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UD Las Palmas
Ángel López Ruano Exsegundo técnico de la UD Las Palmas

«Dejé la UD porque necesitaba crecer y lo hice sin rencor»

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Entrevista a Ángel López, exjugador de la UD Las Palmas Juan Carlos Castro

El exjugador de la UD de Pozo Izquierdo -159 duelos de amarillo y 300 en Primera- se pone en el escaparate como entrenador tras dejar su cargo como ayudante de Mel el 15 de septiembre. «No tengo modelos, tampoco el de Setién. Mi aval es mi profesionalidad». Se marcha «sin rencor alguno» y apuesta ciegamente por el ascenso. 

¿Cómo está y por qué dejó su cargo hace 42 días como asistente de José Mel Pérez?

Precisaba vivir la experiencia en un club profesional para ver si era diferente como jugador. Tienes que ver, oír y callar. Después de tanto tiempo dándole vueltas, fue lo mejor para todos. Opté por tomar mi camino y estar a la espera de nuevos retos. Empezar...

¿Y el motivo?

Fue una decisión en conjunto. No estaba a gusto con la situación, llevaba mucho tiempo, un año, viendo cosas que no me gustaban. Decidí aguantar un año más y no tenía que haberlo hecho. Se tomó la mejor decisión, lo más importante es la UD. El equipo. Por lo que significa. Como aficionado quiero lo mejor. Ya no podía sumar más. No estaba con la cabeza al 100%. Los motivos son personales, los saben los más allegados.

¿En qué momento se acabó el ‘matrimonio’ con Mel?  

Lo único que puedo decir es que a Mel le deseo lo mejor, que suba al equipo. Considero que hay un buen bloque, como aficionado le deseo lo mejor para que suba.

¿Usted tenía peso en la táctica o se sentía invisible?

La gente que está ahí sabe lo que yo hacía y trabajaba. Nada más. Estoy muy orgulloso de mi labor y de cómo salía en el césped. Del resto, nada que añadir. 

Existe la leyenda urbana de que usted hablaba mal de Mel al vestuario. ¿Es cierto?

Cuando uno está en un sitio, no puedes controlarlo todo. Que la gente diga eso, los que me conocen ya saben cómo soy. Y si alguien piensa así, allá él. Da igual lo que digas, siempre habrá gente que te llevará la contraria. Dices que esto es blanco, y luego dirán que ‘va diciendo que es negro’. No voy con el ‘cuchu cuchu’ por detrás. El que considere que yo hacía eso, que lo diga en prensa. Nunca nadie me acusó o dijo nada de eso. Es una tontería. De la UD quiero hablar poco, cada vez menos. Quiero entrenar y hacerlo con la mayor ilusión del mundo, con mi profesionalidad por bandera.

¿Le llamó Mel para tratar de convencerle de que siguiese?

Son motivos personales y se acabó. Quería salir de un sitio donde no estaba a gusto, y que siguiesen trabajando a su manera. Les deseo lo mejor. Cuando me despido de los futbolistas me emociono. Siempre lo di todo. 

Ni fue una traición ni se siente traicionado. ¿Es la foto?

Fue una experiencia más. 

¿Le falló alguien?

Depende de ellos. No me queda rencor alguno. Los que me conocen saben como soy. Tengo valores. Los mantengo y por eso entrenaré muchos años. Con el reto de llegar a un gran equipo 

A modo de titular: ‘Salgo de la UD fortalecido y con la conciencia tranquila’. 

De todo se aprende, sin rencor. Vi de todo en el fútbol y siempre aprendes. Tengo 40 años y lo que quiero es que se vea un Ángel transparente, sin problemas con nadie. Que no es conflictivo; que me valoren por mi trabajo. 

«Con Mel no quedo para comer, pero tampoco con nadie del club. Ya actuaba así cuando estaba dentro»

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¿Con Mel queda para comer? 

No. No quedo con nadie de la UD, pero tampoco cuando estaba allí. Tengo mis hobbies, analizo mucho fútbol...Mantengo mis opiniones, cada uno tiene las suyas. Veremos si en breve sale algo para mí y mi cuerpo técnico, que son los que realmente me preocupan. 

¿Qué pretendía con su comentario en Instagram sobre la importancia de rotaciones durante la disputa del Lugo-UD -del pasado 20 de octubre-?

