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Entrevista | Alberto Aquilani

Aquilani: "Puedo mirarme al espejo, lo di todo por la UD y fue una locura"

"Los números no mienten: si pasan cuatro entrenadores y 40 jugadores debes bajar" afirmó el exjugador de la UD Las Palmas

Aquilani, durante su partido ante el Barça en el Camp Nou. LOF

Internacional con Italia (34 ocasiones) y exjugador de la Roma, Milán, Juventus, Fiorentina y Liverpool, Alberto Aquilani (34 años) jamás olvidará la temporada pasada. Tras rescindir su contrato, repasa el curso más complicado de su carrera. "Teníamos mucho talento; no supimos aprovecharlo". Defiende que con Márquez se hubiese logrado la salvación.

Rescindió hace dos días y ya descansa en Italia, a la espera de un nuevo proyecto. ¿Qué balance hace de su paso por la UD tras firmar 23 partidos y llegar en agosto de 2017 como un galáctico?

Cuando me plantearon jugar en la UD estaba muy ilusionado. Veía a Las Palmas y me encantaba. Adoraba esa mentalidad y predisposición. Me enamoré del equipo. Competían de frente, contra todo y sin miedo. Prince Boateng me lo pintó muy bien. También hablé con De Zerbi.. Todo eran buenas palabras. En mi cabeza, mi representante y yo consideramos que era el sitio adecuado. Su juego se asimilaba al mío a la perfección. Duró un mes, no más. La ilusión duró 30 días. Desde que se fue Manolo Márquez... Ya nada fue igual. Absolutamente nada.

Fue atropellado por el caos.

Es y ha sido muy duro. Me gustaba la plantilla que teníamos. Era un plantel de 'jugones'. Cuando el presidente [Miguel Ángel Ramírez] dijo la famosa frase de que 'era la mejor plantilla de la historia', tenía razón. Es muy difícil que la UD vuelva a tener otra plantilla como la del inicio de la 2017-18. Después, todo el mundo sabe lo que pasó, usted lo sabe... Fue una locura. El primer entrenador nadie lo quería, después fue otro, otro y otro. Con el último [Jémez] no hacíamos lo que hicimos con los anteriores. No puedes competir así (...) Me voy de la Isla con dolor pero me puedo mirar al espejo. Lo di todo. Me entregué. Mire mis números, fui el que hice más kilómetros. Entrené como en ningún sitio. Jamás falté a un entrenamiento, nunca hice una polémica o una tontería en el periódico. Jamás hablé mal del equipo. Respeté a todo el mundo. Pero no me gustó como terminó mi ciclo en la Isla. Todo el mundo puede hablar bien de mí. Eso cuenta,

¿Había vivido esta situación en otro equipo en toda su carrera?

No.

¿Y esta locura?

Los números no mienten y te lo dicen. No es normal que vayas a por un entrenador dos días antes del inicio de la pretemporada. No es normal que en diciembre pasen cuatro entrenadores diferentes. Eso son cuatro metodologías diferentes, cuatro planes físicos con cuatro preparadores... Es imposible. En la Isla, la UD era un conjunto muy particular. Tenía mucho talento. El canario tiene clase pero le falta un poco de disciplina. Pero tampoco es como la gente piensa, que esto era un manicomio y se hacía lo que uno quería. Pues no. Había un talento enorme y no se aprovechó.

¿Usted quería seguir en la UD o le largaron? ¿Trató de convencerle Manolo Jiménez en el Sur?

Tenía un año más de contrato y nadie me habló de nada. Regresé y hablé con el entrenador porque hubo una posibilidad. Pero todo el mundo me dejó claro que lo mejor era que saliese. ¿Por qué se retrasó? Debía hablar con el presidente Miguel Ángel Ramírez, que es la persona más importante. Nos pusimos de acuerdo en cinco minutos. Yo solo quería hablar con él.

¿Le dolieron las insinuaciones de que no estaba comprometido en esta pretemporada?

No lo he escuchado ni lo he leído. Me puedes decir que soy malo, un mal jugador, porque hay que gente que no le gusto. Pero no puede decir que soy un mal profesional.

¿Por qué se perdió la categoría? ¿Qué fue lo más doloroso del descenso para un futbolista como usted, con un curriculum de oro tras militar en la Roma, Juventus, Milán, Liverpool...?

