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El Puerto de Las Palmas escenifica la caída de un coloso

Operaciones Canarias S. A. retira una de sus grúas mediante un abatimiento espectacular. 650 toneladas de metal caen a plomo y estremecen la terminal

Así ha sido el desmontaje de una grúa en el Puerto de La Luz

Así ha sido el desmontaje de una grúa en el Puerto de La Luz

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Así ha sido el desmontaje de una grúa en el Puerto de La Luz Xavier Leal

Propios y extraños se quedaron asombrados en la capital, cuando este sábado a eso de las 13.00 horas un fuerte estruendo acompañado de una gran nube de polvo se atisbó en el muelle León y Castillo del Puerto de Las Palmas

Aunque más de uno se alarmó y pensó que había pasado lo peor, la realidad es que esta anómala situación estaba totalmente calculada. La compañía Operaciones Canarias S. A. (Opcsa) llevó a cabo el abatimiento de una de sus grúas situadas en la terminal internacional de contenedores. 

En concreto, la Grúa 2, una de las más veteranas en las lides de la carga y la descarga en La Luz. Nada más y nada menos que 27 años de servicio, con 1,2 millones de movimientos registrados durante las 59,742 horas en las que operó. Bien amortizada parece que está. 

Pese a lo espectacular del procedimiento, Opcsa no dio espacio a la improvisación con la escenografía. Se desplegaron 850 toneladas de árido que se extendieron a lo largo del perímetro donde estaba prevista la caída del monstruo de 650 toneladas de metal, para amortiguar el impacto. 

El proceso

Además, se acordonó la zona alrededor para que los operarios no corrieran peligro y se dejó a los mandos de todo a la empresa O’Brien Demolition -con ese nombre no se antoja nadie mejor para tumbar al coloso metálico-. 

El ingeniero de Fiabililidad y Mantenimiento de Opcsa, Diego Brito, aparte de ser el encargado de dirigir el proyecto de achatarramiento, hizo las veces de maestro de ceremonias y justificó la definitiva jubilación de la Grúa 2 como «una de las medidas enmarcadas en la renovación de maquinaria» que la compañía ha comenzado a gestionar con el objetivo de deshacerse «de los viejos activos». 

La empresa británica O’Brien Demolition es la encargada de llevar a cabo las labores de derribo

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La demolición fue el último acto de una obra que comenzó a escribirse allá por el mes de noviembre. Los técnicos de Opcsa se sentaron a preparar el guión y valoraron entre dos líneas argumentales. Por un lado, la opción de descuartizar pieza a pieza la elevadora, de tal forma, que con la ayuda de «grúas externas más pequeñas», se fuera subdividiendo en trozos hasta que pudiera se transportada hacia algún cementerio del metal. Esta idea fue descartada porque implicaba «tener personal trabajando en altura durante semanas» con los peligros que conlleva «es delicado método».

La segunda opción, la del «abatimiento controlado», fue la finalmente designada. «Un concurso de licitación», según Brito, fue la herramienta mediante la cual conocieron a los O’Brien , unos reputados matagigantes procedentes de Reino Unido «con mucha experiencia en este tipo de procedimientos». Un trabajo limpio: se realiza en un día, no se utiliza tanto personal y encima, éste «no está expuesto y se eliminan riesgos asociados al trabajo en altura, en caliente o posibles caídas al mar».

Cual cirujanos, padre e hijo O’Brien amanecieron asestando varios cortes quirúrgicos en las diferentes articulaciones de la grúa. El objetivo no era otra sino producir «un debilitamiento de la estructura», para seguidamente, a través de «cuatro cables de acero enganchados a una excavadora», ejecutar un arreón y provocar que se plegara sobre sí misma, propiciando la final caída sobre «una cama de áridos» cuyo volumen «fue calculado y analizado para que tuviera el menor impacto sobre el pavimento de la terminal». 

Gestión de residuos

Sin embargo, este no fue el último capítulo de la obra, ya que ahora toca afrontar la ardua labor de deshacerse de los restos. Diego Brito reconoció que «una de las preocupaciones era gestionar los residuos de forma adecuada, de manera certificada y garantizada». 

Desde la compañía se valora que tardarán 20 días en «terminar de cortar las diferentes piezas», operación que se va a realizar en la misma zona donde se desplomó la grúa, no sin antes arrastrarla «hacia el interior de la plataforma» para que afecte lo menos posible en la operatividad. 

El proceso de despiece durará 20 días más, aunque la afección será mínima en la operatividad

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En este aspecto el encargado del proyecto manifestó que de manera puntual «durante esta jornada se acordonaron 150 metros de la línea de atraque» y es probable que haya alguna afección más durante las próximas semanas, pero que «después las grúas podrán transitar por el cantil del muelle con normalidad»

Brito indicó que la Grúa 2 no será la única víctima de los O’Brien ya que aprovecharán para seguir deshaciéndose «de más maquinaria de la terminal» como camiones, transtainers, etcétera. 

El destino final donde las piezas de la colosal grúa serán reciclados «no está del todo claro», puesto que es la empresa británica «la que está valorando diferentes opciones de carga para poder transportarlo», aunque todo apunta a que hay tres lugares señalados para la transmutación: la Península, Marruecos o Malasia. 

Entretanto, el director técnico de Opcsa, Carlos Rodríguez, anunció que está todo preparado para el reemplazo de la Grúa 2

La operación se encuadra dentro de la renovación de la maquinaria prevista por Opcsa

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En principio, la intención no es otra sino «sustituir los equipos actuales por nueva grúas con mayor capacidad, eficiencia y que generen menor número de emisiones de CO2 a la atmósfera». 

La ceremonia de recibimiento de las MalaccaMax -así se llaman las dos nuevas grúas- está fijada «para octubre de 2023» y supondrá una inversión «de 20 millones de euros cada una», que están incluidos entre los 50 y 80 millones de euros destinados a este proyecto -el derribo de la Grúa 2 costó dos millones de euros-.

Con la llegada de las mismas, La Luz tendrá capacidad para operar los portacontenedores más grandes del mundo «de hasta 25 mil contenedores», duplicando la capacidad operativa de la terminal. 

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Desmontaje Grúa OPCSA en Puerto de Las Palmas JC GUERRA

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