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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

El selfi más peligroso

Entre el flujo y reflujo que se adueña diariamente de la televisión con las desgracias de la pandemia me quedo anegado, no sabría definirlo de otra manera, ante un adolescente que afirma ante el micro de un periodista que él no se vacuna porque no cree en el fármaco. Sus palabras duran un minuto, pero lo suficiente para hacer un borrado de toda la información anterior y posterior, convertida en picadillo anecdótico dada la rotundidad suicida del muchacho.

Tengo ganas de meterme por la pantalla y agarrarlo por el cuello y abofetearlo, indignado con la aparente solvencia con la que expresa una frase que nos hunde cada vez más en la miseria. Me pregunto si su negativa corresponde con una contestación que hay que enmarcar en la edad más psicológicamente vulnerable, es decir, un enfant terrible hastiado de su acné, de devorar pornografía por el móvil y ansioso de demostrar ante los colegas que no se corta un pelo. ¿Pero será así? Podría ser algo más: un grupo social -no una generación, ni mucho menos- autodestructivo, encantado de sentirse poderoso gracias a la discrecionalidad con la que puede o no afrontar la vacunación, extasiado al ver los hospitales saturados por culpa de la fuerza omnipotente que les ha dado una simple inyección, regocijados al ver a sus progenitores sufriendo las consecuencias del virus... Te estás pasando, me digo a mí mismo. Este negacionismo macabro, casi de selfi en el borde de un peligroso acantilado, una suerte de ruleta rusa para un cambio de era, no se puede extender a la gran mayoría. Pero son los suficientes para ese brotar y rebrotar del Covid-19, cuya malignidad alcanza su exuberancia más grandiosa en los macrobotellones sin mascarillas, ese empeño estúpido de reivindicar la libertad expulsando si preocupación y alevosía la potencia vírica. Estos desalmados pasarán a la historia como verdaderos exterminadores de humanos, estigmatizando a toda una generación de jóvenes, que, frente a estos capullos descerebrados, tratan de mantener y sostener el impulso de la vida.

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