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Volcán de La Palma

El volcán Tagoro cumple diez años

El 10 de octubre de 2011, los aparatos del Instituto Geográfico Nacional revelan el tremor producido por el magma bajo las aguas del Mar de Las Calmas

Las restingolitas, material expulsado por la erupción submarina de El Hierro.  | | E.D.

Las restingolitas, material expulsado por la erupción submarina de El Hierro. | | E.D.

Aquel singular fenómeno eruptivo, que se había ido anunciado entre repetidos seísmos e inquietantes burbujeos, atrajo todas las miradas hacia la isla de El Hierro, que en los meses siguientes se convirtió en un laboratorio al aire libre. Mientras tanto, cundía la alarma entre los habitantes de la isla geológicamente más joven del Archipiélago y finalizada la erupción, la ciencia mantiene debates abiertos.

Hasta el reventón del pasado 19 de septiembre del volcán de La Palma en la zona de Cumbre Vieja, la erupción del volcán Tagoro, en aguas de El Hierro, figuraba como el último episodio eruptivo registrado en el Archipiélago. Y precisamente hoy se cumple una década del inicio de un singular proceso de vulcanisno submarino que tuvo lugar, paradójicamente, en el Mar de Las Calmas, cerca del núcleo de La Restinga, una de las reservas marinas más importantes de Europa. Aquel fenómeno de la naturaleza, que se fue anunciando entre una sucesión de seísmos e inquietantes burbujeos, atrajo todas las miradas hacia la Isla del Meridiano, convertida para los estudiosos en un laboratorio al aire libre, al tiempo que cundía la alarma entre los habitantes de la isla geológicamente más joven del archipiélago.

El 22 de octubre, el buque Ramón Margalef, del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ya navegaba por aguas herreñas y tan solo dos días después, los científicos encontraban el cono volcánico, el más joven jamás cartografiado hasta entonces. El volcán tenía un diámetro en la base de 700 metros, una altura de 100 y un cráter de 120 de anchura.

El 27 de octubre se obtenían las primeras imágenes del volcán por métodos directos. Para ello se contaba, además de con el Liropus2000, con el trineo fotogramétrico Politolana, y el 5 de noviembre se registraban unos valores inéditos: el agua estaba a unas condiciones extremas que jamás se habían medido en ningún océano del mundo. El oxígeno disuelto era casi cero, la concentración de ácidos era mil veces superior que en condiciones normales y la temperatura en los primeros 200 metros de la columna de agua había aumentado más de 10 grados.

En los tres meses siguientes se fueron sucediendo nuevas batimetrías, y gracias a los mapas obtenidos pudo analizarse la evolución del volcán, observando cómo se multiplicaban las bocas para después unificarse y cómo crecía en altura para luego derrumbarse.

Años después de finalizar la erupción herreña, el volcán, que se encuentra a 88 metros de profundidad, continúa expulsando importantes cantidades de hierro al océano que «han ido fertilizando de manera natural esas aguas y propiciado toda una explosión de vida en el que probablemente será el primer Parque Nacional Marino de España», tal y como recogía un estudio realizado por cuatro investigadores del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (IOCAG).

Discrepancias científicas

Mientras unos científicos afirman que la vida estaba regresando a esos fondos marinos a toda velocidad, que la explosión del Tagoro había supuesto la creación de «condiciones óptimas para la regeneración del área», al elevar muy por encima de lo normal los niveles de hierro disuelto y reducir el pH del agua, otros sostienen, contrariamente, que la erupción no produjo ninguna fertilización biológica que acelerara la recuperación del ecosistema marino.

Según esos investigadores, los cambios tanto en la abundancia de fitoplancton como de clorofila en las aguas al sur de El Hierro, se dieron también en el resto del Archipiélago, principalmente por la variabilidad estacional natural, y en parte, también a la variabilidad interanual causada por la Oscilación del Atlántico Norte (NAO). Pese a estas discrepancias, pescadores y buceadores perciben el resurgir de la vida submarina tras la erupción del Tagoro hace diez años.

El nacimiento

Científicos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y de la Universidad de La Laguna (ULL) publicaron en la revista científica Journal of African Earth Sciences los resultados de una investigación llevada a cabo sobre la naturaleza de los fragmentos volcánicos emitidos en las primeras fases de la erupción submarina al sur de la isla de El Hierro, conocidos como restingolitas. A primera vista, la característica más llamativa es su naturaleza mixta, puesta de manifiesto por la presencia en los fragmentos de dos tipos de materiales muy diferentes en color, textura y composición. Su característica más sobresaliente es que presentan un material interno blanco muy vacuolar, de textura extremadamente esponjosa, rodeado por una delgada corteza negra mucho menos vacuolar.

Cronología: Así sucedió de la erupción del volcán Tagoro

27 de septiembre

Entre la medianoche y las 16:00 horas se registran cerca de un centenar de seísmos. El mayor, de 3.6 grados de magnitud y a 11 kilómetros de profundidad en el mar, al sur del municipio de Frontera. Por la noche se procedió a evacuar a 53 vecinos de El Lunchón, Pie Risco, Los Corchos, parte de Las Puntas y Guinea. Se cierra el túnel de Los Roquillos y se suspenden las clases en Frontera.

8 de octubre

A las 22:34 horas se registra un seísmo de 4,4 a unos 3.5 kilómetros al suroeste de La Restinga, el de mayor intensidad. 10 de octubre A las 5:15 horas,​ los aparatos de medida del IGN revelaron el tremor producido por el flujo de magma en algún punto mar adentro, a 5 kilómetros de la costa y a 900 metros de profundidad. Se consideró que se trataba de la primera erupción volcánica producida en España desde 1971, cuando entró en erupción el Teneguía, en la isla de La Palma.

11 de octubre

A las 14:00 horas se eleva el semáforo de riesgo volcánico a rojo para la zona de La Restinga, lo que dio lugar al desalojo de los habitantes de dicho núcleo costero, donde residían 547 personas. Se observaron dos manchas verdosas por emanaciones sulfúreas.

15 de octubre

Desde el aire, científicos del IGN y el CSIC detectan en la superficie del mar, a 2.4 km de la costa, fragmentos de lava humeante.

31 de octubre

El volcán retomó su actividad, encontrándose piroclastos ardientes en la superficie. La isla sufre más de 300 temblores.

3 de noviembre

Aparece una mancha más oscura frente a La Restinga, con burbujeo, apreciándose la alineación de los focos de emisión.

5 de noviembre

Se evacua por segunda vez el pueblo de La Restinga, ante la intensificación de la erupción.

5 de marzo de 2012

El Comité Científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico confirmó que la erupción submarina ha concluido y que el cráter del volcán, ya apagado, ESTÁ a 88 metros de profundidad, en el como Mar de las Calmas, cerca del puerto de La Restinga.

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