Entrevista | Miguel Hidalgo Consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Aguas del Cabildo de Gran Canaria

Miguel Hidalgo: «En Gran Canaria debemos aumentar el cultivo de papas porque hay tierras y recursos»

«Las zonas de la isla que dependen del agua de las presas de la Cumbre están en una situación crítica", asegura el consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Aguas del Cabildo de Gran Canaria

Miguel Hidalgo, en su despacho de la Granja Agrícola Experimental del Cabildo.

Miguel Hidalgo, en su despacho de la Granja Agrícola Experimental del Cabildo. / Andrés Cruz

Gran Canaria dispone de tierras, recursos económicos y medios humanos para aumentar la producción de cultivos como la papa y evitar así depender de las importaciones del exterior. Miguel Hidalgo explica en esta entrevista los planes del gobierno insular para avanzar hacia la soberanía alimentaria y también reconoce una situación «crítica» en las zonas agrícolas que dependen de los embalses si no llueve este otoño.  

Hace tres semanas tuvo que salir a desmentir un supuesto desabastecimiento de papas en Gran Canaria y desde entonces el Cabildo ha acusado a una asociación de importadores de generar alarma y de presionar a las autoridades fitosanitarias para introducir mercancía de Inglaterra afectada por una plaga, con el consiguiente aumento del precio. ¿Cuál es la situación de la papa a día de hoy?

Se están regularizando y normalizando los precios, tanto de la papa del país como de importación. Es una situación transitoria después de que una de las muchas organizaciones que traen papas del exterior alarmara a la población. Esa subida de precios se repite cada vez que se dice que hay desabastecimiento de un producto determinado, pero entramos ya en un tiempo de normalidad absoluta porque estaba prevista la importación de papas no solo de Inglaterra, sino de otros países y por otros importadores. De hecho, ya se está cubriendo la demanda. 

¿Y ha bajado ya el precio?

Hay algunos comercios en los que el precio sigue algo elevado, pero en la mayoría, según las observaciones realizadas, están volviendo a la normalidad porque están entrando papas de diversos destinos.  

¿Qué ha ocurrido con los contenedores de papas de Inglaterra que llegaron al Puerto de la Luz? ¿Se han devuelto ya todos o siguen en los muelles?  

En la última conversación con el consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias nos hablaba de la devolución de esos contenedores o de la destrucción del producto afectado. La decisión corresponde al gobierno del Estado, porque es el que tiene las competencias del control fitosanitario en los puertos y en este momento no tengo más información sobre el destino de esas papas. 

¿El hecho de que esas papas permanezcan un tiempo en los muelles supone un peligro? ¿Se puede propagar esa plaga por la isla? 

Afortunadamente los controles fitosanitarios han funcionado a la perfección. Se han aplicado todos los controles y eso ofrece seguridad. Así se garantiza que esas papas no puedan ser introducidas en Gran Canaria o en otras islas. 

Alegan esos importadores que es necesario traer papas de Inglaterra porque con la producción local y las importaciones de otros países es imposible cubrir la demanda en estos meses del final del verano. 

Es verdad que históricamente se vienen realizando esas importaciones en esta época, pero es también evidente y palpable que tenemos que seguir creciendo en soberanía alimentaria. Hay posibilidades de aumentar aquí el cultivo de papas porque hay tierras, recursos y medios. Hay una demanda tan importante en la isla porque es un producto básico en nuestra alimentación. Estamos hablando de un consumo de unos 50 millones de kilos anuales en Gran Canaria y entre el 50% y el 60% se producen aquí. Hay que mantener importaciones puntuales, pero que no vayan en detrimento de las plantaciones que se puedan realizar en Canarias.  

La organización de importadores Adipa amenazó con querellarse contra usted por las acusaciones de crear alarma y de beneficiarse de la subido de precios. ¿Lo ha hecho? 

