La Esfinge guarda fósiles marinos con más de 4,2 millones de años

Estudios recientes detectan más de 40 especies en las canteras de La Isleta, muchas de ellas extintas o desaparecidas de las Islas al enfriarse sus aguas

La Isleta es un libro abierto geológico. Con una superficie de poco más de 10 kilómetros cuadrados y formada a base de cientos de erupciones volcánicas, en su morfología contiene varios yacimientos paleontológicos. Entre sus distintas capas, el subsuelo guarda fósiles que superan los cuatro millones de años antigüedad, cuando las aguas de Canarias eran mucho más cálidas, justo antes de que América del Sur y del Norte conformaran el Istmo de Panamá y cambiaran las corrientes marinas que cruzan el Atlántico. Se han detectado decenas de especies, muchas de ellas extintas o desaparecidas de las aguas de las Islas desde hace miles de años.

La desaparición del volcán de La Esfinge, en Las Palmas de Gran Canaria, para la extracción de áridos y la expansión de la zona portuaria en las últimas décadas ha propiciado el afloramiento de fósiles. Se trata de un yacimiento paleontológico que permite comprender mejor la evolución de las Islas desde el periodo final del Plioceno hasta la actualidad (más de cuatro millones de años). Expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) presentaron en el VIII Simposio Internacional de Ciencias del Mar una serie de trabajos con los últimos descubrimientos en este punto del litoral capitalino.

El estudio más reciente de los presentados en el simposio corresponde con el Trabajo de Fin de Grado (TFG) de Mónica Almenara, estudiante canaria de geología en la Universidad de Salamanca y tutorizada por el geólogo José Abel Flores Villarejo y el oceanógrafo Juan Francisco Betacort. Almenara analizó una columna de estratos del yacimiento de La Esfinge, en la que descubrió fósiles -principalmente marinos- con hasta 4,2 millones de años.

Los fósiles de un ‘Lutraria oblonga’ están en «posición de vida», fueron sepultados por una erupción

Los suelos descubiertos en este estudio desvelan que en la costa de La Isleta vivieron a finales del Plioceno especies que en la actualidad habitan en el Caribe y el golfo de Guinea, zonas con un clima tropical y aguas mucho más cálidas que las del Archipiélago. Con unos 50 metros de extensión, esta muestra ha sido dividida en seis niveles en función de su composición, lo que permite desvelar los cambios que ha sufrido el terreno a lo largo de más de cuatro millones de años -erupciones volcánicas y subidas y bajas del nivel del mar, principalmente-.

Vista del afloramiento analizado en La Esfinge.

Vista del afloramiento analizado en La Esfinge. / Andrés Cruz

En prácticamente todos los niveles se han encontrado hasta 43 especies diferentes fosilizadas, la mayoría moluscos. Muchas ya están extintas, caso de Patella ambrogii. Otras siguen habitando aguas del Atlántico, como Ctena eburnea; mientras, hay géneros como Diloma patulum que solo viven en aguas tropicales. También hay equinodermos; crustáceos; peces -Archosargus cinctus, especie extinta y depredadora de moluscos-; y briozoas, fauna que agrupa a animales coloniales como los corales y anémonas.

Lecho de coladas volcánicas

El desaparecido cono de La Esfinge, el cual alcanzó los 128 metros de alto y es distinguible en fotos antiguas de La Isleta, se desarrolló sobre una serie de capas previas tanto volcánicas como playas fosilizadas. De esta manera, el nivel 0 de la muestra del estudio está compuesto por un lecho de coladas, sobre el mismo hay una zona de limos -barro- con distintos icnofósiles identificados como Ophiomorpha nodosa, es decir, huellas fosilizadas.

Por encima, se han identificado arenas claras y finas entremezcladas con material volcánico rojizo sin apenas erosión. En este punto hay varias especies marinas, entre los que destacan los moluscos Lutraria oblonga -ya extintos- por estar en «posición de vida», es decir, tuvieron una muerte súbita previsiblemente por alguna erupción, esto denota «un cambio brusco en las condiciones del medio quedando atrapadas, la mayoría no llegó a separar sus valvas y tampoco removió el sedimento».

La unión de las dos Américas propició la desaparición de especies halladas en La Esfinge

Esto plantea, según Almenara, un cambio «en la profundidad debido a un movimiento producido por el vulcanismo de la zona». Tras una pequeña zona con ausencia de fósiles, se encuentran las capas con mayor cantidad de fauna que ha permanecido sepultada. Se trata de un nivel con arenas gruesas y cantos donde destaca la presencia de Janthina typica, un gasterópodo extinto cuyos fósiles se han detectado en los archipiélagos al este del Atlántico Norte, la costa de Marruecos y al oeste del océano Pacífico.

En la zona de transición entre el nivel cuarto y quinto resalta la combinación de cantos con fósiles marinos y terrestres, entre los que hay ejemplares de Hemicycla sp., similares a un caracol. A continuación hay mayor cantidad de piroclastos, de tal manera que el suelo restante hasta la superficie corresponde con las lavas del desaparecido volcán de La Esfinge, cuya erupción se calcula que se produjo hace 106.000 años.

Aguas muy cálidas

Este trabajo presentado en el simposio de ciencias del mar se ve complementado por estudios previos encabezados por Joaquín Meco y Alejandro Lomoschitz. Según el estudio publicado por ambos la mayoría de especies detectadas en el litoral isleño -analizaron puntos de La Esfinge, El Confital y Ajuy, en Fuerteventura-, indican «un ambiente costero con aguas muy cálidas». Estas habrían llegado a Canarias entre cinco y 4,2 millones de años atrás y habrían desaparecido como máximo hace tres.

¿Qué ocurrió? La unión de las dos Américas propició un cambio de corrientes global. Y es que la Janthina typica, detectada en La Esfinge y en Azores en este lado del Planeta, es habitual en el Pacífico occidental. Todo apunta a que el istmo de Panamá se formó hace 3,7 millones de años, lo que coincidiría con la posterior formación de la corriente fría de Canarias, lo que haría que el Archipiélago dejara de tener condiciones tropicales en sus aguas e impediría la presencia de estas especies.