Suscríbete

Caso Abierto - La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Violencia machista

El jurado declara culpable de asesinato al exmarine que degolló a su novia en Alicante

Las acusaciones bajan de 25 a 24 años la pena de cárcel pedida al ver probado que la confesión del acusado ayudó en el caso

El acusado sale de la Audiencia de Alicante tras ser declarado culpable.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato por unanimidad al exmarine acusado del crimen machista de Moraira, Alicante. El veredicto se ha leído en una vista pública poco después de las 14 horas de este jueves. El procesado ha sido declarado culpable de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, así como las agravantes de género y parentesco. El jurado sí ha estimado probado la existencia de una atenuante por la confesión del acusado, tal como reclamaba el abogado de la defensa Francisco Galiana Botella, y motivo por el que las acusaciones han bajado de los 25 años de prisión que reclamaban a 24 años. Por su parte, la defensa reclama la pena de 17 años de cárcel, la misma que se había negociado en el intento de conformidad que hubo el primer día al juicio. En los próximos días, la magistrada Ana Hoyos que ha presidido el tribunal del jurado, dictará sentencia concretando la pena que se impondrá al procesado. La Fiscalía reclama también 10 años de libertad vigilada al acusado al salir de prisión y una indemnización de 12.000 euros para la madre de la víctima y 100.000 para cada uno de los hijos menores de ésta, cantidades que las acusaciones elevan a 140.000 euros.

El crimen se produjo de madrugada del 16 de febrero de 2020 en el interior de la inmobiliaria del acusado tras una discusión por celos. La víctima recibió hasta 16 puñaladas y después fue arrojada a un contenedor de basura. El jurado popular considera probado que el acusado fue el autor de las puñaladas, tanto por su propia confesión como por los restos de ADN hallados en las cuerdas y la cinta americana con que fue envuelto el cadáver en el interior de un edredón

La confesión del acusado también ha servido para considerar probada la existencia de alevosía, es decir que la víctima no pudo defenderse. Las primeras cuchilladas se produjeron por la espalda en un recinto muy reducido, el cuarto de baño del local, donde la víctima estaba lavándose las manos y no tenía posibilidad de huir ni pedir ayuda, según argumenta el jurado. El tribunal popular también ha valorado que la víctima estaba afectada por el consumo de alcohol y de cocaína, lo que también causó que tuviera mermadas sus facultades. Según el veredicto, la mayor parte de las puñaladas se produjeron cuando la mujer ya estaba en el suelo. El jurado también ve probado la existencia de ensañamiento, al considerar que el elevado número de puñaladas causó un sufrimiento innecesario a la víctima.

El jurado ha considerado también probadas las agravantes de género y de parentesco, para lo que han valorado los testimonios de los testigos que describieron en el juicio la relación tóxica que la pareja sostenía donde la víctima había alertado que sufría malos tratos.

El jurado no ha considerado probado que el procesado sufriera una obcecación que limitó sus facultades esa noche. Ninguno de los testigos le vio perder los nervios la noche del crimen después de que sorprendiera a su pareja con otros hombres y han asegurado que en esas discusiones la que solía perder la compostura era ella.

De todos modos, el jurado sí considera probada la existencia de una atenuante por confesión, al entender que el reconocimiento de los hechos sí ayudó a la Guardia Civil a esclarecer el caso, aunque hubieran podido identificar al acusado como el asesino si las pesquisas hubieran seguido adelante sin que éste se entregara. Las acusaciones habían rechazado la existencia de esta atenuante al entender que el acusado no pretendía colaborar con la Justicia, sino a sabiendas de que iban a apresarle.

Compartir el artículo

stats