No tengo noticias de que se haya presentado esa denuncia en ningún juzgado. Están en su derecho, como cualquier ciudadano, de interponer las acciones judiciales que crean oportunas. Si creen que con eso se soluciona algún problema, bienvenido sea, pero lo que se pretende es acallar una queja generalizada de la población.  

¿Puede estar ocurriendo algo similar con el aguacate, otro producto de aquí cuyo precio se ha disparado en los últimos meses? 

Son casos completamente diferentes. El aguacate es un producto con gran presencia en la isla y también existen proyectos para aumentar las plantaciones porque es muy importante en la dieta de los canarios. Hay que seguir haciendo un esfuerzo en cultivar cada día más. 

«Los precios del aguacate suben porque no se cubre la demanda interna y la de la Península»

¿A qué se achaca la subida del precio del aguacate?

El aguacate de Gran Canaria tiene una demanda tremenda en mercados exteriores, es un producto en alza por su calidad excepcional, que no tiene nada que ver con los aguacates de la Península porque tiene otros sabores y texturas. Nuestro aguacate tiene esas cualidades propias del clima y la subida de precio es fruto de la gran demanda interior y las exportaciones a la Península. Las hectáreas que tenemos en producción no pueden atender esa demanda.   

El gobierno insular ha hecho de la soberanía alimentaria una bandera. ¿Qué resultados pueden poner ya sobre la mesa y cuáles son los objetivos para cuando acabe el mandato dentro de cuatro años?

En este momento la soberanía alimentaria e hídrica sigue siendo un eje fundamental del Cabildo, dentro del marco de la ecoisla y del programa de gobierno. Por datos y estadísticas del Gobierno de Canarias, es de las pocas islas que ha crecido en producción agraria, más de 700 hectáreas. Seguimos trabajando en la recuperación de terrenos en desuso para ponerlos a disposición de diferentes tipos de cultivos. En el ámbito de los viñedos tenemos un programa específico relacionado con la viticultura con importantes incentivos para crecer en hectáreas plantadas. Es un elemento no solo económico, sino también paisajístico y de lucha contra los incendios forestales.  

El consejero insular de Sector Primario durante la entrevista

El consejero insular de Sector Primario durante la entrevista / Andrés Cruz

¿Cree realmente que hay personas dispuestas a volver al campo con las incertidumbres que existen?  

Yo estoy seguro de que hay muchas personas que quieren incorporarse al mundo del campo en estos momentos. Es más, en los distintos centros de formación , como los de capacitación agraria, la Universidad o los cursos reglados del propio Cabildo, hay más de 1.000 personas, jóvenes, mujeres y hombres, que realmente ven su futuro en el mundo rural. Sería un muy mal mensaje decirles que en el campo no hay futuro. Y sería una tragedia para esta isla y para la sociedad grancanaria. Hay un millón de habitantes que en su mayoría comen tres veces al día y no podemos permitir que los alimentos tengan que venir todos de fuera. Tenemos aquí un magnífico clima y tierras para cultivar, si de algo podemos presumir es de la calidad de las mismas.   

Hace poco se conoció el caso de una propietaria que intenta recuperar una finca de frutales que se quemó en el incendio forestal de 2017, con subvenciones del propio Cabildo y permiso municipal, y ha sido multada por el Gobierno de Canarias con 18.000 euros por instalar lo necesario para cuidar los árboles. Es un ejemplo de las dificultades para volver a la tierra, pues la mujer alega que si cometió una infracción fue por desconocimiento y por la descoordinación entre las tres administraciones. ¿Qué se puede hacer para evitar esas contradicciones? 

