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La vanguardia de Puerto Rico

El CAAM acoge las obras de Arnaldo Roche, Ángel Otero y Ramón Miranda, que representan las últimas tendencias artísticas y renovadoras del país caribeño

Una de las obras de Ramón Miranda, que forma parte de una instalación sobre la violencia policial.

Una de las obras de Ramón Miranda, que forma parte de una instalación sobre la violencia policial. JOSÉ CARLOS GUERRA

Arnaldo Roche, Ángel Otero y Ramón Miranda representan las nuevas tendencias del arte puertorriqueño. Pertenecientes a tres generaciones distintas, sus estilos, sin embargo, tienen numerosos puntos en común, no solo porque los tres se formaron en el prestigioso Instituto de Arte de Chicago, sino porque se influyen mutuamente.

Los tres artista inauguran hoy, a las 20.30 horas, en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), y estarán expuestas hasta el 7 de junio de este año. El CAAM se convierte de este modo, en el primer museo europeo que muestra exposiciones individuales de estos tres creadores, cuyos respectivos proyectos van acompañados de sus publicaciones, que han sido editadas por el CAAM con textos de Omar-Pascual Castillo, Barry Schwabsky, Lilliana Ramos, Christian Viveros-Fauné, Matthew Schum, Octavio Zaya, Ionit Behar y Elvis Fuentes.

Durante la presentación, el director del centro, Omar-Pascual Castillo, recordó que fue el comisario Walter Otero la primera persona que insistió en que, después de que hicieran las exposiciones de José Bedia y Ray Smith, se centrara una retrospectiva sobre Arnaldo Roche Rabell. "Diez años después no podíamos por la crisis. Pero aquí estamos ahora con dos artistas deudores de su legado. Ángel desde la materialidad de la pintura y con Ramón, un artista que se desliga de la relación con la pintura y se acerca más a la nueva construcción de la imagen. A nivel conceptual o museográfico siempre entendí este proyecto como tres miradas hacia el espejo". Se trata de una mirada frontal, "que es la narcisista de Arnaldo, aunque está haciendo una autocrítica hacia su propia construcción como individuo". Una mirada de fascinación y espejismo "que es lo que genera Ángel Otero". Y una mirada transversal y divergente "que es la parte de atrás del espejo, y que es lo que hace Ramón Miranda".

Son tres individuales que luego girarán a Puerto Rico, al Museo de Arte Contemporáneo de San Juan. Para el director del CAAM "sus obras son una llamada de atención sobre cuestiones que nunca se han hecho". Y el hecho de que tres artistas de esta calidad hagan exposiciones individuales en un museo como este mucho menos. Para el director del centro, hay cuestiones causales, como que los tres nacieron en Puerto Rico, estudiaron en el instituto de Chicago, y porque hay un lazo muy fuerte entre ellos. "Son artistas que tienen una mirada universal desde lo particular y en muchos casos hacen trabajos con contextos específicos, no solo de puertorriqueños".

En una visita al centro de arte, al espectador lo recibe las obras del artista Arnaldo Roche Rabell en la planta 0 con el título de En Azul: Señales después del tacto (frottages).

Esta primera exposición, comisariada por Omar-Pascual Castillo, reúne una selección de 26 obras pertenecientes a la Galería Walter Otero de San Juan. Arnaldo Roche Rabell nació en Hormiguero, Puerto Rico, en 1955, ha desarrollado en los últimos años un vocabulario estilístico único, basado en la aplicación de capas de pintura en la que el color azul es el gran protagonista. En parte de su obra utiliza como base modelos humanos que coloca bajo papel o lienzos, resaltando sus contornos por medio de la técnica artística del frottage. Generalmente son composiciones de gran tamaño y múltiples texturas.

El artista trabaja los géneros del retrato, el autorretrato y el paisaje. La obra de Roche posee un fuerte contenido psicológico, en la que acomete asuntos relacionados con el ser humano y su naturaleza. Su trabajo está cargado de una gran expresividad e intensidad, cercano al neoexpresionismo pictórico, que se nutre de diversos referentes, algunos históricos y otros personales. Durante la presentación el propio artista recordó que Chicago tiene una población muy definida de latinoamericanos. "Cuando llegamos todos podíamos disfrutar de las oportunidades de la ciudad. No fui para cuestionarme nada, sino para ampliar mi existencia y mi capacidad como escritor. Quería hacer un baile de arquitectura, pintura, etc".

