La noche de San Juan, el 23 de junio, supone la cristianización de la fiesta de la celebración del solsticio de verano en el hemisferio norte e invierno en el hemisferio sur. Su origen proviene de las fiestas paganas de hace miles de años, cuando se realizaban cultos al sol, puesto que estaba considerado uno de sus dioses y por ser el astro rey.

Sin embargo, con la llegada del cristianismo, esta celebración fue cambiando aunque sigue manteniendo su esencia. Muchas de las fechas utilizadas en las celebraciones paganas durante los inicios del cristianismo se han ido conservando hasta la actualidad, una de ellas es el caso de la noche de San Juan.

Su origen proviene de las fiestas paganas de hace miles de años

En la Biblia, esta fecha aparece como el día en el que nació San Juan Bautista y que su padre Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar el nacimiento de su hijo Juan. El cristianismo asimiló esta tradición y la adaptó a su calendario, motivo por el cual se relaciona la costumbre de prender las hogueras con el nacimiento de Bautista.

La adaptación que realizó el cristianismo es la que explica por qué la celebración de la noche de San Juan no coincide con el solsticio de verano. La tradición pagana señalaba que encendían las hogueras para dar más fuerza al sol que en esa fecha va perdiendo fuerza y los días se hacen más cortos. De esta manera, se conseguía prolongar la luz.

La noche de San Juan siempre se ha asociado al fuego aunque hoy en día esta noche se ha popularizado y se relaciona con el inicio del verano, el final del curso académico o el comienzo de las vacaciones. No obstante, en su versión pagana, la noche de las hogueras suponía un día mágico, el momento perfecto para espantar a los malos espíritus o romper con las cosas malas que hayan sucedido.

Uno de los rituales más conocidos de esta noche especial es saltar siete veces la hoguera con el fin de atraer a la buena suerte. Otro de los más conocidos es meterse en el mar a media noche y saltar nueve olas para tener suerte. Tampoco puede faltar escribir en un papel los deseos que quieres que se cumplan de cara al próximo año y luego echarlos al fuego.

En España cada localidad tiene sus típicas tradiciones. En el sur, suelen prender muñecos de trapo u otro material en las hogueras mientras que en Menorca, al coincidir con las fiestas patronales, tienen un ambiente muy medieval, mezclando las hogueras con los característicos caballos y sus jinetes.

Pese a que esta fiesta es muy conocida en España y Portugal, también se lleva a cabo en otros lugares del mundo como Reino Unido, Noruega o América del Sur, entre otros. No obstante, todas tienen un elemento en común: las hogueras, ya sea para atraer la buena suerte o para alejar los malos espíritus.

Cabe destacar que a lo largo del día 21 de junio, en el hemisferio norte, vivimos el día más largo y la noche más corta mientras que en el hemisferio sur, se vive el día más corto y la noche más larga. De todos modos, a pesar que el 21 damos la bienvenida a la llegada del verano, no es hasta la noche del 23 o el 24 de junio cuando se festeja la llegada del solsticio de verano.