Con cuatro entrenadores y 40 jugadores, ¿usted qué cree que tenía que pasar? El descenso fue justo, fue lo correcto. Todo salió muy mal. Haciendo las cosas así, no puedes militar en la mejor liga del mundo. No lo mereces. A nivel personal, estaba tremendamente ilusionado. Venía de no entrenar con un equipo en Italia, y tanto Manolo [Márquez] como Valerón fueron claros conmigo. Me dijeron lo que tenía que hacer. No querían nada especial, 'solo pon un poco de orden y experiencia'. Ganamos dos partidos, perdimos en Sevilla con un autogol [de Ximo Navarro] cuando solo quedaban cinco minutos. Perdimos ante el Leganés, se fue Márquez. Después ya no hubo más. Jugué un partido y desaparecía diez. Llegué a no estar convocado. Lo que nunca me pasó nunca en mi carrera. Cuando jugué, lo di todo. La gente esperaba números de circo de mí: que si un talento mayúsculo, goles... No soy así. Soy un jugador ordenado, comprometido, y que pueda dar y combinar. Precisé de continuidad y confianza. Estuve en un partido, me esfumé y luego no me convocaron. Me parece absurdo. Llegó Jémez. Juego ante el Valencia, un buen partido de Copa, me ilusiono y descartado ante el Eibar. Me dejaron jugar ante el Madrid, pero no lo hice en los días importantes ante el Levante o Alavés. Eran las finales. Pasa el tiempo y me sigue doliendo. Nunca jugué los claves. No tuve la posibilidad de cumplir para lo que vine. Me voy dolorido.

¿Por qué no le dejaron?

En enero tenía ofertas para volver a Italia y las rechacé porque quería jugar en la UD y le había dado mi palabra al presidente. La segunda vuelta fue peor. Jugué menos, analice mis partidos. Fue una locura. Nos metían seis goles... Un equipo que no jugaba a nada.

¿Qué pasó con Paquito? Su etapa de interino significó su tumba como jugador.

Hablé con él, era una decisión suya. Me dejó jugar ante el Getafe y tuve buenas sensaciones [perdieron y llegó la era Jémez]. Pero era siempre lo mismo: jugaba uno y cinco fuera. Márquez fue el único que me dejó jugar. Después de su etapa, ya no hubo nada más para mí.

Dicen de Manolo Márquez que fue muy blando, que recurrió al perfil bajo y fue devorado por la caseta. ¿Fue así?

Sí, era blando pero si llega a terminar la liga, hablaríamos de otra cosa. Con una bola mágica, si llegamos a terminar la competición con Márquez , no hubiese sido peor de lo que se hizo. Segurísimo.

¿Se lleva algún amigo del vestuario? ¿Y de la Isla?

Guardo en mi corazón a Gero Catalioto y su hijo Carmelo Catalioto. Propietarios del O' Sole Mío. Una pizzería italiana en Las Canteras, la mejor de la Isla. Me ayudaron en los tiempos difíciles. ¿En el vestuario? Muy buena gente. Hice una gran amistad con Rémy, lo de cargárselo fue una locura tremenda. Era el único con gol y no le dejaron.

¿Qué le pareció jugar en Tunte? ¿Fue una humillación?

Que va, me gustó. Fue algo diferente. Es una parte de la Isla muy bonita y que no conocía.

¿Qué le diría a la afición grancanaria?

Lo siento, por el año que hemos pasado. Lo di todo, fuera de lo deportivo conocí un paraje increíble. Deja una tierra hospitalaria y de enorme corazón. Futbolísticamente, todo salió mal.

¿Por qué odia tanto a los medios de comunicación y el folclore de las entrevistas?

No soy amigo de periodistas, de aficionados y de nadie. Yo hablo en el campo. No tengo Instagram, no tengo Twitter, no hago tonterías como besar la camiseta. Siempre me porté como un profesional. Quizás me falló acercarme más a los periodistas. Pero es mi forma de ser, yo soy así. Un profesional.

¿El vestuario estaba roto? ¿Detectó una fractura abierta entre los canarios y los mercenarios?

No, para todo lo que pasó, reinó el compromiso y sí nos llevábamos bien. He estado en muchos vestuarios. Se han comentado cosas que no son ciertas. Había muy buena gente en la caseta de la UD.

¿Qué será de su futuro? Tiene 34 años y regresa a su país. Barajaba propuestas de Estados Unidos e Italia. También se especuló con su fichaje por el Frosinone Calcio, un recién ascendido...

Voy a seguir. No tengo una oferta clara pero sí el interés de varios equipos. Me siento bien y quiero jugar. Todavía tengo esa ilusión.

¿Qué le dice al presidente Miguel Ángel Ramírez, uno de sus grandes valedores, el pasado verano, tras cerrarse la operación?

Ha sido un señor en todo momento conmigo. Es un ganador y sabe lo que quiere para la entidad. Para todos ha sido un año muy difícil por el descenso pero siempre me ayudó y apoyó. Hará cosas grandes por la UD en el futuro. Ya no estoy, he seguido mi camino pero siempre seré amarillo allá donde esté. Me llevo a Gran Canaria conmigo y a ese escudo. Ramírez volverá a poner a Las Palmas en la primera línea mundial. Y lo disfrutaré.

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