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La capital grancanaria se consolida como destino de los teletrabajadores europeos

“He descubierto que esta es una isla maravillosa”, señala la francesa Anuk de Timary, una de las cientos de personas que han viajado a Canarias en los últimos meses para trabajar a distancia

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Coworking The House y coliving Casa Canaria acogen a nómadas digitales José Carlos Guerra/Andrés Cruz

“Vine para quedarme dos semanas y ya llevo dos meses en el paraíso”. Frases como esta inundan estos meses las aplicaciones y redes sociales de citas en las Islas. Desde finales del 2020, cientos de jóvenes europeos han llegado al Archipiélago con la intención de teletrabajar desde un sitio en el que la situación epidemiológica es mejor a la de prácticamente cualquier otro lugar de la Unión Europea. Hartos de confinamientos, toques de queda desde las seis de la tarde y de vivir en frías ciudades donde la hostelería y el ocio llevan cerrados desde otoño. Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en un imán para los nómadas digitales, en un tiempo en el que el sector turístico vive la mayor crisis de su historia.

“Conocía a otros trabajadores que ya estaban aquí y he descubierto que esta es una isla maravillosa”, apunta Anuk de Timary mientras termina de corregir los ejercicios de uno de sus alumnos. Natural de Lyon -Francia-, esta profesora de francés perdió su empleo en un colegio de Australia hace un año por culpa de la pandemia. Regresó a casa, se hizo freelance y a medida que las restricciones iban creciendo decidió hacer la maleta. Recaló en febrero en la capital grancanaria y aunque ahora tiene que desplazarse a su ciudad, piensa volver. “Aquí hay pocas restricciones”, apostilla, “y la verdad es que esto me gusta”. Al fin y al cabo, da igual dónde se encuentre para dar clases online a personas que están en Canadá, California o Alemania.

“Desde diciembre hemos tenido una alta ocupación, las próximas semanas estaremos llenos”, indica Carlos Alberto Rossi, gestor del Coliving GC, un espacio compuesto por nueve apartamentos con cocina compartida, terraza y un coworking exclusivo para los huéspedes situado en la calle Castrillo. “La idea es generar comunidad, esa es la filosofía del nómada digital”, explica por teléfono desde Parma, de donde es originario. El empresario señala que la mayoría de los que están viajando tienen experiencia previa en esto de moverse por el mundo con el ordenador a cuestas, pero también han llegado novatos cuyas empresas apostaron por el teletrabajo nada más comenzar la pandemia, un perfil que está en auge.

La capital es una ciudad con una vida activa frente al “desierto” de resorts vacíos del Sur

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El clima, la seguridad, un costo de la vida acequible -especialmente para quienes vienen de Europa Occidental- y el formar parte de la Unión son algunos de los factores que han atraído a este tipo de público, explica Rossi. Sin olvidar que a diferencia de países como Francia o Alemania, la hostelería ha permanecido abierta. Y dentro del atractivo de las Islas, la capital grancanaria juega un papel especial al ser la mayor ciudad del Archipiélago con una vida activa frente al “desierto” de resorts vacíos en el que se han convertido las grandes zonas turísticas.

El éxito ha sido tal, que Rossi ya está buscando otro edificio para expandir el negocio, “me he quedado corto con lo que tengo”, precisa, y, además, quiere afianzar el sector de los nuevos teletrabajadores. De hecho, la consejería de Turismo Industria y Comercio ha lanzado una campaña bajo el lema “La oficina con el mejor clima del mundo” con el propósito de atraer en los próximos cinco años a más de 30.000 remote workers.

La presencia de nómadas digitales en Las Palmas de Gran Canaria no es un fenómeno nuevo, pero la pandemia ha marcado un cambio de tendencia. “Vienen menos que antes, pero se quedan más tiempo”, indica Rafael Díaz Hidalgo, quien gestiona WorkLabs, un espacio de trabajo compartido junto a Las Canteras. “Hemos tenido durante meses a dos profesores de la Universidad de Cambridge [una de las más prestigiosas del Reino Unido] que trabajaban desde aquí, porque al final todas las clases eran virtuales”, señala. Y es que, aunque siguen siendo mayoría, ya no solo llegan jóvenes. “Tenemos a una pareja de alemanes que están aquí desde noviembre, tienen niños pequeños y al estar los colegios cerrados no podían teletrabajar bien en casa, así que vinieron, los escolarizaron y les va mejor”, destaca Amparo Fuentes, gestora del coworking Hashtag, en Vegueta.

“La ciudad ha entrado en el circuito mundial de nómadas y eso hay que cuidarlo”, indica, por su parte, Leonardo Mpa Ganet, gestor del coworking The House. Tras viajar por medio mundo durante años trabajando a remoto en el sector de la publicidad, volvió a la Isla para pasar las navidades de 2019 con la familia. Su idea era montar un coworking/coliving en Bali -Indonesia-, pero la pandemia se le puso de por medio. “Ya tenía el plan de negocio hecho, invertí 11.000 euros”, explica. 

