El imparable desarrollo de la ciudad durante el siglo XX encajonó el istmo que impide que La Isleta sea la novena isla canaria hasta convertirlo en un muro infranqueable entre las dos orillas. El largo desencuentro entre el oriente industrial del Puerto y el occidente monumental de Las Canteras, con la Avenida Marítima como tierra de nadie, comenzó a disiparse este sábado, 27 de febrero, tras la apertura de la pasarela Onda Atlántica, con casi 300 metros de un serpenteante camino de acero llamado a acercar de nuevo las bahías.

“El istmo es una zona muy delicada en la ciudad, es el punto más estrecho y de hecho hasta no hace muchos años el agua cruzaba de lado a lado”, recordaba Javier Haddad, uno de los autores de la pasarela junto a Ramón Checa y Luis González, poco antes de dar los primeros pasos por la obra recién terminada junto a las autoridades que acudieron a este sábado a presentación. El objetivo de los arquitectos era sortear la Avenida Marítima “con un único gesto, un único trazo” que ofreciera una sensación de liviandad durante el trayecto: “Queríamos que un único elemento fuera capaz de resolver todo y por eso surge este recorrido del 6%, que es accesible tanto para peatones como para ciclistas, patinetes o personas con movilidad reducida”.

La pasarela, cuyo diseño fue seleccionado entre los 62 proyectos presentados a un concurso público poco antes de las elecciones de 2015, es una solución de accesibilidad entre el Puerto y la playa desde el punto de vista formal, pero aspira a mucho más. “Era una idea fantástica”, en palabras del alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, “que establecía un cordón umbilical, la unión real con esa filosofía del land art de embridar las soluciones arquitectónicas al entorno en el que se encuentran”. Una vez colocadas sobre los apoyos de hormigón, sus 12.000 toneladas de acero surcan los seis carriles de asfalto de la avenida y regalan vistas hasta ahora desconocidas, desde las grandes grúas del Puerto a la montaña de Ajódar, a quienes cruzan de un lado a otro.

16

El Puerto queda conectado a la ciudad con la inauguración de la pasarela 'Onda atlántica' La Provincia

Hidalgo también hizo mención a la paradoja de la Avenida Marítima como elemento de desarrollo urbano durante la gran expansión de la capital grancanaria en el siglo XX, una arteria que impulsó la actividad del Puerto, pero al mismo tiempo se convirtió en “una fractura desde el punto de vista visual, humano y arquitectónico” que “precisaba de una apuesta por volverse a integrar, a ser parte de un todo”. Esa reunión, que Haddad describió durante la apertura de la pasarela como “un anillo de compromiso entre la ciudad y el Puerto”, puede suponer “un nuevo comienzo para seguir trabajando juntos” a ambos lados del istmo.

Antes de unir las dos orillas, la Onda Atlántica ha logrado poner de acuerdo a administraciones de distinto color político y nivel competencial. Fue impulsada por la Autoridad Portuaria, escogida por una administración municipal del PP, ejecutada por otra del PSOE, Podemos y Nueva Canarias y financiada a través de los fondos autonómicos del Fdcan, algo que resaltó el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, durante su apertura al público: “Esta obra, con distintas administraciones de antes y de ahora que han colaborado, es un magnífico ejemplo” de unidad. “Ante las adversidades”, continuó, “solo cabe ponernos de acuerdo, arrimar el hombro, caminar hacia adelante y esforzarnos”. Esa actitud es, a juicio de Torres, lo que permitió superar las dificultades que fueron surgiendo durante la larga gestación de este nuevo enlace urbano.

13

Así estaban en enero las obras de la pasarela Onda Atlántica del Puerto J. C. Castro

El vuelo de la pasarela sobre la Avenida Marítima, “un alarde de vanguardia” para el concejal capitalino de Urbanismo, Javier Doreste, tiene lugar a través de tres grandes vanos de 63 metros que hacen que la plataforma ‘flote’ sobre el asfalto. Este es uno de los principales hitos de su diseño, fruto de arquitectos canarios a los que el edil sitúa entre los artífices de una transformación de la ciudad “aparejada a la creación de nuevos iconos ideados por talentos locales que están llamando la atención internacional”.

Durante su intervención, Haddad extendió el mérito del proyecto a todos los que han trabajado en él durante los últimos años e incidió en la proyección de futuro de la Onda Atlántica ante la transformación paulatina de la dársena interior del Puerto, del mismo modo que los romanos anticipaban sus expansiones construyendo nuevas vías y calzadas. “La ciudad tiene ahora ante sí la oportunidad de intentar suplir carencias”, resaltó.

Abierta al público la pasarela 'Onda atlántica' La Provincia

Es en ese lado, junto a los muelles del Refugio y Sanapú, donde están ahora puestas las miradas. El plan Puerto-Ciudad impulsado por la Autoridad Portuaria desde hace una década cuenta ya con algunos de sus elementos más significativos, como el acuario Poema del Mar o la propia pasarela, según recordaba ayer su presidente, Luis Ibarra, pero aún tiene pendientes otros proyectos que deben terminar de transformar la zona.

Entre ellos, el más inmediato es el taller de reparación de embarcaciones deportivas de gran porte, que ya ha sido concesionado por los Puertos de Las Palmas y para el que la institución ya prevé realizar dragados que aumenten el calado y faciliten el atraque de megayates. Después llegará el traslado de las naves humanitarias de la avenida de los Consignatarios, que Ibarra fechó para 2022. Su lugar será ocupado por jardines y zonas verdes, porque “el objetivo, aunque el planeamiento permita determinadas actividades de restauración, es crear nuevas zonas libres”. “El proyecto Puerto-Ciudad no es para competir con Las Canteras ni con la segunda línea de playa”, acentuó.

Te puede interesar:

El Puerto queda conectado a la ciudad con la inauguración de la pasarela 'Onda atlántica' La Provincia

La transformación del entorno se completará con el retorno de la pesca fresca al Muelle Pesquero, para lo que la empresa Frisu ya ha presentado una solicitud de concesión que incluye una fábrica de hielo, y la renovación del centro comercial El Muelle para mitigar su impacto visual y relanzarlo como espacio de compras en pleno centro “Ya nos han comunicado que quieren hacer una importante inversión para modificar la visión que tiene ahora el centro y traer nuevos inversores”.