Su muestra aparece, además, precedida de un vídeo documental que hace las funciones de prólogo y en la que demuestra cómo se hacen los frottage, ya que desde 2004, y principalmente influido por los tsunamis que asoló al Océano Índico, el artista ha estado preocupado con la relación entre el ser humano y la naturaleza, sobre lo que pasaría si el agua nos invadiese, algo monocromática.

En la planta 1 se exhibe el proyecto Pintura Ascendente, de Ángel Otero, comisariado por el crítico de arte Christian Viveros-Fauné. La muestra reúne una selección de 16 obras recientes de este artista afincado en Nueva York, que está considerado como uno de los creadores latinos emergentes más relevantes en el ámbito del arte contemporáneo internacional. Su obra se ha dado a conocer por sus pinturas y por el singular proceso que emplea para concebirlas. El artista practica un arte procesal que combina la pintura y el ensamblaje. Otero crea pieles de óleo al verter pigmento sobre placas de vidrio que después remueve y deja secar, para luego pegarlas a los lienzos. Finalmente, les añade más óleo a estas pieles, junto con otros elementos, tales como pintura spray, resina y silicona. Ángel Otero, nacido en San Juan de Puerto Rico, en 1981, es un artista que busca un replanteamiento permanente del arte al establecer un diálogo con la historia.

El trabajo de este creador se caracteriza por la recuperación de la memoria histórica y artística. Para él, su discurso estético debe definir qué es la pintura.

En realidad, el arte de Otero es una continuación del trabajo de Arnaldo en cuanto al material, ya que se cuestiona cuáles son los límites de la figuración, de la contemplación, de la contemporaneidad. Su proceso creativo consiste en realizar capas de óleos, con una imagen que es tachada por otra y así sucesivamente, de modo que esas capas creen una piel con las que hace el cuadro. Se trata de un artista que concentra la tradición europea y americana y una relación con la identidad. Una pintura ascendente porque la producción suya sale de abajo a arriba en la que se ven los paisajes. Y una pintura abstracta que se debate entre la abstracción y la figuración.

La exposición Somos polvo de Ramón Miranda Beltrán, es la tercera de las muestras que se exhibe en la planta 3 del CAAM. Consta de un total de siete instalaciones de gran formato creadas expresamente para el CAAM. Ramón Miranda Beltrán es un joven artista que muestra sus inquietudes sociales, históricas o culturales en su producción artística. Utilizando el cemento y la fotografía analógica como soportes de trabajo, crea instalaciones escultóricas de gran formato que abordan temáticas como el concepto de Estado, las leyes que se dictan sobre las libertades públicas, los problemas de tensiones raciales, violencia o el abuso de las armas en Estados Unidos.

En las siete obras que se exhiben en esta exposición, concebidas para el CAAM, estas temáticas están presentes. El artista creó sus obras a partir de planchas de cemento fundido construidas en el museo sobre las que fue estampando fotografías, algunas tomadas en 2014 en distintas partes de Estados Unidos y otras extraídas de imágenes publicadas en periódicos.

Ramón Miranda, nacido en San Juan de Puerto Rico, en 1982, vive y trabaja en Nueva York. Es un artista emergente con una formación, que transita entre el Instituto de Arte de Chicago y la Universidad de Puerto Rico. Pese a su juventud ha logrado exhibir su obra en exposiciones individuales realizadas en Nueva York, Chicago y Puerto Rico. Sus imágenes plasman los entrenamiento policiales en los campos de tiro, y textos como el de la declaración de independencia centrado en cómo perseguir la felicidad y hacer una revolución. "EEUU es un país fundado en la revolución", recordó. "Por eso en la primera obra de la muestra quise poner a la policía de Chicago en diciembre de 1969 sacando el cuerpo del Pantera Negra Fred Hampton. El artista decidió poner la declaración escrita sobre un hormigón justo donde estaba situado el cuerpo de Hampton.

Otra de sus obras trata sobre la islamofobia que hay en los EEUU. "Según la Constitución, el congreso tiene el deber de declarar la guerra. Pero tras el 11-S se le permite al presidente sin el aval del Congreso, por lo que es una ley anticonstitucional que existe". En dichas fotos hay unas imágenes de personas árabes que son utilizadas como blanco de tiro y también se incluye la bandera de 1898 presidencial cuando se produjo la guerra hispano americana. En las escaleras del CAAM se sitúan frente a frente dos fotografías de una protesta estudiantil en Puerto Rico. "Hay un juego entre ellos en el material, las escalas, etc", e incluye una selección del texto de la Ley Mordaza, utilizando así las palabras que se incluyeron referidas exclusivamente a las protestas.

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