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Crítica | Artes escénicas

El Guardaespaldas: Siempre querremos a Whitney Houston

El musical 'El Guardaespaldas' llega al Teatro Pérez Galdós con, prácticamente, todas las entradas vendidas hasta finales de enero | La actriz Luna Manzanares aguanta y relumbra ante el público en la piel de la diva del pop

La actriz Luna Manzanares en un momento del papel que encarnó Whitney Houston en ‘El Guardaespaldas’, en el Teatro Pérez Galdós. LP/DLP

Una década después de su fallecimiento, los himnos de Whitney Houston consiguen llenar teatros, auditorios, salas repletas que esperan con ansia el retorno de la mítica voz. Con ese calor enfebrecido del público ya cuenta el musical El Guardaespaldas antes de levantar el telón en el Teatro Pérez Galdós, donde estará hasta finales de mes, y con la impronta de dar un espectáculo que pone el foco en la actriz cubana Luna Manzanares como protagonista, quien se mantiene majestuosa mientras sus cuerdas vocales vibran con fuerza, llenas de la luz que un día impregnó a su eterna predecesora.

La película que protagonizó la diva junto a Kevin Costner en 1992 llevó a millones de hogares el romance entre Rachel Marron, estrella del pop, y Frank Farmer, un guardaespaldas en horas bajas que acepta el trabajo con reticencia, pero que, finalmente, decide dar su vida por ella. El peligro que pende sobre la cabeza de la artista, amenazada por varias cartas anónimas, hace que su mundo se trastoque en el momento cumbre de su carrera cuando intenta alcanzar el premio Oscar.

Entonces, habrá de entender que tanto por su seguridad como la de su hijo, Fletcher, y la de su familia y amistades que la rodean, tendrá que seguir las indicaciones de su escolta, encarnado por el actor español Octavi Pujades. El éxito, tanto en taquilla como en la edición de su banda sonora, conquistó a los seguidores de todo el mundo, a pesar de que la crítica especializada destrozara la puesta en escena en su día, y no sin razón, pues adolece de clichés y giros enrevesados que ha intentado sortear el musical.

El musical 'El Guardaespaldas' permanece en el Teatro Pérez Galdós hasta finales de enero. LP/DLP

Disfrute para los seguidores de Houston

Un anuncio por los altavoces advierte del uso de disparos, pirotecnia, luces, y de repente, el espectador brinca con la primera bala. La tensión dramática rápidamente da pie a uno de los números más recordados del celuloide con Queen of the night que enciende la mecha. Esa declaración de intenciones eleva el ánimo y rescata de la memoria los puntos álgidos de la producción que planean alrededor de los éxitos de Whitney Houston, ya sea con So emotional o I have nothing, —advertencia a quienes van en busca de un musical coral. La apuesta española ya ha recorrido casi todo el país bajo la dirección de Federico Bellone con libreto de Alexander Dinelaris, encontrando en Canarias una buena acogida.

La escenografía, a cargo de Gabriel Moreschi, juega con ingenio con los espacios del Galdós. Sobria, recrea la atmósfera noventera con reminiscencias de la década anterior en sus composiciones elegantes y originales, y echa mano de las innovaciones técnicas para sorprender, a pesar de que haya algunos recursos del montaje original que no se han podido adaptar al escenario grancanario. Impresiona la rapidez de los cambios de escena, casi sin tiempo para saborear con sobrados segundos lo que ha ocurrido, tanto, que la sensación de vértigo se adhiere a los diálogos que se precipitan entre los intérpretes y hace pasar como un soplo las dos horas de actuación.

El musical, hecho para los adeptos, tal vez le cueste encontrar nuevos seguidores que entiendan a Rachel y Frank, dos personajes que, aturdidos por sus pasados y esclavizados por su perfeccionismo, intentan buscarse a sí mismos. Por ello, una de las ideas originales del guion pasa por conceder a Pujades un discreto Always love you de karaoke que habla por sí solo, como otras licencias ajenas al largometraje que mejoran el material, pues aligera la tensión con varios gags cómicos y da mayor peso a Fletcher, el hijo de la protagonista, para mostrar esa capa llena de vulnerabilidad que une a la pareja. Punto a destacar es la inocente aparición de Martina Nasisi, una de las intérpretes isleñas que fue elegida en el castin para menores que va renovando la plantilla en cada ciudad que visitan. Una aparición que muestra con soltura su candidez sobre las tablas.   

Otro deslumbramiento vocal es, sin duda, la murciana María Jaraiz. Después de su paso por el concurso televisivo La Voz, la cantante ha encontrado en el personaje de Nicky, hermana de Rachel, un lugar en el que destacar. Más cuando actúan juntas en Run to you y se descubre, aparte del triángulo amoroso, la complicidad musical entre ambas. Pero, todo llega, y el espectador mantiene las esperanzas hasta llegar al culmen, más allá del vertiginoso final y los abrazos rotos, Luna Manzanares arde, incombustible, con I will always love you. Emerge entre la oscuridad, ampliando la estela de Houston y abrazando la propia.

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