Respondí a preguntas que me hacían en relación a tres futbolistas de la UD en el banquillo. Explicaba que las rotaciones son necesarias, los futbolistas de la UD no están acostumbrados como los del Barça o Madrid para jugar miércoles y sábado. Cuando de repente llega la lesión de Jonathan. Lo explico, a todo no se puede llegar. Pero hay gente que por un like o un me gusta, son capaces de vender a la madre. Me metieron en un jaleo, no tengo nada que ver. 

¿Qué se lleva de la UD? 

Estar en un equipo profesional, ser testigo de cómo cambian las situaciones de la noche a la mañana. En reaccionar, en levantar al equipo, en estar en la calle y de repente salir reforzado. Cosas que aprendes, de ser políticamente correcto. A veces hay que saber decir lo que el equipo quiere oír. Y no lo que piensas. Te quedas con todo, no solo con los comentarios más íntimos, también del entorno.  

¿Se sentía identificado con lo que plasmaba a nivel táctico?

Yo hacía muchas cosas. Al igual que todo el cuerpo técnico. De Momo [asistente] a Yepes [preparador de porteros]. Aprendí muchas herramientas que desconocía. Valoras su utilidad. Como cuando eres jugador, ves que un técnico hace cosas muy bien, y otras, que las hace muy mal. 

¿Su técnico ideal? 

Todos tienen algo bueno, el preparador de éxito se amolda. 

No es un integrista.

La idea depende de los jugadores, de los estados de forma, de las lesiones, expulsiones...

¿Un modelo? 

No tengo. 

¿El de Quique Setién?

Tampoco. Ninguno. Es como con los futbolistas, los hay con un gran nivel físico y luego otros, que tácticamente son un desastre.

¿Apuesta por el ascenso?

Hay un gran equipo. Como aficionado, digo que debemos estar arriba. El presupuesto sube y han venido activos de gran nivel. 

¿Moleiro es mejor que Pedri?

A Pedri no lo disfruté tanto, a Moleiro lo conozco muy bien. Lo tuve en juveniles, es responsable, le gusta aprender, escuchar y es fuerte. Irá a más y con confianza, madurará. Será importante. 

¿Qué opina de los segundos técnicos actuales que ocupan su función: Momo y el ‘Turu’?

Pues no lo sé, lo desconozco. No sé lo que pasa dentro. Les deseo lo mejor.

¿Le gustaría volver a la UD como primer entrenador?

Nunca debes cerrar puertas, a corto plazo, es complicado. Haré mi camino como ya hace Juan Carlos Carcedo [ejerció de segundo en la UD en 2006 y de Emery, para iniciar su carrera en solitario en el Ibiza]. Fueron a Segunda B para crecer y aprender. Solo hay veinte banquillos en Primera y 22 en Segunda, es más difícil que para un jugador. Un futbolista tiene 600 equipos. Entrenar y hacer las cosas muy bien es la única solución. O tener un buen agente. 

¿Quién le ha llamado? ¿Qué propuestas tiene?

Me piden por amistad, que les ayude de segundo. Es pronto, en diciembre todo se reactiva. Me veo más fútbol ahora que cuando jugaba. Hago mis análisis, hablo con técnicos y sigo aprendiendo.

¿Se arrepiente de algo?

Hay gente que se mataría por estar ahí [en el banquillo de la UD], por el nombre y no importa lo que cobres. Me gusta trabajar, que vean mi labor. Que tenga un reflejo en el césped; debía salir de Las Palmas para seguir creciendo. 

No se sentía útil...

Para nada, mi entorno más próximo ya sabían lo que hacía. Sin entrevistas, sin público, situación Covid...Quizás no se veía reflejada mi labor ni del resto de preparadores en el exterior o ante la opinión pública. Hay muchos analistas que figuran en un segundo plano. Yo hacía las cosas con convicción y tengo mi conciencia tranquila.

¿Habló con el presidente de la UD Miguel Ángel Ramírez en esos días que dejó la entidad?

No, ya tiene a otras personas, para ese tipo de cometidos como el director deportivo [Luis Helguera] o el director general de Gestión [Patricio Viñayo]. 

¿Y para saber cómo estaba?

No, con Ramírez tengo una relación cordial, como con cualquier otro empleado.  

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