Un acontecimiento estrambótico sacudió el viaje de la UD Las Palmas a Sevilla, donde el cuadro amarillo se mide esta tarde (17.30 horas) con el colista en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Un total de 15 jugadores y dos fisioterapeutas se quedaron en tierra por llegar tarde a la puerta de embarque. Tampoco viajó el delegado Rubén Fontes, el responsable de la expedición y que tuvo que bajarse del avión. La solución de urgencia de la entidad amarilla fue alquilar un chárter de la compañía Binter que tardó dos horas y 40 minutos -unos 50 minutos más de lo habitual- en aterrizar en la capital hispalense: lo hizo a las 23.01 peninsulares, dos horas más tarde que el resto, que llegó desde Madrid a las 20.57.

Los últimos expedicionarios entraron en el hotel de concentración de Sevilla, donde les esperaba un veintena de seguidores amarillos, a las 23.50 peninsulares, cuando una intensa lluvia caía sobre las calles de la ciudad. Los 15 jugadores, que entraron rápido en el recinto para cubrirse del agua, aunque algunos se pararon a firmar autógrafos y fotografiarse con los seguidores, eran Valles, Lemos, Álex Suárez, Coco, Curbelo, Sergi Cardona, Kirian, Jonathan Viera, Javi Muñoz, Munir, Pejiño, Sandro, Marc Cardona, Cristian Herrera y Benito, además de los fisios Juan Naranjo y Raúl Quintana. Pasada la medianoche cenaron y subieron a las habitaciones. Unas dos horas antes lo habían hecho Aarón, Araujo, Mika Mármol, Mfulu, Loiodice, Perrone, Marvin y Sory Kaba, los únicos que entraron en tiempo y forma a la aeronave.

Comunicado oficial de la UD Las Palmas

La expedición de la Unión Deportiva Las Palmas ha tenido que viajar en dos grupos a Sevilla porque 15 jugadores de la plantilla no llegaron a tiempo para embarcar en el vuelo previsto. A las 19 horas de hoy volarán con un charter de Binter que se ha improvisado para lograr que el equipo al completo duerma esta noche en la capital hispalense.

La expedición de la Unión Deportiva Las Palmas dormirá al completo en Sevilla gracias a la agilidad operativa de Binter, que logró encontrar tanto avión, como tripulación disponibles y subsanar la incidencia de quince jugadores y dos fisioterapeutas que perdieron el vuelo programado.

El vicepresidente de la entidad, Nicolás Ortega, encabeza esta expedición, ya que tenía previsto volar hoy, una hora más tarde para unirse esta noche al grupo, pero adelanta su partida para coincidir con los expedicionarios rezagados.

La historia de la pérdida del vuelo arranca con un retraso de 19 minutos en el horario inicial de salida, prevista para las 14.40. Desde una hora y media antes las pantallas del aeropuerto de Gran Canaria mostraban ya el cambio de hora: la nueva actualización fijaba el despegue para las 14.59.

La expedición de la UD Las Palmas, formada por los 23 jugadores convocados por Xavi García Pimienta –todos menos los lesionados Sinkgraven y Moleiro–, el cuerpo técnico y demás personal habitual en los viajes del equipo llegó en tiempo y forma a Gando, sin embargo, un grupo de expedicionarios se fueron a un conocido establecimiento de cafés y cuando llegaron a la puerta de embarque, unos 15 minutos después de la nueva hora de salida, no les dejaron entrar en el avión. Todos ellos alegan que les informaron de que había retraso y que no les avisaron de cuándo debían embarcar, algo que, según ellos, corresponde al delegado.

Fuentes de la UD informaron a este medio que el comandante estaba por la labor de dejar entrar a los rezagados, sin embargo, la coordinadora de la compañía, en tierra, no dio el visto bueno. Incluso, un miembro de la entidad amarilla habló personalmente con el piloto y vio cómo este trataba de convencer a la coordinara por vía telefónica, sin éxito.

Sabedores ya que los 15 jugadores y los dos fisios, más el delegado, que tuvo que bajarse del avión, no iban a poder volar, el club amarillo buscó la manera de que todos pudieran dormir anoche en Sevilla. La solución que encontró fue contratar un chárter a la compañía Binter, que tenía el avión y la tripulación necesarios para poder realizar el viaje. 

Los 18 miembros de la UD –más el vicepresidente Nicolás Ortega, que iba a viajar en un vuelo comercial por la noche–, que habían regresado a Barranco tras quedarse en tierra, despegaron finalmente a las 19.20. La duración del trayecto, en principio de una hora y 50 minutos, sería mayor por la menor potencia de la aeronave, habituada a realizar viajes entre islas. Al final tardó dos horas y 40 minutos.

Se dio la curiosidad de que el resto de la expedición, en la que estaban tan sólo ocho futbolistas, el cuerpo técnico y el resto del personal, había despegado desde Madrid tan sólo 10 minutos antes, a las 19.10. Por tanto, durante más de media hora –el tiempo que quedaba al vuelo que partió desde la capital de España para aterrizar en San Pablo– coincidieron en el aire dos aviones con miembros de la UD desde dos orígenes distintos, ambos con destino Sevilla.

La entidad amarilla, que emitió un comunicado para confirmar el suceso que ya había salido a la luz poco antes, no informó de si tomaría medidas disciplinarias a los que no se presentaron en la puerta de embarque en tiempo y forma, si bien en este tipo de casos suele aplicar el código interno.