Conozco el caso y me reuní con esa propietaria. Lo que no puedo decir es si la sanción responde a alguna acción que no estaba recogida en las diferentes licencias y autorizaciones. Ahora bien, es verdad que hay que buscar las fórmulas necesarias para desarrollar la actividad agraria y ganadera en esta isla y en Canarias en general. Fórmulas regladas, legales, sin que sea una mano abierta a hacer disparates en el mundo rural. Y en eso estamos, nosotros tenemos unas líneas de ayudas para la mejora y legalización de granjas ganaderas. Incentivos para que las diferentes explotaciones se adapten a las normativas medioambientales, con instalaciones modernas y acordes a estos tiempos. Las agencias de extensión agrarias están dispersas en diferentes puntos de la isla para el asesoramiento que necesite todo el sector agropecuario. Esta semana hemos tenido una reunión con los concejales y técnicos de los 21 ayuntamientos de Gran Canaria con la idea precisamente de una política insular de colaboración para el crecimiento del sector primario, modernizarlo y hacerlo dentro del marco legal. 

«En el campo se ve al agente del Medio Ambiente como el enemigo, pero eso ya está cambiando»

Pero la gente del campo, al menos una buena parte, ve a las autoridades de Medio Ambiente y al ecologismo como el enemigo, el que legisla desde un despacho en la capital sin conocer la dura realidad de la agricultura o la ganadería.

Eso es cierto. En un momento determinado, en las décadas de 1980 y1990, hubo un división brutal entre los hombres y mujeres del mundo rural con los conservacionistas, los grupos ecologistas o las propias consejerías de Medio Ambiente del Gobierno y los cabildos.  Hubo un fuerte distanciamiento por el desacuerdo en la definición del desarrollo del mundo rural. Afortunadamente las cosas van cambiando y la relación hoy en día entre el área de Medio Ambiente del Cabildo y el mundo rural es muy diferente. La relación es muy directa y una muestra de ello es el pastoreo que se hace en la Cumbre en el marco de la lucha contra los incendios forestales. Es un trabajo incentivado por parte del Cabildo porque esa relación cercana con el sector ganadero es necesaria para crear el paisaje mosaico contra el fuego, que tiene que ser de la mano de Medio Ambiente y de los agricultores. Es imprescindible recuperar o conservar ese paisaje agrícola y ganadero que se ha constituido durante siglos en las Medianías y Cumbres de Gran Canaria. Eso lo ha hecho la gente del mundo rural y cuando llegamos de la ciudad a disfrutar de esos lugares lo que vemos es el trabajo de muchas mujeres y hombres. Es una cuestión de identidad de muchas generaciones. No se puede llegar al campo con un punto de vista tecnócrata y decir «que bonito es esto, ahora vamos a conservarlo quitando a la ciudadanía de en medio». Volveríamos al abandono de los cultivos y de los propios espacios naturales. Hay que potenciar en la medida de lo posible la presencia del ser humano en el mundo rural, revertir lo que ha ocurrido en las últimas décadas. Dentro del marco de la sostenibilidad, las personas del campo tienen derecho a vivir en condiciones de dignidad y comodidad. 

El otro problema del campo es la sequía. Las presas están ahora casi vacías, al 18% de su capacidad las siete que pertenecen al Cabildo, y el proyecto de Salto de Chira tardará en ponerse en marcha. ¿Qué ocurrirá si no llueve este otoño-invierno?

