos en el barco de guerra Canarias".

Respecto a los peores momentos, Agapito Sánchez es rotundo: "Fueron todos. Estábamos cargados como burros. Te jugabas la vida. Con el hambre que teníamos, que era casi lo peor, la comida siempre te parecía buena, fuera lo que fuera y cómo estuviese". "Comías lo que alcanzabas, carne de camello o de caballo, arroz o tunos. El agua escaseaba. Una vez el avión tiró un bidón con pan, pero cayó al otro lado de la alambrada, a tiro de los marroquíes, y esperamos hasta la noche para cogerlos", recuerda Sánchez.

No se olvidan de los "piojos blancos, chinches, garrapatas y escorpiones". "Cada quince días cambiábamos de sitio y abriendo trincheras. Los marroquíes tenían un espía en Arinaga o El Burrero que informaba por radio de los movimientos aéreos de los españoles. Varios de la Isla enviaban pesqueros llenos de armas que vendían al enemigo", agrega José Caballero.

Sobre los buenos momentos, los dos excombatientes reiteran que "fueron muy pocos". "El volver a casa fue el mejor", dicen. "Fue bueno que viniese al frente a vernos la cantante y actriz Carmen Sevilla", comenta Sánchez. "A nosotros nos llevaron al cine, solo una vez, y fue para ver El último cuplé, de Sara Montiel, [del director Juan de Orduña, de 1957]", añade Caballero.

Al acabar la guerra, Agapito Sánchez recibió una medalla por los servicios prestados, y a José Caballero se le entregó el documento que certificaba que tenía una medalla, pero nunca fue a recogerla . José Caballero se dedicó a trabajar en la agricultura.

Se casó con Ana María Hernández Mederos -fallecida-, y tuvieron a José, Germán, Francisco, Alicia y Pilar Mónica Caballero Hernández. "Con el dinero que gané en la guerra y con el trabajo con el tomate fui a empujones comprando un solar y construyendo la casa", señala Caballero.

Agapito Sánchez también trabajó en la agricultura y después en la hostelería en el aeropuerto de Gran Canaria. Contrajo matrimonio con Gloria Sánchez Hernández. Tuvieron a Isabel, Antonio, Celia, Cora de Jesús y Francisco Jorge Sánchez Sánchez. "Lo primero que hice con lo ahorrado fue comprar un solar y construir una vivienda", afirma.

Finalmente, Juan Vega Romero, como redactor, y Lorenzo González Vera, como cámara, de la Asociación Cultural de Ingenio, elaboraron un documental en el que se recoge vivencias y testimonios de estos dos excombatientes. Este documental será emitido por Este Canal el próximo lunes día 10 de febrero.

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