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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Dos de cada diez viviendas están vacías o son residencias de ‘finde’

Las medidas para estimular a los propietarios a poner sus casas en alquiler no incrementan la oferta y la cifra de inmuebles arrendados en Canarias se reduce

Una mujer mira por el cristal del portal de un edificio de viviendas. | | CARSTEN W. LAURITSEN

Dos de cada diez viviendas, exactamente un 21%, están en Canarias vacías o son segundas residencias. Un total de 121.770, según las cifras que maneja la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), que por segundo ejercicio consecutivo ha publicado al detalle los datos sobre los inmuebles de los declarantes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en cada una de las Comunidades Autónomas. Se trata, por tanto, de casas y pisos que son propiedad de ciudadanos o familias del Archipiélago, es decir, que son propiedad de particulares y no de empresas, sociedades mercantiles o fondos buitre.

Esas casi 122.000 viviendas están algo por debajo de las 138.262 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) contabilizó en su último censo de edificios, publicado en 2011, hace ya más de diez años. Sin embargo, el INE sí incluyó en sus cálculos los inmuebles a nombre de personas jurídicas: empresas, instituciones, oenegés..., con lo que los datos de la Agencia Tributaria no solo no permiten asegurar que el número de casas vacías o de finde haya disminuido en las Islas a lo largo de la última década, sino que más bien indican que ha aumentado. Así que la aparente paradoja es que la cifra de inmuebles deshabitados y de residencias de fin de semana sigue incrementándose mientras a muchas familias les resulta cada vez más difícil encontrar un piso en alquiler a un precio razonable. Por eso la Consejería de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias viene esforzándose desde el comienzo de la legislatura en convencer a los propietarios para que pongan en alquiler esas casas que en muchos casos permanecen ociosas.

Los contribuyentes isleños declararon el año pasado, en la campaña de la renta correspondiente al ejercicio de 2020, un total de 624.450 viviendas. La mayoría, claro, son la residencia habitual de los declarantes del IRPF, en concreto 354.424. Luego hay otras 126.531 que los propietarios tienen en alquiler y cuya mayor parte está arrendada por ciudadanos y familias que la usan como domicilio. Otra parte se destina para el creciente negocio del alquiler vacacional, que tras tocar fondo durante lo peor de la pandemia vuelve ahora a reactivarse. Entran aquí esos pisos en comunidades de vecinos que tantos quebraderos de cabeza vienen dando a la justicia y, sobre todo, a los inquilinos del edificio. En cualquier caso, esas 126.531 casas arrendadas por los canarios llaman la atención por ser 554 menos que las declaradas en la campaña de la renta de 2019. ¿Por qué llaman la atención? Porque evidencian que la oferta de vivienda en alquiler no ha crecido con las diferentes medidas de estímulo puestas en práctica por los Gobiernos, o dicho de otro modo: que estas medidas no han sido lo suficientemente atractivas como para que los dueños se decidan a poner en arrendamiento esos inmuebles que tienen ociosos o que apenas usan.

El caso es que los canarios poseen 624.450 casas y pisos, de los cuales hasta 354.424 son el domicilio de los propietarios y 126.531 están alquilados a otros ciudadanos, a otras familias o a los turistas si es que se trata de viviendas vacacionales. De modo que las viviendas habituales en propiedad y los inmuebles en arrendamiento suman 480.955. ¿Y las restantes 143.495? Esas son las casas «a disposición» de sus dueños, una categoría en la que entran las residencias de fin de semana, una pequeña parte que está en usufructo, otro tanto que está okupada y las que están vacías. Una minoría, 21.725, son viviendas propiedad de contribuyentes canarios pero situadas en otras regiones del país; las restantes 121.770 son las que efectivamente están ubicadas en el Archipiélago. Más de 120.000 inmuebles desocupados o usados como segundas residencias –hay que insistir en que los usufructos y las okupaciones son minoritarios– en una autonomía que sufre una auténtica carestía de casas.

Hay que puntualizar, eso sí, que los datos que maneja la AEAT corresponden en todo caso a propiedades y alquileres legales, con lo que no es posible conocer cuántas de esas 121.770 viviendas vacías o de uso ocasional están en realidad arrendadas en negro. Si se tiene en cuenta que los países y regiones muy dependientes del sector servicios, como Canarias, son más proclives a la economía sumergida, el porcentaje de esas casas o pisos alquilados en negro será con seguridad mayor que en España. Y ello sin tener en cuenta que la limitación de la subida de los alquileres a un máximo del 2% puede empujar a muchos dueños a retirar sus propiedades del mercado.

Esas casi 122.000 viviendas sin familias son una cifra tan alta que permitirían enjugar de un plumazo el déficit previsto por la consultoría Corporación 5 y la Fundación DISA en uno de los análisis más completos publicados hasta la fecha. En el informe se prevé que el déficit en 2040 alcanzaría los 140.000 inmuebles.

Los esfuerzos del ejecutivo

El consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, tiene entre sus prioridades promover el mercado del alquiler, en parte con medidas que a los propietarios para poner en el mercado esas casas vacías o que apenas usan. De hecho, el Ejecutivo ha puesto en práctica el primer de la Comunidad Autónoma, que de momento va por buen camino. «Las previsiones iniciales que teníamos con este programa era que podríamos sacar más de 700 viviendas en cinco años. Llevamos apenas dos meses y la evolución es satisfactoria, lo que nos hace ser optimistas en que vamos a conseguir estos objetivos», explicó Franquis en una reciente intervención en el Parlamento. El plan incluye una serie de garantías para arrendadores y arrendatarios.

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