Comercios históricos de Las Palmas de Gran Canaria

La Golosa, casi un siglo endulzando paladares en Las Palmas de Gran Canaria

La pastelería La Golosa, antes panadería Estrella, fue abierta en 1927 por Diego Machín, desde hace algunos años sus bisnietos han heredado el negocio familiar

En 1927 Diego Machín abrió la panadería La Estrella en la calle Inés Chemida, que continuó su nieto Diego Gil. En la actualidad los bisnietos del fundador mantienen el casi centenario negocio familiar, que ha pasado a llamarse Pastelería La Golosa, con locales en la calle Faro y Pérez Muñoz.

Después de 96 años muchas cosas han cambiado en el negocio, aunque nació como una panadería exclusivamente, Diego Gil comenzó a introducir ciertos productos de pastelería, y sus hijos Raquel, Rayco y Adelaida Gil han incrementado la presencia de los dulces, además de realizar tartas por encargo con todo tipo de diseños.

Desde pequeños los hermanos se implicaron en el negocio familiar ayudando a su padre en todo lo que podían. «Lo ayudábamos a lo mejor cuando venían barcos, nosotros íbamos a empaquetarle pan o los moldes que se empaquetaban planchándolos», recuerda Raquel Gil, la actual propietaria del negocio.

Un negocio sacrificado

Gil admite que es un negocio sacrificado, sobre todo para el puesto de panadero que desempeña uno de sus hermanos y que los horarios nocturnos no son a gusto de muchos, por lo que cada vez es más complicado cubrir ese puesto. Raquel Gil trabajaba en una asesoría, y cuando su padre decidió abrir un segundo local en Pérez Muñoz le pidió su ayuda. «Me puse, lo monté, lo empezamos y ya después me quedé con la parte de la oficina, y llevar esto me enganchó», comenta. «Aunque es sacrificado es un trabajo bonito, la atención al cliente, el crear tartas nuevas cada tiempo, al final vas innovando», añade.

Todas las recetas de los panes y de muchos de los dulces son herencia de su padre. «Las truchas, por ejemplo, que se venden mucho en Navidad, es una receta del abuelo, esos sabores se mantienen porque no somos una panadería ni una pastelería industrializada, es todo a mano», recalca.

Aunque la pastelería se potenció cuando los hermanos Gil heredaron el negocio, el padre comenzó a introducirla unos años después de heredar la panadería. «Él compraba los dulces fuera y al cabo de los años mi madre y yo hicimos un curso y empezamos a prepararlos, y después contrataron a una chica pastelera», detalla Gil.

Muchos de los productos siguen teniendo el sabor de toda la vida, pero también han incorporado nuevos sabores. «Tenemos la misma receta lo que pasa es que hemos incluido algunos panes que no hacía mi padre, por ejemplo, el de cereales que antes no se hacía, el pan artesano más de campo o el de huevo», indica.

En los últimos años también incorporaron el servicio de cafetería para que los clientes desayunen y disfruten de los dulces con alguna bebida. A su vez, también tienen charcutería porque durante algunos años tenían una abierta, donde trabajaba uno de los hermanos. Sin embargo, cuando Diego Machín sufrió un ataque al corazón tuvieron que cerrarla para reforzar el trabajo en la panadería.

Un jamón serrano dulce

«Nos hemos especializado mucho en lo que son tartas de boda y comuniones», cuenta. Para ello, no solo han comprado moldes insólitos para crear extravagantes tartas sino que también han hecho sus propios moldes que se han convertido en exclusivos. «Nos lo ha fabricado un carpintero amigo nuestro, nosotros hacemos el boceto y él nos lo hace», comenta la propietaria del negocio. Algunos de los diseños que más usan son un tren, una noria y unos cisnes.

«Las fábricas se han quedado sin ideas, no crean más modelos diferentes, y la gente pedía modelos distintos», comenta. Casi cualquier idea la pueden trasladar a una tarta deliciosa con formas extravagantes. De esta forma, crearon el jamón serrano más dulce, y el único campo de fútbol con césped de sabor, adornado con figuritas personalizadas de jugadores de la UD Las Palmas, e incluso, encendido eléctrico. «Intentamos hacerle el gusto a los clientes», comenta.

Las tartas las preparan en su mayoría con merengue y usan algunos toques de fondant para que el pastel no sea excesivamente dulce. «Como a mi no me gusta personalmente el fondant intento plasmarla con el merengue o la nata y hacer la forma que tú me dices, para que sea también comestible y bueno», apunta la pastelera. «Tú vienes y le dices una idea y ella yo creo que por la noche está dándole vueltas a la cabeza, y al día siguiente ya sabe que lo va a hacer así», asegura Gil sobre la pastelera encargada de las elaboraciones.