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Medio siglo con los contenedores

El acuerdo con la multinacional MSC, dueña de Opcsa, garantiza otros 30 años de una actividad que ha transformado el Puerto en las últimas cinco décadas

Obras de relleno para la ampliación de la terminal de Opcsa a finales de la década de 1990. Archivo La Provincia/Diario de Las Palmas

Al principio fueron solo dos contenedores. Llegaron hace algo más de 50 años para cargar pescado con destino a la Península y continuaron viniendo sin cesar, primero a miles y después a millones. La expansión global del comercio durante el último medio siglo tiene su encarnación en esos bloques metálicos y el entramado de puertos que les dan cobijo en su periplo, como ocurre en Las Palmas de Gran Canaria. El acuerdo entre la Autoridad Portuaria y la naviera MSC para prolongar la concesión de la terminal Opcsa garantiza otros 30 años de un sector clave para la economía de la Isla, aunque para llegar hasta aquí ha sido necesario transformar casi por completo el recinto.

La terminal de contenedores del León y Castillo comenzó a funcionar a finales de la década de 1990, pero los heraldos de la globalización de las mercancías habían llegado mucho antes a La Luz. «Pida transporte en containers, es mejor y no cuesta más», proclamaba la desaparecida Contenemar en anuncios publicados en la prensa de 1971. La naviera vendía el innovador servicio argumentando que ofrecía «al comercio de las Islas grandes posibilidades para la venta de sus productos y recibir sus mercancías desde origen con la máxima garantía», aunque su gestión a pie de muelle resultaba rudimentaria al principio.

Anuncio de Contenemar publicado en el Diario de Las Palmas en 1971

La única explanada logística estaba en el por entonces recién estrenado muelle de Ribera, el actual Sanapú, pero la estiba de los primeros contenedores se tuvo que hacer en el Muelle Grande con las grúas de la Junta de Obras del Puerto, según recordaba hace tres años en estas páginas Manolo González, un histórico de La Luz que participó en aquellas operativas como empleado de la naviera. Las máquinas propias no tardaron demasiado en llegar y la actividad comenzó a despegar: de acuerdo con los anuarios estadísticos de Puertos del Estado, los 2.908 contenedores movidos en 1970 pasaron a ser 5.871 en 1971, 13.846 en 1972, 29.841 en 1973...

Por La Luz pasaron 2.908 ‘containers’ en 1970; el récord se alcanzó en 2007 con 1.317.320 unidades

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La Luz estaba experimentando en esos momentos la segunda gran ampliación de su historia, tras la ejecución del actual muelle León y Castillo que sirvió para dar abrigo al puerto original. El plan diseñado en la década de 1960 por el ingeniero Juan Argenti Ulloa contemplaba un espigón exterior de tres kilómetros que debía nacer al este de La Isleta para ganar una nueva dársena con muelles oblicuos y explanadas aptas para distintos usos. 

Préstamo para el dique

La construcción del futuro Reina Sofía arrancó en 1967 y concluyó -en su primera fase; el muelle continúa ganando metros en la actualidad- en 1971. Dos años más tarde, el Banco Mundial concedía un préstamo para las obras cuyo montante, 1.210 millones de pesetas del momento, permite imaginar la envergadura que alcanzó el proyecto. 

La dársena exterior permitió proyectar un puerto industrial -la zona más cercana a La Isleta se convirtió en el área de reparaciones navales que hoy acoge las instalaciones de Astican y Zamakona- y comercial, con una terminal de contenedores que ocupaba aproximadamente el mismo espacio que la actual concesión a Gesport. Todo, a través de explanadas ganadas al mar que no pararían de crecer en las dos siguientes décadas al abrigo del recién construido dique. 

En La Luz, la pesca daba distintas señales de agotamiento y el trasiego de combustible ya no alcanzaba los volúmenes de los tiempos de los bloqueos de Suez, pero el movimiento de contenedores no paraba de crecer en las postrimerías del siglo XX. El Puerto de Las Palmas pasó de 41.744 unidades TEU -sistema que mide los contenedores en el equivalente a unidades de seis metros- en 1975 a 104.753 en 1985, aunque las infraestructuras continuaban siendo prácticamente las mismas. La década posterior conllevó la transformación del muelle León y Castillo, hasta entonces un espigón, con explanadas de 250 metros de ancho en su lado naciente a las que años después se acabaría mudando Opcsa

Los siguientes diez años supusieron la construcción de dos nuevas terminales. La primera en llegar fue la del muelle EN-2, que primero ocupó Opcsa y ahora gestiona la corporación marítima Boluda, pero el gran plan de La Luz para consolidarse como puerto de escala internacional de contenedores pasaba por seguir ganando grandes explanadas al sur de la dársena exterior

La terminal que nació al este del muelle León y Castillo -no exenta de polémica, ya que alteraba por completo la visión del Puerto desde la ciudad al cambiar los trasatlánticos del pasado, como el Queen Mary, por las grúas pórtico- costó otros 1.200 millones de pesetas y estuvo concluida en su primera fase a mediados de la década de 1990. Por entonces, el movimiento de contenedores se situaba en torno a 150.000 unidades anuales. 

La primera fase de la terminal del muelle León y Castillo costó 1.200 millones de pesetas en 1995

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La actividad vivió un crecimiento exponencial con la nueva terminal, que fue ganando superficie con sucesivas ampliaciones de la explanada que ahora quedarán unificadas con la prórroga de la concesión hasta 2051. La Autoridad Portuaria de Las Palmas cerró el año 2000 con 621.104 contenedores en todos sus puertos y siete años más tarde alcanzaba su récord histórico con 1.317.320 unidades. Desde entonces ha experimentado algunas fluctuaciones en el entorno del millón de TEU, pero el compromiso de actividad adquirido por MSC, que se hizo con la totalidad del accionariado de Opcsa cuatro años atrás, garantiza un crecimiento paulatino y sostenido durante las próximas tres décadas.

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