Gran Canaria se sustenta fundamentalmente en el agua de abasto de las plantas desaladoras. Más del 90% de la población de la isla no depende de presas ni de otras instalaciones, sino de las desaladoras repartidas por Las Palmas, Telde, el Sureste, el Sur, La Aldea, Gáldar o Arucas. La realidad es que en el futuro hay seguir creciendo en producción de agua industrial, pero también es importantísimo que toda esa agua que pongamos en el mercado se reutilice a través de los tratamientos adecuados en el terciario para trasladarla al campo. Hoy en día estamos hablando de un volumen superior a los 10 millones de metros cúbicos. Son aguas que se tratan en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y pueden llegar a regar las fincas del Salobre de Maspalomas. La regeneración es la línea a seguir en la agricultura. Es cierto que hay municipios y zonas determinadas de Medianías y Cumbres que dependen de las presas y ahora mismo están en situación crítica porque los últimos inviernos han sido muy débiles en precipitaciones y nada sustituye a la lluvia. No solo porque nos llena los embalses, sino porque además hace un riego generoso y homogéneo en la masa forestal y en los cultivos, que de otra manera sería imposible realizar. La lluvia es insustituible, pero los últimos años han sido muy críticos y estamos haciendo aportaciones a la agricultura a través de convenios con las heredades históricas para llevar agua a la parte baja de la isla en función de la demanda, de forma que el agua que antes estaba destinada a estos cultivos de costa se queden en las Medianías y Cumbres. Salto de Chira, independientemente de que tiene una función específica para la penetración de las energías renovables, también aportará agua en altura. Es una de las riquezas de este proyecto y esperamos que poner el agua desalada en las presas no va a tardar el mismo tiempo que el desarrollo de la planta hidroeléctrica. La indicación es que a principios del año 2024 empezará a entrar agua en la presa de Chira. De ahí ya existe un sistema de bombeo hacia Cruz Grande y también estamos trabajando en el proyecto de distribución en toda la Cumbre. 

«A principios de 2024 empezará a llegar a Chira el agua de la desaladora de Santa Águeda»

¿Es realista al creer que a principios de 2024 empezará a llegar el agua desalada a las presas de la Cumbre? 

Ese es uno de los objetivos establecidos, otra cosa es la entrada en funcionamiento de la central. La planta desaladora de Santa Águeda estará operativa en cuestión de meses, pues ya está bastante avanzada en el equipamiento y en las tuberías de la subida. Va a buen ritmo y dentro del calendario fijado. Desde el Cabildo estamos centrados en que el agua llegue cuanto antes a la presa de Chira. 

¿Persisten las reticencias de los agricultores a utilizar agua desalada o depurada en lugar de las reservas de las presas?

Han sido conscientes de la realidad. En agua de las presas la pueden usar mientras la tienen, pero el agua desalada ya se está utilizando en prácticamente toda la agricultura. Hoy en día la inmensa mayoría de los cultivos de Gran Canaria se riegan con agua desalada y otra gran parte con agua regenerada. Por ejemplo, hoy no se entendería la agricultura de exportación sin las plantas desaladoras. En las comarcas de la zona Norte y en el Sureste los agricultores tienen sus propias plantas desaladoras para cubrir sus demandas de riego para el plátano o el tomate. Las analíticas y los controles que se hacen de forma constante dicen que esas aguas son aptas, adecuadas y de magnífica calidad para atender al sector agrícola. Cumplen perfectamente y ahora mismo hay que ser muy especialista para distinguir entre desalada, regenerada y de presas. 

Los viticultores del Monte Lentiscal están perdiendo miles de parras por la sequía y se quejan de que siguen a la espera de que el Cabildo les proporcione agua regenerada. ¿Cómo va ese proyecto?

Llevamos con ello unos años. Inicialmente que tengan comunidades de regantes para poder organizarlos. Estamos con diferentes planes de obras para distribuir el agua por el redes de riego construidas por el propio Cabildo. Además, hemos incorporado ya obras de mayor nivel, como balsas e impulsiones, a través de un plan de riego con el Gobierno de Canarias, con obras diseñadas y dirigidas desde el Cabildo. Hay que decir que estamos hablando de cultivos que tradicionalmente eran de secano. Antiguamente ningún cultivo de viñedos se regaba al detalle, sino con la lluvia, lo que evidencia que el cambio climático está cambiando las estaciones y que hoy en día hace falta aportar agua para ese cultivo tan extenso. También está confirmada con el Gobierno de España la creación de una balsa en la localidad de El Fondillo, para una mayor capacidad de regulación y de embalse por parte de la planta del terciario de Barranco Seco, para luego distribuirla al resto de la isla. Pronto saldrá a licitación la red de riego en esa zona específica del Monte Lentiscal y se ha solicitado al Gobierno de Canarias la construcción de una balsa.