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Alemania trae a La Luz su mejor fragata

La 'Baden-Württemberg' realiza una escala técnica de tres días en Las Palmas de Gran Canaria

La 'Baden-Württemberg', atracada en el muelle Santa Catalina, ayer. ANDRÉS CRUZ

La fragata del ejército alemán Baden-Württemberg se encuentra en el Puerto de La Luz realizando una escala técnica que la mantendrá en la ciudad al menos hasta mañana lunes. El buque, que cuenta con Incargo como agencia consignataria en Las Palmas de Gran Canaria, llegó ayer al Muelle Santa Catalina, donde quedó atracado durante la mañana junto a los cruceros, en la zona interior de su costado poniente. A lo largo de estas jornadas recibirá en el recinto capitalino algunas provisiones antes de seguir adelante con su navegación, de acuerdo con fuentes portuarias.

La visita de la fragata a Gran Canaria no conlleva jornadas de puertas abiertas para poder visitar su cubierta y sus espacios interiores, a diferencia de lo que ocurre habitualmente en las escalas de los barcos militares de países aliados que pasan por la Isla, ya que no tiene carácter oficial. La Baden-Württemberg fue entregada definitivamente al ejército alemán hace escasos seis meses y su tripulación, compuesta durante esta navegación por 124 personas, aún se encuentra realizando pruebas a bordo para comprobar la capacidad de respuesta del buque en diferentes aguas.

La Baden-Württemberg, conocida también con el código F125, es significativa por dos razones: es el mayor buque de guerra de Alemania y a la vez, el que cuenta con un equipamiento más avanzado. La eslora de esta fragata -así como de toda la clase a la que da nombre, que una vez completada estará compuesta por cuatro naves- es algo mayor que la de las unidades de la clase Álvaro de Bazán, construida para el ejército español y que cuenta con versiones derivadas para los ejércitos noruego y australiano. Tiene 149,5 metros frente a los 146,7 de los buques desarrollados por Navantia para la Armada, aunque con una manga prácticamente idéntica (18,8 metros frente a 18,6).

Una de las características de la clase Baden-Württemberg que más destaca el ejército alemán es su capacidad de uso intensivo, lo que permite a los buques mantenerse de forma continuada hasta dos años en la zona marítima a la que hayan sido encomendados. Gracias a esta particularidad, tanto el buque que ahora visita Las Palmas como sus sucesores -el segundo de la clase fue entregado por el astillero ThyssenKrup Marine Systems esta misma semana- pueden operar con facilidad en un amplio rango de situaciones, desde desembarcos de tripulaciones a actividades de mantenimiento de la paz pasando por conflictos asimétricos como los vinculados con la piratería en distintas zonas marítimas del planeta.

En estas últimas resultan especialmente útiles los cuatro botes salvavidas con los que está dotado el buque. Cuentan con un rango de autonomía de unos 130 kilómetros y pueden transportar a un máximo de 15 personas a velocidades de hasta 40 nudos, por lo que son más rápidos que los catamaranes que habitualmente conectan las Islas y cuya velocidad no suele superar los 38 nudos. Las altas velocidades y la capacidad de estos botes semirrígidos facilitan el transporte de tropas y "la protección de convoyes civiles frente a atacantes rápidos o para evacuar a personas en situaciones peligrosas", según señala el ejército alemán en su sitio web.

La Baden-Württemberg cuenta con una tripulación reducida en comparación con las anteriores fragatas comisionadas por Alemania, lo que implica una mayor automatización de gran parte de las rutinas del buque. La mediación de las máquinas permite, por ejemplo, que el operador de las cinco ametralladoras con las que cuenta el barco en cubierta -todas con sus propios sensores ópticos- pueda accionarlas desde el centro de operaciones de la nave, sin tener que exponerse en las zonas exteriores.

No todo resulta positivo en la fragata. Los avances tecnológicos incluidos por todo el buque causaron retrasos en su entrega. Los problemas generaron incluso una devolución de la nave en 2016 al consorcio encargado de su construcción por parte del ejército alemán (la primera que realizaba en toda su historia) al no cumplir durante sus pruebas de mar las expectativas con las que había sido diseñado.

La Baden-Württemberg presentaba una escora a estribor de más de un grado y un sobrepeso que mermaba la capacidad de reacción, además de hardware y software en la sala de operaciones, según informó en su día la prensa especializada. Tras tres años de trabajos en el buque, el ejército alemán la recibió definitivamente en abril del año pasado.

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