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El auge turístico dispara los precios de la vivienda en Santa Catalina y Las Canteras

Un estudio de la ULPGC analiza el proceso de gentrificación social que lleva produciéndose en la zona Puerto de la capital en los últimos años

Vista de la calle Sagasta con Pedro del Castillo Westerling, junto a Las Canteras. Juan Castro

El auge de la actividad turística ha disparado los precios de la vivienda en Santa Catalina y Las Canteras y está expulsando a los vecinos. Esta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer del estudio Barrios turísticos y nuevos procesos de desigualdad socio-urbana en Baleares y Canarias, el cual fue publicado en 2021. Se trata de un trabajo elaborado por geógrafos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en colaboración con investigadores de la Universitat de les Illes Balears y de la Universidad de Barcelona, formado por Josefina Domínguez Mujica, Jesús M. González Pérez, Juan Parreño Castellano y Dolores Sánchez Aguilera. Estos han analizado y comparado el proceso de gentrificación social que están viviendo barrios similares de la capital grancanaria y Palma.

«La revalorización turística ha supuesto un incremento en los alquileres y en los precios de compraventa», concluyen los geógrafos con respecto a los datos analizados en el barrio de Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria. Esto, «indirectamente», conllevaría también el aumento en el nivel de renta de la población, en lo que estos han definido como un proceso de «elitización». Y es que, según los investigadores, las nuevas dinámicas de las ciudades turísticas han devenido «en un proceso de gentrificación» que han terminado por fomentar la desigualdad social al cambiar la población.

¿Qué es la gentrificación?

Según la definición de la RAE, la gentrificación es «un proceso de renovación de una zona urbana, generalmente deteriorada, que implica el desplazamiento de su población original por parte de otra de un mayor poder adquisitivo». ¿Es esto lo que está ocurriendo en la zona Puerto? En parte, al menos, sí, según los investigadores. Este área de la ciudad ha vivido una transformación notoria en los últimos años tras varias décadas de degradación por el traslado de la actividad turística al Sur. Así, han aparecido nuevos hoteles, se ha renovado una planta alojativa que estaba obsoleta y ha surgido el boom de la vivienda vacacional. «Expectativas turísticas que han impulsado el sector inmobiliario» precisa el estudio.

En la última década los vecinos de países comunitarios han ganado peso frente a los africanos

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Según el estudio de la ULPGC, «la revalorización turística origina una pérdida demográfica». El barrio pierde población más rápido que el resto de la capital. La zona en la que se centra el equipo de trabajo -delimitada por las calles Olof Palme, Mesa y López y Juan Rejón- tenía en 2014 un total de 22.887 habitantes, ocho años después, en 2019, el barrio había perdido 1.155 vecinos, un 5,05% menos. En este mismo periodo el municipio bajó un 0,6% -de 382.283 a 379.925 habitantes-. Una caída que se ha visto reflejada en un cambio de patrón entre los ciudadanos extranjeros.

La composición de la población migrante de Santa Catalina y Las Canteras ha cambiado sustancialmente desde los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria, según refleja el estudio. De tal manera que en la última década ha ganado peso los extranjeros procedentes de países de la Unión Europea, mientras que el número de personas de África «ha perdido presencia». El estudio resalta que ha habido un «decrecimiento continuado» de marroquíes, colombianos y cubanos, frente al incremento de italianos y alemanes y en menor medida y chinos. Según los geógrafos, se trata de una modificación del vecindario que que refleja la gentrificación al cambiar inmigrantes laborales por europeos comunitarios y, por tanto, un proceso de «elitización».

Vivienda vacacional

Este cambio demográfico ha venido acompañado de una transformación urbanística del Puerto. El estudio hace hincapié en la renovación de la planta hotelera y la apertura de hoteles «orientados a un cliente de poder adquisitivo medio-alto»; y en la aparición del fenómeno de la vivienda vacacional. El barrio sumaba 2.188 alquileres turísticos en el momento de realizarse el estudio; cifra que presumiblemente se habrá incrementado, dado que en mayo de este año la capital sumaba un 14% más de este tipo de alojamientos con respecto a abril de 2021.

El alquiler vacacional ha surgido en lo que eran viviendas principales o que estaban en régimen de larga duración, complejos de apartamentos reconvertidos en los 90 y que ahora han vuelto al sector turístico con esta fórmula o complejos de apartamentos que han cambiado su modelo. Este cambio en la oferta inmobiliaria y la renovación urbanística habrían propiciado, señalan, el encarecimiento de este bien básico. 

La compra de casas por extranjeros es uno de los factores que mantiene los precios altos

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Según el estudio, el precio más elevado en el barrio se alcanzó en septiembre de 2019, con 3.104 euros por metro cuadrado. Cifra que habría quedado ya superada; en el portal inmobiliario Idealista, misma fuente que la utilizada por los investigadores, el máximo histórico se produjo el pasado mes de octubre, el coste del metro cuadrado llegó a los 3.343 euros. Los geógrafos indican que el metro cuadrado creció en toda la ciudad entre 2014 y 2019 de una manera «mucho más moderada» que en Santa Catalina Canteras. Tendencias que se ven también en los alquileres, con el metro cuadrado más caro de la capital, aclaran.

El grupo de investigación resalta que «la reestructuración productiva del sector turístico impulsa la compra de inmuebles para alquiler turístico y nuevos productos hoteleros». Estos resaltan también la compra de inmuebles por parte de extranjeros -en el tercer trimestre de 2022 batieron todos los récords-. Otro factor a tener en cuenta sería el crecimiento de la demanda local ante «la revalorización de las inversiones», aunque, «posiblemente más orientada al negocio que a la residencia».

Con todo, los investigadores subrayan que la renta media bruta en el distrito postal 35007, el del barrio de Santa Catalina y el que más o menos se ajusta a la zona de estudio, se incrementó un 6,4% entre 2013 y 2017. No obstante, «el crecimiento en el conjunto de la ciudad fue mayor». De ahí que hayan concluido que es «la actividad turística y la demanda internacional de vivienda» -por parte de británicos, alemanes, franceses, belgas o suecos, con mayor poder adquisitivo medio-, son los factores que sostienen los precios altos produciendo además «la expulsión de residentes que no pueden pagar sus alquileres».

El caso de Baleares

El grupo de investigación de la ULPGC ha analizado en el estudio Barrios turísticos y nuevos procesos de desigualdad socio-urbana en Baleares y Canarias tanto el barrio de Santa Catalina como el de El Terreno, en Palma. Este último cuenta con unas características similares al de la capital grancanaria, dado que sufrió un auge del turismo en los 60 y 70 que terminó por convertirse en una zona degradada en los 90. Hoy día está en pleno proceso de gentrificación. Al igual que ha ocurrido en Las Canteras, hora hay más vecinos de países ricos europeos que antes de la crisis de 2008, cuando dominaban los búlgaros o latinos. Esto se debe «una creciente residencialización vinculada a población de alto nivel económico» y no tanto al auge turístico como en la capital grancanaria; y es que la legislación balear prohíbe arrendar pisos a turistas en la ciudad de Palma, con la excepción de casas unifamiliares-. | A. V.

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