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A la caza del microplástico en aguas de Canarias

Científicos marinos muestrean la costa de las Islas para ver el impacto de los desechos en el ecosistema

Proyecto lucha contra los microplásticos Juan Carlos Castro

¿Es la bahía de El Confital un hot spot o punto caliente de microplásticos? Los investigadores definen como hot spot de microplásticos aquel punto del litoral donde se produce una gran acumulación de estos desechos de origen humano sobre la superficie del mar. Un estudio elaborado por el proyecto Implamac publicado en 2020 desveló que en esta parte de la costa de Las Palmas de Gran Canaria hay el doble de restos de polímeros que de zooplancton -seres vivos que conforman la base de la cadena alimentaria marina-. Un año después, el grupo de investigación de Ecofisiología de Organismos Marinos (Eomar) del Instituto Universitario Ecoaqua de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), junto con investigadores invitados de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), han vuelto a muestrear las aguas de la bahía de El Confital para monitorizar la situación y el grado de contaminación que está sufriendo el ecosistema.

Desde el islote de Alegranza y hasta las costas de La Palma. Un grupo de investigadores marinos está recorriendo durante el mes de octubre el litoral del Archipiélago para estudiar el impacto de los microplásticos en sus aguas. Dos semanas en las que, además del trabajo de campo, paran en diversos puertos de las Islas donde hacen jornadas de puertas abiertas para dar a conocer su trabajo al público y mostrar la necesidad de la reducción del uso de los plásticos de un solo uso. Forman parte del proyecto Implamac, un programa de estudio en el que intervienen la Universidad de La Laguna (ULL) y la de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), además de otras entidades de Madeira, Azores y Cabo Verde, para evaluar el impacto de los microplásticos y otros contaminantes en las costas de la Macaronesia.

Un estudio desvela que en la bahía de El Confital hay el doble de microplásticos que de plancton

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Van a la caza del microplástico en Canarias y por el momento han podido comprobar ya en aguas de Lanzarote y del Archipiélago Chinijo el impacto que están teniendo estos desechos en el litoral. Este martes recalaron en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria con el objetivo de descargar las muestras obtenidas y enviarlas tanto a los laboratorios de la ULPGC como de las entidades danesas que colaboran con el proyecto, según detalla la científica Alicia Herrera, junto a su compañero Rodrigo Almeida -ambos pertenecientes al instituto Ecoaqua- y a Alvise Vianello y Celine Alia, de Dinamarca.

«Nuestro objetivo es estudiar el impacto de los microplásticos y otros agentes contaminantes químicos en el océano», explica Herrera. Lo hace a bordo del velero Windfall, una embarcación que fue construida en 1975 para el Doctor Fructus, científico y compañero del comandante Jacques Cousteau. Ahí es nada. Sobre cubierta llevan los aparatos necesarios para monitorear el mar y comprobar el grado de afectación de estos desperdicios en el medio. Principalmente utilizan una red manta -para recoger muestras sobre la superficie del mar-; una red WP2 que lo hace en la columna de agua -en vertical-; y tres bombas UFO capaces de filtrar particulas de 10 a 300 micras.

La expedición comenzó el 4 de octubre en Lanzarote. Fue en aguas del Archipiélago Chinijo a finales de semana cuando se toparon con las imágenes más impactantes -para mal- de la investigación. Y es que las corrientes atlánticas convierten a La Graciosa y Alegranza en auténticos hot spots donde van a parar desperdicios de tres continentes: Europa, África y América del Norte.

«Encontramos en el agua y en la orilla etiquetas de los criaderos de langostas de la costa este de Estados Unidos y Canadá», indica Herrera. La numeración que traen las mismas permite a estos investigadores saber no solo la procedencia de estos desperdicios plásticos, también la fecha en la que fueron emitidos por el acuicultor; «algunas de las etiquetas son de 1999, llevan 20 años dando vueltas por el océano», resalta.

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Proyecto Implamac sobre la presencia de microplásticos en el mar Juan Carlos Castro

La expedición Implamac ha colaborado estos días con la organización WWF para limpiar las costas de Alegranza en colaboración con el Cabildo de Lanzarote; y es que en algunos puntos como Caleta Trillo se produce una acumulación «anormal» y exagerada de desechos que va desde microplásticos hasta cajas de madera. «En el muestreo de 2019 recogimos 968 botellas de plástico, lo dejamos todo limpio», explica, «menos de dos años después, han sido otras 200». «La mayoría», recalca, «tienen etiquetas asiáticas o de países del Atlántico Norte». Eso les hace pensar que detrás esté el tráfico marítimo y pesquero, además de las corrientes marinas -la de Canarias no es sino una bifurcación de la del Golfo, que cruza el océano de América a Europa-.

La disposición de las Islas y los vientos Alisios del noreste hacen el resto. De esta manera, existen zonas de gran acumulación de microplásticos en zonas expuestas, indican los expertos, como Alegranza, la playa graciosera de Lambra -donde también han actuado estos días- o la bahía de El Confital y La Isleta en Gran Canaria. Durante la jornada de ayer, 12 de octubre, este grupo de investigación ha muestreado la superficie marina de este punto del litoral de la capital grancanaria. De hecho, es habitual ver acumulaciones de microplásticos en la arena de Las Canteras en ciertas épocas del año.

«El estudio publicado en 2020 arrojó cifras preocupantes», indica Herrera. «La superficie marina tenía un millón de partículas de microplásticos por kilómetro cuadrado; una cantidad que en peso seco supuso el doble de microplásticos que de zooplancton», explica, esto vendría a ser un hot spot, teoría que ahora quieren corroborar, «el objetivo será ver si aquella muestra fue algo puntual o es algo continuado».

«Lo peor son los aditivos químicos, letales en pequeños organismos», indica Rodrigo Almeida

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Para comprobar el alto nivel de microplásticos en aguas cercanas a El Confital también analizarán las heces de la colonia de calderones grises -Grampus griseus- que habita en la bahía capitalina para ver si tienen microplásticos. Y es que los animales marinos que comen plancton, además de estos pequeños organismos, también están tragando desperdicios, alertan los investigadores.

«Y lo peor no son los plásticos en sí, si no los aditivos químicos que se les ponen para determinar el color o la dureza», explica Rodrigo Almeida. «En pequeños organismos son letales», precisa rotundo, «y hay que tener en cuenta que las microalgas producen la mitad del oxígeno que respiramos». La misión continuará rumbo a Tenerife, donde estudiarán las heces de los calderones tropicales -Globicephala macrorhynchus- y así hasta finalizar en aguas de La Palma, donde comprobarán los efectos de la erupción volcánica en el plancton si las condiciones lo permiten.

Plásticos y basura en la costa de Alegranza Rodrigo Almeida

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