Los cuatro tripulantes detenidos con cerca de 2.500 kilos de cocaína en el interior de un velero cuando navegaban cerca del Archipiélago evaluaban descargar la droga en algún muelle de las Islas antes de que fueran interceptados en plena tormenta por una patrullera de Vigilancia Aduanera y los agentes de la Policía Nacional.

Los investigadores de los dos cuerpos habían analizado el pasado verano el comportamiento del barco de recreo Mambo, de unos 15 metros de eslora, que navegó por Canarias durante la época estival. Estos viajes, unido a las estancias y a los comportamientos de los tripulantes, hacían que los indicios apuntaran a que podrían estar reconociendo la zona geográfica y los puertos deportivos de las Islas para una futura operación de introducción de sustancias estupefacientes, en este caso cocaína, como a posteriori se pudo constatar.

Así, la operación Hortiña, que ya fue adelantada por este periódico, fue explotada el pasado 5 de diciembre cuando las fuerzas de seguridad sospecharon de que el velero Mambo transportaba droga. El barco de recreo había zarpado del Caribe y se dirigía al Archipiélago con cuatro personas a bordo.

Abordaje en alta mar

El buque de operaciones Fulmar de Vigilancia Aduanera acudió a alta mar para proceder a su abordaje, un operativo que se vio dificultado por las condiciones meteorológicas. La embarcación partió de Cádiz el pasado 28 de noviembre y navegó hacia poniente entre tormentas en busca de la embarcación, que fue finalmente localizada en una zona de baja presión, con importantes vientos y oleaje que dificultaron considerablemente el asalto y abordaje, según informaron ayer ambos cuerpos en una nota de prensa.

Ya desde que visualizaron el velero, los tripulantes del Fulmar informaron de que transportaban sustancias estupefacientes debido a que los fardos se apreciaban en la cubierta de la embarcación. Una vez procedido el abordaje, los agentes de la Policía Nacional procedieron a la detención de los cuatro tripulantes, dos hombres y una mujer de nacionalidad colombiana y otro hombre de origen francés, como presuntos autores de un delito contra la salud pública por narcotráfico.

La Fulmar se ocupó de remolcar al Mambo hasta el Puerto de La Luz, donde arribaron el pasado 12 de diciembre con cerca de 2.500 kilos de cocaína. El barco de recreo quedó posteriormente atracado en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria a la espera de la decisión de los juzgados sobre su futura subasta, como ocurre en estos casos.

La nota indica que la operación Hortiña fue fruto de la coordinación aduanera y policial, que, mediante intercambio y análisis de la información obtenida en sus respectivos ámbitos, en este caso por parte del Área Regional de Vigilancia Aduanera en Canarias y de Greco Galicia de Policía Nacional; permitió que se desarrollara con éxito al incautarse de la cocaína.