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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La obra del parquin subterráneo de San Gregorio se demora cuatro años

El Ayuntamiento está culminando la actualización del proyecto de rehabilitación del aparcamiento | El Cabildo aporta 3,5 millones para ejecutar la actuación

Vista de las plantas subterráneas del aparcamiento de San Gregorio Yaiza Socorro

Parece que las construcciones abandonadas durante años (para la desdicha de los ciudadanos) se han convertido en una peculiaridad más del entramado urbano de la ciudad de Telde y, aunque la administración pública se ha comprometido a recuperar más de uno de estos espacios, la demora es la constante que acompaña las promesas institucionales. Este es el caso del aparcamiento subterráneo de San Gregorio, una infraestructura que comenzó a construirse a principios de siglo, que acabó paralizándose y siendo reimpulsada casi 30 años más tarde. Sin embargo, los trámites para iniciar la obra de rehabilitación y culminación cuentan ya con un retraso de cuatro años.

Según adelanta el Ayuntamiento a este medio, «se está siguiendo con la hoja de ruta». Afirman que está ultimándose la redacción del proyecto, que «incorpora muchas mejoras». Por otro lado, la financiación estaría garantizada al contar con una subvención de 3.595.000 euros del Cabildo. «Ya está la reserva extraordinaria de crédito y solo falta el trámite plenario para que se emita la resolución», añaden.  

El parquin fue ideado a finales de los 90 como espacio complementario al Palacio de la Cultura. Ambas infraestructuras comenzaron a ejecutarse entrado el nuevo siglo, pero lo irónico es que ninguna llegó a culminarse. Así quedó, en pleno casco del barrio de San Gregorio, una enorme estructura acompañada de una amplia explanada completamente en desuso. Parecía que estos enormes esqueletos urbanísticos quedarían para siempre inertes, pero finalmente el Ayuntamiento propuso invertir parte de los fondos concedidos por el Gobierno de Canarias a través del Fdcan para recuperar el parquin en el año 2018. 

El proyecto contemplaba la rehabilitación integral de los pisos del sótano y la cubierta por un presupuesto total de 3,7 millones de euros, dividida en dos fases. La primera precisaba de un presupuesto de 2.065.657,24 euros, mientras que la segunda fase ascendía a 1.565.000 euros. El aparcamiento contaría así con un total de 990 plazas repartidas entre las tres plantas subterráneas. Su extensa superficie, que hasta ese año servía como zona de estacionamiento gratuita, estaría reservada para una plaza pública, un recinto ferial y un supermercado.  

Tras la aprobación por la vía plenaria del proyecto, que contaría con un plazo de ejecución de diez meses, parecía que todo rodaba como debía ser. Se vetó a los vehículos el acceso a la cubierta del aparcamiento como medida inicial a la espera de poder iniciar las obras en el interior de estructura, que estaba prevista para finales de año (entre octubre y noviembre de 2018), según anunció el propio Gobierno local. Sin embargo, llegadas las fechas, no se movió ni una piedra. 

La incertidumbre sembró entre la ciudadanía del municipio, pero especialmente entre los comerciantes del barrio de San Gregorio. El cierre del ancho espacio provocó un grave problema de escasez de plazas de estacionamiento en el casco de la ciudad, justo en la temporada de las compras navideñas, lo que generó numerosas quejas del tejido empresarial. 

Esta situación se alargo hasta más de un año. No fue hasta noviembre del 2019 cuando el Ayuntamiento sacó finalmente a la licitación de la redacción del proyecto por un montante total de 34.995 euros, financiados a través del Fondo de desarrollo de Canarias (Fdcan). La idea que planteó en ese momento la institución local es que la empresa escogida partiese del proyecto original, que efectuó el técnico Rafael Miranda, y adaptase la propuesta según la normativa vigente. 

Además debía tener en cuenta las deficiencias que presentaba la infraestructura, que se encontraba desde hacía muchos años abandonada. Para empezar debía mejorar la accesibilidad, incluir un sistema de ventilación reforzada para garantizar la seguridad y evitar la acumulación de humos y otras adaptaciones como los trabajos de albañilería en la plaza superior. 

La infraestructura contará con 900 plazas y en la cubierta se instalará una plaza y locales

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Sin embargo, la licitación no llegó a culminar. Según la versión de la administración, el retraso se estaba produciendo debido al Cabildo, que era el responsable de adjudicar las posteriores obras. Por este motivo, en mayo del 2020, la institución municipal llevó a pleno la propuesta de pedirle a la administración insular el permiso para contratar por su cuenta. 

Tras este paso, la administración pudo encargar a la empresa pública Fomentas (aprobado mediante la Junta de Gobierno Local) la redacción, ejecución y dirección del proyecto de rehabilitación de los aparcamientos subterráneos en diciembre de ese mismo año. Según los datos publicados en la página web de la entidad, el plazo para arrancar este proyecto era de dos años, por lo que se concluiría en diciembre de este año a no ser que se efectúa una prorrogación de los plazos.

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