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Dimas Gallardo

Desinquieto y soñador.

Sobre este blog de Sociedad

Una mezcla de crítica, siempre constructiva, y de arte. Una suerte de experimento postmoderno para situarnos en el mundo actual a través de la humanidad de la consciencia, si es que esto puede convivir en armonía en la misma frase.


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  • 17
    Marzo
    2017

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    Sociedad
    Las Palmas

    La fiebre del Oro Negro

    “Hoy en día dependemos dramáticamente de los combustibles fósiles. La adicción por la energía barata ha acabado por generar un monstruo intratable, en otras palabras, si renunciamos al petróleo, al gas natural y al carbón, prácticamente no quedará nada de nuestra civilización termo-industrial.” Servigne y Stevens 2005

    La fiebre del Oro Negro

    Así de claro nos hablan los expertos. En este post quiero hablar un poco sobre esta fiebre, esta enfermedad, este monstruo creado por la industrialización, el mercado y los Estados. Para ello me sirvo del trabajo de Carlos Taibo, “Colapso”, de la segunda edición de la editorial Catarata, y las puntualizaciones, aclaraciones, declaraciones y datos que exponen los autores citados por el mismo en su libro.

    Algunos expertos estiman que en los hechos, las tecnologías vinculadas con la energía apenas han prosperado en los últimos años. Hay que tener en cuenta que la tecnología por sí misma no permite que la energía salga de la nada (salvo excepciones renovables), sino que por el contrario, la tecnología necesita de energía para su investigación, desarrollo, fabricación, funcionamiento y mantenimiento. Ophuls 2012
    Elizabeth Kolbert ha llamado la atención al respecto, “puede parecer imposible de imaginar que una sociedad tecnológicamente avanzada escoja, en esencia, destruirse a sí misma, pero eso es lo que estamos en ciernes de hacer”. Aunque bueno, no me meteré ahora a hablar sobre el impacto de la tecnología en la sociedad.

    En el terreno energético, el colapso será paulatino, como la cocción de una rana a fuego lento. Así es que para que sea de esta manera, los países opulentos del Norte deberán seguir extrayendo recursos del Sur hasta el agotamiento total. Cabe destacar aquí que EEUU con un 4% de la población mundial consume el 25% de la energía generada.
    Los picos de petróleo, gas natural, carbón y uranio más rentables ya han quedado atrás y se estima que se dejen de descubrir yacimientos en la década de 2030. Es verdad que la utilización de la energía venida de diferentes fuentes alternativas podrían mitigar los efectos de un colapso energético, pero antes bien, exigiría la implantación de políticas de autorregulación y decrecimiento por parte de los sistemas capitalistas neoliberales que en la mayoría de los casos no están aún por la labor de aceptar.

    La fiebre del Oro Negro

    El petróleo ofrece aún hoy el 40% de la energía consumida en el planeta (23% el gas, 26% el carbón, 11% el resto). De él depende el 95% del transporte mundial y es vital en lo que respecta al plástico, productos químicos, agricultura, lubricantes, asfaltado de carreteras, generación de electricidad, calefacción y un sinfín de tecnologías. Prácticamente no hay ningún sector industrial que no dependa en un grado u otro del petróleo.
    Quiero introducir aquí el concepto de “pico” de petróleo ya comentado en párrafos anteriores. Este concepto nos habla del momento en el que se ha alcanzado la mayor tasa de fácil extracción y por consiguiente el más barato. Los cálculos al respecto son difíciles toda vez que, tanto los Estados como las empresas privadas, tienden a sobrestimar las reservas que manejan. Las cosas como fueren hay expertos como Heinberg, Kunstler, el Oil Depletion Analysis Centre, Colin Campbell, Chris Skrebouski o Jean Laherre que sitúan este pico entre 2005 y 2015. La mitad de los 20 primeros productores de petróleo ya han experimentado este pico y 33 de los 48 Estados productores se han visto obligados a reducir la producción del mismo.
    En 1960 por cada barril consumido, se descubrían 6 yacimientos, hoy en día consumimos 7 barriles por cada yacimiento nuevo. Pocos son sin embargo los lugares donde se han tomado en serio la necesidad de reducir la dependencia. Uno de ellos es Islandia, que se ha comprometido a convertirse en un país libre de petróleo para la década de 2050, aunque ya en 2006 el 70% de la energía producida provenía de fuentes geotérmicas e hidroélectricas.
    Cabe destacar además que a medida que dejamos atrás el pico de petróleo, la calidad de éste también se ve reducida, pasando de tener una Tasa de Retorno Energético (esto es la cantidad de energía que se recupera por unidad invertida) de 100:1 a principios del siglo XX a 10:1/5:1 para el crudo sin explotar hoy en día. Así podemos señalar como ejemplo de precolapso energético el pico de petróleo soviético como una de las causas de la crisis terminal del bloque de la URSS.
    Hay razones para concluir que el momento presente y el pico global de las materias primas energéticas será demasiado breve para permitir, de desearlo, la adaptación correspondiente a un cambio energético.

    La fiebre del Oro Negro

     

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