Meses después Mpa cogió las ideas que tenía en mente y tomó las riendas de The House. El negocio está completamente enfocado a los nómadas digitales, del casi medio centenar de personas que comparten despacho en el edificio, tan solo cinco son canarios. En este tiempo ha seguido la filosofía de la economía colaborativa, en un espacio donde viene habitualmente un masajista deportivo o una profesora de yoga para que sus clientes descarguen tensiones; además una señora cocina menús diarios.

“No son turistas, son trabajadores y eso hay quien no lo entiende del todo”, indica Leonardo

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“Tener competencia es bueno, porque si ellos mejoran, nosotros también”, señala Mpa. Por eso no duda a la hora de mandar a alguien a otro coworking de la ciudad si considera que el perfil de este encaja mejor allí. También promociona negocios de la zona o empresas de turismo activo, “de manera desinteresada”, aclara. “Hay que cuidar la marca Gran Canaria; lo que me interesa es que quien venga sepa a dónde ir, dónde alojarse y estar agusto”, detalla, “porque al final, si no lo hacen, terminará yéndose a otro lugar”. 

La búsqueda de alojamiento en la capital es uno de los mayores inconvenientes que están encontrando los nómadas digitales, indica. Achaca esto a los altos alquileres de las viviendas vacacionales, la escasez de colivings y, en general, lo “poco preparada” que se encuentra la ciudad para este público. “No son turistas, son trabajadores que necesitan unas condiciones, internet, mesas y sillas decentes, y eso hay quien no lo entiende del todo”, resalta.

En los últimos meses varios establecimientos en zonas turísticas de las Islas han anunciado una tímida reconversión hacia este sector emergente. Es el caso del hotel Playa del Sol en Maspalomas, que con 140 habitaciones rozó el 100% de ocupación en febrero. En la capital, el hotel Aloe Canteras prevé lanzar tarifas de larga estancia para atraer a teletrabajadores que quieran estar en Gran Canaria más de dos semanas. “Un día nos dimos cuenta que había un chico diseñador teletrabajando en la terraza”, relata María Rivera, directora de este último establecimiento; a partir de ahí vieron que existía un nuevo perfil de cliente que podría salvarles de la falta de turistas de sol y playa.

La crisis generada por la pandemia ha llevado a numerosos empresarios a reconvertirse. Es el caso de Deborah Bartolucci, gestora de Casa Canaria, una vivienda vacacional de cinco habitaciones cerca del paseo de Las Canteras. Hace tres años montó una escuela de idiomas con alojamiento, orientada a estudiantes erasmus. El virus trastocó todos sus planes y tras unos meses en los que salieron adelante con turistas peninsulares, en octubre vieron las primeras reservas de nómadas digitales. “Nos dimos cuenta que teníamos que ir por ese camino”, explica. Ya luego fue todo cosa del boca-oído y la promoción en redes sociales, donde los remote workers son muy activos.

Los coworkings notan un aumento de la llegada de franceses a finales de marzo

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“Estamos recibiendo hasta 20 llamadas al día de nómadas interesados en venir aquí”, resalta Bartolucci. “La ubicación es muy buena, les atrae la playa, el surf, hay muchos restaurantes”, indica. En este tiempo habilitó el salón con mesas para que los nuevos huéspedes puedan trabajar y algunos ya han repetido. Léa Masseguin es periodista francesa. Tras quedar en paro por culpa del virus, en febrero llegó a la Isla para cubrir la crisis migratoria como freelance para medios francófonos. “Estuve una semana libre en Fuerteventura, pero el ambiente aquí es mejor, esto es una ciudad con muchas posibilidades”, explica.

El impacto del fenómeno de los teletrabajadores europeos en Canarias ha sido tal, que Masseguin publicó recientemente un artículo al respecto en el periódico galo 'Liberation'. No obstante, en las últimas semanas en los coworkings de la capital grancanaria han notado un aumento del número de franceses. “Se huelen que iban a aumentar las restricciones”, apuntaron algunos. Dicho y hecho, el presidente francés, Emmanuel Macron, decretó un semiconfinamiento el pasado miércoles.

Pero no solo de Francia. En los últimos meses han llegado italianos, alemanes, checos, holandeses, polacos, suecos o lituanos en busca de sol y pocas restricciones sanitarias, aspectos de los que en un sentido u otro no disfrutan en sus países de origen. Bruno J. Knudsen, guía turístico, destaca que el 70% de las excursiones por la Isla que ha realizado en los últimos meses han sido con nómadas; por lo que han supuesto un respiro en un sector muy tocado por la crisis. Un fenómeno en el que la capital grancanaria ha tomado la delantera.

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